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Hacer virtud de la oportunidad

El fútbol muchas veces tiene estas cosas. El Athletic Club llegaba a Pamplona con el objetivo de conseguir su primera victoria lejos de San Mamés esta temporada en La Liga. Un triunfo como visitante que se resistía desde el pasado mes de abril. Sin embargo, El Sadar parecía el lugar menos indicado para poner fin a la sequía. Los aficionados rojillos podían presumir de un récord de imbatibilidad brutal en su feudo, situando en 31 los partidos consecutivos sin conocer la derrota. Una tarde de domingo diferente, con gol de Kenan Kodro incluido, hacía saltar la banca.

Los de Gaizka Garitano necesitaban comenzar a sumar lejos de San Mamés, una condición como visitante que cambiaba por completo la cara del equipo cuando no tiene a su parroquia arropándole. Dos versiones muy diferenciadas en uno de los equipos más reconocibles de La Liga. En cuanto a once, nombres y plan de juego, el técnico vizcaíno no se ha mostrado muy dado a los cambios o experimentos. Amparado bajo su firme 1-4-2-3-1, la única zona que admite cierta flexibilidad es la parcela ofensiva. De tres cuartos en adelante los Raúl García, Iñaki Williams e Iker Muniain conviven en armonía permutando prácticamente a cada partido su zona de influencia.

No obstante, una novedad obligada en El Sadar le dio un nuevo aire al ataque bilbaíno. Ante la baja de Iker Muniain -lesión que se prolongará durante el próximo mes- Garitano hacía debutar como titular en La Liga (ya había disfrutado de algunos minutos desde el banquillo) a Oihan Sancet en esa zona de la mediapunta. Un debut que, más allá de haberse roto esa mala dinámica leona lejos de Bilbao, supuso la gran noticia de la tarde en clave Athletic.

Oihan Sancet fue uno de los protagonistas absolutos del matizado plan de Garitano para lograr la victoria en Pamplona.

Garitano, fiel a su plan, planteó un partido muy inteligente, aplicando las líneas maestras habituales de su Athletic pero añadiendo ciertos matices condicionados al escenario y al rival. No era para menos, sabiendo la ya comentada dinámica de Osasuna en casa. El cuadro vizcaíno salió de inicio con la intención de plantar su clásico bloque alto, presionando la salida rival como acostumbra, pero lo ejecutó con una intensidad menor. Sabiendo del gusto de Osasuna por jugar directo, Garitano decidió ceder cierto protagonismo a los rojillos con balón, que se sintieran más incómodos desde su gestión, aplicarles un contexto de partido alejado de su zona de confort.

Pero posiblemente la clave de la victoria visitante pasó por su ofensiva. Garitano quiso atacar la zona más vulnerable de Osasuna: sus carriles exteriores, con especial hincapié en su banda izquierda. Sabiendo de la tendencia ofensiva de Estupiñán, el Athletic sabía que por ahí, si eran capaces de transitar por bajo -si no la batalla estaría perdida- y con velocidad, encontrarían ventajas a su espalda. De ahí la posición de partida de un Iñaki Williams más añejo, echado al costado derecho del ataque. Con Raúl García ocupándose del pasillo central, el dinamismo de Óscar Sancet permitió a Raúl caer en apoyos sobre Iñaki e incidir en ese lado diestro, que fue sin duda el carril fuerte del Athletic en Pamplona.

Los movimientos de Sancet sumados a su inteligencia para leer lo que pedía su técnico, facilitó la labor ofensiva de su equipo.

El que parecía candidato a actor revelación acabó teniendo un papel protagonista. Sancet conjugó a la perfección en sus movimientos con Raúl García y entendió de forma sobresaliente lo que demandaba la jugada y el plan de su técnico. Cargando con asiduidad el lado débil para acompañar en las combinaciones a Íñigo Córdoba, su función era tan compleja como determinante: conducir y reorientar la jugada hacia el carril contrario para finalizarla. De su gran ejecución se entiende mejor la victoria del Athletic, que precisamente encontró en otro actor secundario la vía del triunfo con el gol de Kenan Kodro. Pequeñas variaciones en el plan de Garitano que pueden cambiar definitivamente la cara de un irregular Athletic lejos de San Mamés. Aunque sea por la ausencia de Muniain, la primera impresión del joven Sancet no hace más que invitar al optimismo y a seguir su desarrollo en un mes en el que puede ser protagonista. De momento, la oportunidad se la está ganando.

Dani Souto

Gabriel Bouys / AFP

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