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La generación dorada busca su éxito

Una generación marcada por el conflicto siempre segrega un instinto de supervivencia más agudo que la mayoría de personas. Y no hay un conflicto más dañino que el identitario, el que tiene que ver con un sentimiento nacional. Gran parte de las repúblicas ex soviéticas están viendo cómo las generaciones post independencia de la URSS comienzan a llevar el peso de los países. Sin embargo, esa separación, tan artificial como su propia unión a comienzos del siglo XX, dejó numerosos focos de conflictos de identidad. Uno de ellos se sucede en Ucrania, país donde durante la existencia de la URSS se dividió en distintas poblaciones o repúblicas como Crimea, Taurida o Moldova. La unión de todas esas poblaciones en una sola Ucrania dejó cierto descontento en un porcentaje de la población, esa que mantiene viva una ligera llama de odio en el país de la profunda Europa y que lo divide por la mitad como si del propio curso del Dniéper se tratase. En el seno de todo ese caldo de cultivo, y con la amenaza armamentística de Rusia siempre presente, una generación joven de futbolistas ucranianos está consiguiendo cambiar el semblante, aunque sea por noventa minutos, a su población. Liderados por la leyenda Andriy Shevchenko y tras conseguir el mayor hito futbolístico de la ex república soviética al ganar el Campeonato del Mundo sub-20 de 2019, el combinado absoluto ha confirmado su presencia en la tercera Eurocopa consecutiva aplastando a las demás selecciones en su grupo.

Todas las repúblicas soviéticas que se convirtieron en naciones independientes tras la desaparición de la URSS tuvieron que asumir una gran cantidad de cambios. Uno de ellos, y posiblemente de los menos importantes, fue en el aspecto deportivo. En lo que se refiere al fútbol, el nivel de este tipo de selecciones fue creciendo paulatinamente hasta que se consiguió la adaptación a otro tipo de panorama. Ucrania, a nivel internacional, solo ha conseguido la presencia en un Campeonato Mundial absoluto: el de Alemania 2006 con un buen papel. Su ratio de aparición en las Eurocopas es algo mejor, ya que se clasificó para los dos últimos torneos, pese a que su actuación en Francia fuera extremadamente pobre. A nivel de clubes, su mayor logro llegó en la temporada 2008/2009, cuando el Shakhtar Donetsk se hizo con la Europa League. El Dnipro Dnipropetrovsk también llegó a la final en la 2014/2015 y la perdió ante el Sevilla. Esos logros tan minimalistas deben de poner de manifiesto la gran generación de futbolistas ucranianos que estamos disfrutando en estos momentos.

La autoridad y respeto de la figura de Shevchenko como seleccionador para un grupo que creció viendo sus éxitos es clave para entender la buena mano del técnico con el vestuario.

La Ucrania capitaneada desde el banquillo por Shevchenko logró la primera posición del Grupo B de la Fase de clasificación para la Eurocopa de 2020, la que va a suponer su tercera comparecencia consecutiva en el torneo europeo. El trabajo en categorías inferiores es un hecho, tanto por la actual hornada de jugadores como de la que viene pisando fuerte. El que fuera Balón de Oro del año 2002 es el capitán de un navío que se cimienta sobre la solidez defensiva. Ucrania es, tras Bélgica y a Turquía, la tercera selección que menos goles ha encajado en la fase de clasificación: tan solo cuatro tantos en ocho partidos disputados. El mismo dígito evidencia los puntos que Ucrania se ha dejado en esta fase, ya que solo ha tropezado dos veces, en forma de empate cuando visitó Portugal para enfrentarse a la actual campeona de Europa y ante Serbia estando ya clasificada. El rendimiento deportivo no solo deja de manifiesto el buen nivel defensivo del equipo, sino que también destaca a los jugadores ofensivos. Shevchenko ha logrado conjuntar un bloque sólido y consistente que es capaz de ser resolutivo arriba, presentando la base en la parcela defensiva.

Encuadrada dentro del Grupo B de la fase de clasificación para la Eurocopa de 2020, Ucrania no partía, ni de lejos, como la principal favorita para conseguir la clasificación directa. Por delante tenía dos fieros rivales: Portugal como actual campeona de Europa y Serbia como hueso duro de roer y buenas individualidades. Shevchenko asumió el reto y a base de victorias y buenas sensaciones, sobre todo defensivas, el conjunto ucranio creció en confianza hasta dar de bruces con una impoluta clasificación y un primer puesto merecidísimo. Empató en Portugal y venció a los lusos en casa. Además, goleó a Serbia en su visita a Ucrania endosándole un doloroso y autoritario 5-0. A falta tan solo de un encuentro para cerrar la fase de clasificación, los chicos de Shevchenko podían tomarse con calma la última ventana internacional al tener ya asegurada la primera posición y ser cabeza de serie en el sorteo de grupos. Todo este grandioso rendimiento mencionado tiene su base en un técnico que ha sabido dotar de las herramientas adecuadas a unos jugadores que solo se juntan unas cuantas veces en la temporada. Sin embargo, esto no hubiera sido posible si esta generación ucraniana no fuera la mejor de toda su historia. Muchos de los jugadores con los que Shevchenko cuenta en sus filas llegan de hacer bronce en el Europeo sub-19 de 2018 y de llevarse el oro en el Campeonato Mundial sub-20 de 2019, siendo este el mayor hito de toda la historia del fútbol ucranio.

Esa generación joven antes comentada está liderada por los Lunin, Zinchenko, Mykolenko, Shepeliev, Kovalenko, Tsyhankov o Yaremchuk. La gran mayoría de estos jugadores han participado en los dos grandes logros en categorías inferiores que Ucrania ha conseguido desde 2018 a la actualidad. Esta hornada fantástica está perfectamente complementada por jugadores más experimentados y de cierto renombre a nivel continental. Sin ir más lejos nos sale el nombre de Yarmolenko, uno de los dos jugadores de la plantilla ucraniana que milita en la Premier League. Konoplyanka también sería otro de los destacados en la treintena de edad que dota de madurez a una conjunción casi perfecta y armónica entre talento joven. El Shakhtar Donetsk aporta gran parte de estos jugadores más veteranos, formando una columna vertebral de cierta importancia con Piatov, Kryvtsov, Stepanenko, el mencionado Konoplyanka y Marlos. La mayor parte de la plantilla milita en la liga local ucraniana, sobre todo en los dos grandes equipos del país: Shakhtar y Dínamo de Kiev. Algunos jugadores, sobre todo los más jóvenes, se encuentran desarrollando su carrera en la Liga Belga y cuatro de ellos se reparten en tres competiciones de primer nivel europeo: Lunin en España, Yarmolenko y Zinchenko en Inglaterra y Malinovskyi en Italia.

Precisamente el mediocentro del Atalanta es uno de los jugadores que mejor forma ha presentado en las últimas convocatorias. El gran rendimiento de Malinovskyi ha permitido a Shevchenko consolidar el 1-4-3-3 como sistema base del conjunto ucranio. Gran parte del índice de éxito que esta selección ha presentado en los últimos dos campeonatos (Liga de Naciones y Clasificación para la Euro 2020) reside en un centro del campo que está marcado por el oficio y cierta veteranía de Stepanenko como pivote y, escoltando al del Shakthar, Zinchenko y Malinovskyi. El rendimiento a nivel táctico que Stepanenko permite al del Atalanta y al del City poder ocupar mucho terreno de juego y ayudar a progresar a su equipo con balón mediante una superioridad tanto en el centro como en las bandas, donde caen en numerosas ocasiones, sobre todo Zinchenko, más acostumbrado a desenvolverse cerca de la banda. Los ya contrastados Yarmolenko, Marlos y Konoplyanka se reparten las dos posiciones de extremos, siendo muy diferentes unos de otros y aportando al seleccionador una gran amalgama de recursos para poder trabajar una estrategia ofensiva u otra. Yaremchuk se ha ganado un puesto como punta titular por su buen rendimiento pese a su juventud, siendo uno de los jugadores más valorados del combinado nacional actualmente. La línea que menos nombres propios presenta es la defensa. Sin embargo, pese a su poco reconocimiento, es la primera piedra para que el rendimiento del equipo sea el que es, ya que su trabajo, unido al del centro del campo y el balance defensivo -algo menor- de los hombres de arriba, ha permitido al conjunto ucraniano basar su gran nivel en el desempeño defensivo.

Shevchenko ha logrado conjuntar un bloque sólido y consistente que es capaz de ser resolutivo arriba, presentando la base en la parcela defensiva.

El nivel de la plantilla, la gran capacidad de un seleccionador que ha sabido conjugar cierta veteranía y experiencia con una juventud talentosa y aún por pulir y la confianza que han ido otorgando los resultados han permitido que Ucrania se clasifique para la Eurocopa 2020 con honores, siendo, posiblemente, una de las mejores campeonas de grupo. Después de varios torneos donde no ha podido comparecer y donde, en los que sí estuvo, su rendimiento no fue el esperado, el combinado liderado por un hombre respetadísimo a nivel nacional y, por ello, con una gran autoridad para convencer a una plantilla como la ucraniana, espera ansioso que llegue el certamen europeo del próximo periodo estival. En el horizonte está la confirmación de una de las mejores generaciones de futbolistas ucranianos de la historia que espera estar a la altura del rendimiento del combinado nacional en 2006, donde llegó a los cuartos de final en Alemania. Si la suerte con los emparejamientos responde y no hay ninguna ausencia de última hora, podemos estar hablando de uno de los combinados que seguro dará que hablar de cara a la competición continental de 2020.

Christian Sánchez (@delablanca10)

Genya Savilov / AFP

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