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Isco se sube al carro

Desde aquella sublime primavera del 2017 en la que Francisco Alarcón se postuló como, directamente, uno de los mejores jugadores del mundo, la carrera del malagueño se ha ido complicando hasta caer en un vacío de difícil digestión. Fue uno de los protagonistas del desgaste del proyecto de Zinedine Zidane junto a Marcelo Vieira y, aunque siguió contando con la confianza del francés en la siguiente temporada, ya no marcó tantas diferencias en la consecución de aquella decimotercera Champions League. La campaña pasada fue probablemente la peor desde su llegada al club merengue, protagonizada fundamentalmente por su desaparición de onces y convocatorias en la etapa de Santiago Solari como entrenador del primer equipo.

La trayectoria de Isco Alarcón como jugador de primer nivel se ha visto seriamente cuestionada en los últimos meses.

De esta forma, ese centrocampista dominante con balón, fino en el juego entre líneas y determinante en los momentos de máxima tensión, aspirante a constar en rondas avanzadas de competiciones internacionales con su club y su selección durante varios años, se ha visto desconcertado en rol y jerarquía. Hasta el punto de verse cuestionada también su profesionalidad y actitud en base a una dificultad intermitente para alcanzar un aceptable estado de forma. Sin embargo, su posición dentro del Madrid se ha visto mantenida por la fe que Zidane tiene en él. Fue uno de los técnicos que mejor partido sacó al talento del malagueño y siempre lo ha tenido en mente para dar continuidad a su proyecto. Esta última semana lo ha demostrado dándole la oportunidad de ser titular en Copa de Europa ante el Paris Saint-Germain y en el duro partido de Liga en Vitoria ante el Deportivo Alavés de Asier Garitano.

El partido en Mendizorroza pedía pierna dura y muchos kilómetros. Diluvió durante la mayor parte del mismo, y el despliegue físico del rival durante los 98 minutos del encuentro dificultaba un plan basado en el balón. Haría falta algo más, y el equipo blanco fue capaz de interpretarlo y adaptarse a la situación. Isco fue uno de los mejores jugadores del Real Madrid, si no el mejor, y no solo corriendo, sino pensando y condicionando con pelota en campo rival. Suplió a Eden Hazard en el extremo izquierdo del 1-4-3-3, al menos posicionalmente. Partiendo de aquella zona, se movió por todo el ancho del ataque ofreciéndose a espalda de los mediocentros y facilitando a sus compañeros avanzar metros. Estuvo preciso en controles y pases y fue el primero en iniciar la presión tras pérdida. Incluso fue capaz de encontrar posición y desmarque para terminar alguna jugada con disparos desde la frontal del área. Aunque sus movimientos y acciones fueron francamente diferentes a los del belga, su ascendencia en el juego fue de un impacto similar y sentó muy bien al sistema blanco en terreno vasco.

Con la Eurocopa en el horizonte, Isco puede ofrecer un plus de calidad a la plantilla de Zidane para 2020.

Su siguiente paso debe ser, claro, alcanzar continuidad. Zidane parece haber encontrado ya no solo esquema, sino un once a partir del cual ir compitiendo semana a semana. El centro del campo elegido por el francés está siendo ocupado por Casemiro en el pivote y Kroos y Valverde como interiores, y los tres están demostrando actitud y entendimiento, por lo que ahí le puede costar entrar ya no solo a Isco, sino también a Luka Modric. Y arriba, tras una etapa de escasez de recursos para el desborde, se vislumbran brotes verdes con Hazard y Rodrygo realizando funciones claramente de extremos, con comportamientos ajustados a sus capacidades, pero con la instrucción de dar más vértigo que pausa. Al final, que Isco levante la mano no es más que una buena noticia para Zidane, que podrá tener mayor competencia interna y más opciones para montar cada alineación, siendo consciente en este particular caso de que, bien potenciado, pocos centrocampistas en Europa pueden dar mejor trato al balón que el malagueño, algo que el francés ya ha vivido con él en su dorada etapa en el Real.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

JM Serrano Arce / Getty Images

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