Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Jugadores

Disfrutemos del fútbol

Su historia es la de quienes no hacen caso a los límites, a las barreras que muchas veces nos impone la vida. En un espacio de tiempo tan relativamente corto como la carrera de un deportista profesional, las diferentes decisiones que este vaya tomando a lo largo de la misma marcará su devenir; sus éxitos y sus fracasos. Por su carácter ante la adversidad, Santi Cazorla seguramente no tenga nada que reprocharle a su andadura como futbolista de élite, pero habiendo estado tan perseguido por la sombría figura de las lesiones, pocos no coincidirían en decir que el fútbol le debía algo al asturiano.

Ante todo pronóstico, por cómo se había recrudecido su situación, el fútbol esta vez decidió pagar su deuda a un tipo necesario en este deporte. Más que necesario, imprescindible. No solo por su talento balompédico y su trabajo, aquello que le ha brindado la oportunidad de ser quien es, sino por su actitud frente a la vida y al deporte. El caso de Cazorla ya ha sido más que ejemplificado como ese esfuerzo de superación total, aquel que le empujó a seguir, a restablecerse en cotas que realmente están al alcance de muy pocos y hacerlo derrotando cualquier adversidad, incluso aquella que más parece tener la capacidad de empujarte hacia el fondo.

El talento de un futbolista único, irrepetible, no podía quedar opacado por las lesiones. Por el bien del fútbol.

Santi Cazorla retornó a Villarreal en un acto casi de idealismo. En un papel teórico ciertamente alejado del que el destino le depararía. De nuevo en uno de sus hogares, el llanerense no solo ha vuelto a ser feliz, sino que su felicidad acompaña a la de todos aquellos que disfrutan al verlo deslizarse por el pasto. Cazorla es de esos futbolistas de los que disfrutar. No cabe otro verbo. Vivir y amar el fútbol con cada toque de balón. Quedar prendados con su calidad, incluso siendo del equipo rival y suspirar. Suspirar por saber que a muy pocos jugadores podrás ver con su capacidad, su técnica, su visión de juego, su fútbol.

Santi Cazorla tuvo quizás la infortunia de ser coetáneo a una generación de un talento de vértigo en España en su zona de influencia. La mayor década de éxitos futbolísticos en nuestro país tenía grandes protagonistas que lo hicieron posible desde su mimo al balón. Iniesta, Xavi, Alonso, Silva.. jugadores de un valor incalculable que quizás distorsionen la dimensión real de un Santi Cazorla castigado. Ese tormento de las lesiones que en muchas ocasiones nos robó el privilegio de disfrutar de jugadores de auténtica fantasía, en el caso del asturiano nos impidió intuir su techo real, pero su fútbol ha llegado hasta nuestros días prácticamente en el nivel más alto que sus piernas le pueden permitir.

Santi Cazorla no solo es sinónimo de superación, la sonrisa del que disfruta haciendo sonreír a los demás, es el ejemplo de que el talento diferente siempre vence. El asturiano, justo en un momento muy convulso para la Selección, ha demostrado con su vuelta a La Roja que a sus 34 años sigue siendo un privilegio contar con su fútbol. Bien lo saben ya por Villarreal. Y si el caprichoso -y en ocasiones cruel- destino del balón no decide volver a arrebatárnoslo, no solo podremos sino que deberemos disfrutar de Cazorla en el que seguramente sea su último gran vals: la Eurocopa 2020 como abanderado de ese talento que nunca se nos debió arrebatar.

Dani Souto

Ángel Martínez / Getty Images Sport

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