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Villas-Boas revitalizado en Marsella

Existe en el fútbol un debate que se prolonga en el tiempo y que, como casi todo, no tiene una única solución. Suele cuestionarse si un entrenador de élite debe adaptarse a la plantilla que tiene o si es esta la que tiene que acoplarse a las pretensiones tácticas y futbolísticas de su técnico. Como ya hemos dicho, no existe una verdad universal al respecto, pero está claro que la adaptabilidad siempre es una virtud, y de ella está haciendo André Villas-Boas su mayor fortaleza en su nuevo proyecto en tierras francesas.

El técnico luso arribó a Marsella con la intención de recuperar a un club histórico en el fútbol galo. El conjunto de la Costa Azul no consiguió clasificar para competición europea al finalizar quintos en la pasada Ligue 1, algo que, sumado a la escasa actividad en el mercado estival, vaticinaba una temporada difícil en el Vélodrome. Sin embargo, tras dieciséis jornadas ya de campeonato, el OM parece ser la única «alternativa» (comillas incluidas) al dominante PSG.

¿Cómo ha conseguido esto André Villas-Boas? En esencia, «sencillo»: renunciando a su estilo. El portugués venía acostumbrando a moldear equipos ofensivos, basados en el buen trato de balón y de un ritmo alto de juego. Aspectos que en Marsella por el momento no están viendo. Villas-Boas ha decidido dar sus primeros pasos asentando un nivel defensivo lo suficientemente alto para sus aspiraciones. En ese sentido, Boubakar Kamara comandando y Álvaro González a un nivel mayor del que se esperaba han liderado la recuperación defensiva de un Marsella mucho más trabajado colectivamente en este sentido de lo que solían ser los equipos del portugués.

Su buen nivel defensivo sienta las bases de un equipo que se ha construido tácticamente de abajo a arriba.

El ritmo de juego del cuadro marsellés también es más bajo que el de aquellos Porto, Chelsea, Tottenham o Zenit, todo buscando controlar más lo que vaya sucediendo a lo largo de los encuentros, siempre con especial vigilancia en el desempeño defensivo. Un trabajo y una lectura de los partidos, adaptándose a contextos muy diferentes, que han permitido al Marsella dar un paso adelante necesario a la hora de resguardar la portería de Mandanda.

Sin embargo, todo este buen hacer atrás no tendría mayor repercusión si en fase ofensiva las cosas no funcionasen, y ahí encontramos un nombre propio: Dimitri Payet. El extremo francés ha recuperado el tono para comandar al OM tras una temporada muy gris bajo el mando de Rudi García. El capitán del Marsella se ha erigido de nuevo como líder, con una influencia total en los contraataques que ya se están convirtiendo en sello propio del OM en esta Ligue 1.

Con un fútbol más directo de la mano del portugués, Payet está siendo el principal receptor, conductor y conector de todas las transiciones marsellesas. Su conexión con Benedetto, uno de los flamantes fichajes de esta temporada, y esperando la llegada de la otra estrella de la plantilla, Florian Thauvin, el francés no solo está encajando con el estilo que propone su entrenador sino que está recuperando un nivel que ya le creíamos imposible de alcanzar. Con el mago francés atinado y un Marsella que parece tener un plan ofensivo y defensivo de la mano de Villas-Boas, este OM se postula, esta temporada sí, como un equipo a seguir en el campeonato galo.

Dani Souto

Andrew Caballero-Reynolds / AFP

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