Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Mourinho y Pochettino
Equipos

Una llegada especial

Es muy difícil explicarlo, pero en ocasiones la vida nos pide puntos y aparte. En lo profesional, en nuestras relaciones sociales.. desconectar, evadirnos, resetear. Un agotamiento que pide a gritos parar a reflexionar, tomar decisiones que pueden ser trascendentales y salir de nuestra zona de confort. No es fácil tampoco, ya con la mira puesta también en lo futbolístico, dejar atrás según qué momentos. Especialmente cuando estos nos evocan un momento de plenitud, de felicidad. Como ya se ha repetido mucho; «lo más difícil no es llegar a la cima sino mantenerse en ella». Algo así es lo que le ha sucedido al proyecto de Mauricio Pochettino en el Tottenham Hostpur.

La directiva de los Spurs decidió anoche rescindir su relación profesional con el técnico argentino dando fin así a una de las etapas más importantes del club londinense -especialmente en Europa-. El Tottenham, de la mano de Pochettino, se puso de nuevo sobre el mapa. Alcanzó su cénit el pasado mes de junio disputando la primera final de Champions League de su historia y, apenas medio año después, su principal protagonista se queda fuera del reparto. La situación no parecía insostenible, pero los síntomas de agotamiento comenzaban a evidenciarse.

Dar voz a un mismo discurso durante un tiempo tan prolongado no es tarea sencilla. Hacerlo además cuando este te ha hecho no solo alcanzar tu techo sino romperlo y salir a la azotea lo dificulta todo aún más. Esa muestra de agotamiento, de saturación, se reflejaba en una plantilla alejada de su nivel real. Piezas clave con la mente más fuera que dentro como Eriksen, otras sin el nivel de determinación mostrado en un pasado como Alli o Kane o la falta de argumentos colectivos que compensaran todo esto nos dejó a un Tottenham apático, apagado. Justo el año que más miradas tenía a su alrededor, aquella temporada del «post-éxito».

La discrepancia de versiones entre el Tottenham 18/19 y 19/20 es buena muestra de esas señas de agotamiento del proyecto.

En esa situación de inestabilidad, de no saber si con Pochettino todo podría volver a su cauce o acabaría siendo un año para el olvido, la dirección del Tottenham decidió tomar un cambio de rumbo. Y este ha sido radical. José Mourinho vuelve a escena para, como impacto inicial, poner aún más bajo el foco al conjunto londinense únicamente con su mera presencia. El portugués pone fin así a su etapa más longeva alejado de los banquillos en un proyecto que emana cuestiones interesantes de analizar bajo su batuta pero que a su vez vienen acompañadas de algunas dudas presentes y futuras.

La llegada de Mourinho supone, como a él más le gusta, romper con lo establecido. El plan de juego de Pochettino, basado en un mayor atrevimiento, el control de balón y una imprevisibilidad desde su flexibilidad táctica y posicional a lo largo incluso de un mismo partido choca frontalmente con la idea del luso. José juega con el dominio del contexto, la solidez y rigidez atrás y la salida en transición con la verticalidad por bandera como señas de identidad. Algo que encaja a la perfección con la filosofía del fútbol en Inglaterra que tanto gusta al portugués -además de la fina ironía británica tanto de aficionados como de prensa-. Un cambio, no solo en lo futbolístico sino también en la gestión de plantilla, proyecto y vestuario, que si bien puede suponer el deseado cambio de dinámica al norte de Londres, también puede ser un factor que se vuelva en su contra a medio plazo.

Varios son los nombres que salen ahora a la palestra bajo el mando del nuevo técnico Spur.

Para empezar, la parcela defensiva sería la principal beneficiada con la llegada del portugués. Sí, es cierto que individualmente será complicado que Mourinho sea capaz de sacar más de sí en esa faceta a jugadores como Davinson Sánchez o Serge Aurier, pero el luso viene con su propio libreto bajo el brazo. Desde la pizarra, tratando de aplicar ciertos mecanismos colectivos, el Tottenham podrá mejorar su rendimiento defensivo, posiblemente su principal cuenta pendiente esta temporada. Además, ciertas piezas de ese centro del campo de tanto despliegue físico, de mayor recorrido, pueden ser muy del agrado del portugués. Como ya hiciera en su última etapa en un Manchester United imperial en el aspecto físico -y como ya lo fueran los equipos más exitosos de su carrera-, jugadores como Sissoko, Ndombélé o Dele Alli pueden verse muy beneficiados con la nueva propuesta del luso.

En el apartado ofensivo también hay piezas clave que se pueden sentir muy cómodos atacando espacios en verticalidad. Especialmente Lucas Moura, Heung-min Son o Harry Kane pueden brillar en este contexto. Sin embargo, más dudas nos dejan figuras como las de Eriksen o Lo Celso como lanzadores, un rol al que podrían llegar a ajustarse -más el argentino que el danés- pero que, incluso en un contexto a priori más favorable como el que tenían de la mano de Pochettino, esta temporada no han terminado por alcanzar el nivel que se les conoce. Sea como fuere, existen muchas otras dudas entorno a la figura del portugués: ¿es un paso adecuado para su carrera? ¿Qué se le puede exigir a Mourinho y por extensión a su Tottenham? Si como un dinamitador de dinámicas no deja duda, ¿es el adecuado para establecer un proyecto a medio-largo plazo? Muchas incógnitas que acompañan a una contratación que, a su vez, nos deja una evidencia absoluta: ahora todos tenemos un interés «especial» en ver lo que es capaz de hacer el Tottenham las próximas semanas.

Dani Souto

Clive Manson / Getty Images

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