Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Equipos

Castigados por el error

El fútbol es un juego dinámico que siempre tratamos de esquematizar, de fijar a parámetros que se acerquen a lo que luego vemos en el desarrollo del mismo. En ese transcurrir de jugadas, aciertos y errores, hay multitud de variables que analizar, siendo imposible abarcarlo todo o encontrar explicaciones «lógicas» a lo que vaya aconteciendo. En un intento por resumir y facilitar el análisis, solemos fijarnos en dos fases de cada equipo; la defensiva y la ofensiva, haciendo un ceteris paribus que nos permite obviar muchas otras vertientes del juego. Y dentro de esta simplificación, hay una frase que trata de reducirlo todo a la mínima expresión: «el fútbol se decide en las áreas». Y al final, siendo el resultado lo que cuenta -haciendo también un ejercicio amplio de abreviación-, la frase tiene mucho de cierto.

Es en esa reducción al mínimo en la que convive un maltrecho Espanyol. El cuadro perico cambió de rumbo con la llegada de Pablo Machín hacia un nuevo sistema, un nuevo modelo y unas nuevas ideas. Todo ello implantado desde el primer minuto que llegó a la Ciudad Deportiva Dani Jarque. Y por el momento los resultados no han logrado acompañar. Antes del aterrizaje del soriano se ponía la lupa sobre dos aspectos fundamentales en el conjunto blanquiazul: la fragilidad defensiva y la incapacidad de generación con balón. Ambas, solamente desde el propio sistema de Machín con tres centrales y nueve jugadores pisando el carril central, se presuponía que mejorarían, aunque esto no fuese tampoco ninguna garantía de éxito y menos de forma inmediata. Sin embargo, a pesar de que han habido ciertos halos de esperanza este último mes, los problemas parecen haber mutado.

En cuanto a juego, el Espanyol ha mejorado sus prestaciones, pero en ambas áreas se han encontrado su mayor debilidad.

El Espanyol mejoró en la circulación de balón de la mano de Pablo Machín. Marc Roca tomó un papel más reconocible, aunque aún muy lejos del nivel de la 18/19, y en un escalón superior Sergi Darder comenzó a destaparse como pieza clave en el engranaje de Machín. No es que el equipo comenzase a dominar más el balón, sino que comenzó a hacerlo mejor. Sus posesiones tenían un sentido y esto le permitió generar un plan ofensivo más próximo a lo que buscaba el soriano: cocinar la jugada por dentro, llevarla fuera a la hora de encarar el último tercio, acelerarla y buscar la finalización en el área. El equipo daba la sensación de tener las cosas más claras, pero entonces comenzó a evidenciarse la falta de soluciones en esa última faceta.

No es algo novedoso que en el conjunto perico exista una falta evidente de gol. En las últimas temporadas -especialmente en las dos más recientes- el Espanyol contaba con una figura destacada en el plano goleador que le sacaba las castañas del fuego. Primero Gerard Moreno y después Borja Iglesias llevaron el peso del gol en dos temporadas donde la dependencia sobre su figura era determinante. Ambos prácticamente se hicieron cargo del 40% de los tantos de su equipo, a una distancia sideral del segundo máximo anotador de su escuadra. Esa figura, que permitió sumar tantos puntos en Cornellà, esta temporada no existe. Marc Roca es el único jugador del Espanyol 19/20 que suma más de un gol en su casillero en La Liga, y ambos fueron de penalti.

Si el gol no llega, todo es más difícil. Pero si a eso le sumas los errores individuales atrás, el Espanyol no encuentra argumentos sobre los que cimentar su juego.

Si el drama en la parcela ofensiva es evidente, atrás tampoco le están dando margen a Machín para evolucionar. La solidez que parecía intuirse en los primeros encuentros dirigidos por el soriano, fruto del cambio de sistema, se ha ido diluyendo a una velocidad de vértigo. El error individual está penalizando sobremanera a un Espanyol que sigue hundido en la zona roja de la tabla. La mejor muestra la encontramos en su puesta en escena más reciente: ante un Osasuna al que se adelantó en la primera mitad, terminó encajando cuatro tantos derivados de errores individuales de bulto atrás que el cuadro navarro penalizó como acostumbra a hacer. El Espanyol no es que fuera vulnerable, es que perdió toda opción de competir con errores impropios de la categoría, algo que Machín se encargó de recalcar en la rueda de prensa posterior al encuentro.

No es únicamente motivo de sistemas, dinámicas o suerte, el Espanyol necesita confianza, cambiar el chip. Solo desde una mentalidad serena podrán minimizar sus errores, que es su principal escollo a día de hoy. Si el impacto del desacierto individual se reduce, los de Machín tendrán al menos más margen para que el acierto contabilice por su valor real. Quizás le sigan faltando piezas que sean lo suficientemente determinantes por sí solas para revertir la situación con más facilidad, pero ante la falta de estas, el Espanyol necesita encontrar argumentos más corales que le hagan salir de una situación que no se esperaban al inicio de la campaña. Aún queda mucho por recorrer, pero el aspecto mental se antoja clave en el devenir de la temporada perica en La Liga.

Dani Souto

David Ramos / Getty Images

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