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Armonizar el dibujo

El entorno social en el que actualmente nos manejamos tiene intrínsecamente admitido que la calidad siempre es preferible sobre la cantidad. Sin embargo, y como todo dicho popular, eso solo se ciñe a ciertas situaciones del día a día. Hay ocasiones que ni la calidad en cantidad es capaz de revertir una situación peliaguda. Le pueden consultar a Fran Escribá, hasta hace unas semanas entrenador de un Celta que, sin estar ni mucho menos exento de calidad, veía partido sí y partido también cómo sus aspiraciones de sacar adelante la situación agonizaban en la orilla. A veces, la calidad no es fácil de gestionar. No todo el mundo está capacitado para ello. Óscar García ha llegado a Vigo con la intención de encontrar la combinación perfecta en esa amalgama de jugadores plagados de calidad en sus botas pero que carecen de un rumbo estable para sacarla a la luz. De momento, la primera aventura a nivel profesional del técnico catalán en La Liga no ha comenzado mal. Valorando el encuentro disputado en La Cerámica se pueden extraer conclusiones bastante positivas. Incluso si observamos un encuentro difícilmente valorable como fue su debut en el Camp Nou también se pueden observar hilos de esperanza brotar del conjunto celeste.

Óscar García consiguió crear un ecosistema más propicio para que Iago Aspas, el emblema de este conjunto celeste, disfrutara.

El primer cambio que Óscar García introdujo en el equipo fue a nivel de dibujo. Después del ciertamente inmóvil 1-4-4-2 explotado hasta la saciedad por Fran Escribá, el de Sabadell ha apostado por poblar más el centro del campo y la zona de tres cuartos, sobre todo por jugadores hábiles en espacios reducidos. En un juego dinámico como el fútbol el sistema teórico importa poco, siendo lo verdaderamente destacable el rol que cada jugador posee en el entramado táctico y las aptitudes para llevarlo a cabo lo mejor posible. El doble pivote ha continuado con Óscar. Lobotka –como es normal– se mantiene inamovible. Pero lo que sí parece estar quedando claro es su pareja. Pape Cheikh ha disputado los dos encuentros con el catalán comandando y, aunque en los dos ha sido sustituido, dotó al equipo de ese equilibrio necesario cuando al lado tienes a un jugador como el eslovaco, que debe dejarse ver en situaciones algo más influyentes y de riesgo. La zona de tres cuartos ahora es ocupada por tres jugadores. La figura del enganche ha aparecido en este Celta de Vigo, algo que parece lógico contando con jugadores del perfil de Denis Suárez, Brais Méndez, Iago Aspas o Rafinha. Denis fue quien ocupó esa demarcación en el encuentro disputado en La Cerámica, interpretando genialmente lo que su técnico le aconsejó. El ex del Arsenal se juntó con el doble pivote, arrojó luz a la capacidad creativa del equipo y, sobre todo, era el encargado de hacer de quarterback cuando el equipo tenía oportunidad de salir al contragolpe.

La calidad de que Denis atesora en los pies tenía que ser el detonador principal en los contragolpes del Celta de Vigo. Y, en este punto de la redacción, es donde entra uno de los principales cambios del nuevo entrenador celeste. Pione Sisto no había disputado ni noventa minutos en lo que había transcurrido de temporada con Fran Escribá. Con Óscar ya acumula 154 en dos titularidades de dos posibles. La labor del técnico catalán con el danés es ardua, pero de ser efectiva, los frutos serán riquísimos. La calidad que atesora en los pies Pione Sisto es directamente proporcional a la capacidad que tiene para borrarse de las temporadas. Si el de Sabadell y su equipo técnico consiguen mantener motivado y  con el rumbo fijo a Pione Sisto, el Celta tiene mucho ganado. La primera prueba de ello está en su rendimiento ante el Villarreal. El danés partía, a priori, en la banda izquierda, como suele ser habitual. Sin embargo, su labor era la de ganar zonas interiores constantemente para estar en el sector más influyente del juego de su equipo. Su desborde en espacios reducidos genera grandes ventajas que pueden ser aprovechadas por otros compañeros con las mismas o mayores virtudes técnicas que él. Sin embargo, en conducción y atacando espacios es como ninguno en ese plantel. Los contragolpes cobran un especial peligro con Sisto en el campo y el Villarreal puede dar fe de ello. Sobre todo si para activar esos desmarques tan dañinos de Pione tienes a jugadores de gran calidad técnica en los envíos.

El técnico de Sabadell ha cambiado el dibujo apostando por una organización que ocupa más contundentemente las zonas interiores.

De primeras, el esquema que se dibuja en la cabeza con estos automatismos posee una cierta armonía, pero sobre todo parece más coherente por el perfil de jugadores con los que cuenta el Celta de Vigo. Coronando ese comentado abanico de jugadores que destacan por la calidad que acumulan está, como no, Iago Aspas. Un equipo con el de Moaña en sus filas no puede permitirse realizar un juego que no involucre a un jugador de su clase en casi todas las facetas del mismo. La temporada de Iago estaba siendo ciertamente similar a la de su equipo, incapaz de levantar por sí solo situaciones que antes no se le hubieran resistido. Ante el Villarreal Óscar García consiguió crear un ecosistema más propicio para que el emblema de este conjunto celeste disfrutara. Si Aspas disfruta su sonrisa se contagia a todo el celtismo en forma de grandes actuaciones y mejora a nivel colectivo. En La Plana el Celta consiguió su tercer triunfo de toda la temporada en La Liga. El primero a domicilio a la altura de la jornada 14 en una dinámica lejos de Balaídos que arrastraba desde diciembre de 2018, que se dice pronto. Óscar García ha roto una racha de cinco derrotas consecutivas que aún mantienen al equipo vigués en puestos de descenso a Segunda División. Con mucho por mejorar, el Celta de Vigo encara con nueva cara y confianza un tramo de temporada en el que tendrá que certificar las sensaciones que transmitió en Villarreal.

Christian Sánchez de la Blanca (delablanca10)

Álex Caparrós / Getty Images Sport

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