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El tango del ‘Papu’ Gómez en Bérgamo

Se dice que el mejor tango solo se puede bailar en Buenos Aires. La ciudad y capital argentina ha visto pasar por sus calles no solo a profesionales, sino a cientos de miles de aficionados al célebre estilo artístico del Río de la Plata. Entre Montevideo y Buenos Aires, esa danza nos transporta a una relación cercana, una conversación susurrada, en torno a una pareja que baila y conversa con los pies, el pecho, el vientre y el alma. En ese Río de la Plata que une culturas, riquezas y amores, el fútbol no se podía escapar, dejando nacer a sus orillas a algunos de los más célebres bailarines de tango y jugadores de fútbol. No van tan lejos el uno del otro, me temo. No obstante, como todo lo valioso, se exporta, y en una bella ciudad de la Lombardía italiana, el tango lo representa un jugador que, con el balón como pareja, se ha propuesto llevar a buen puerto ese escudo que apostó por él. Alejandro Gómez, alias ‘Papu‘, siempre será un célebre futbolista, pero no hemos de olvidar, que en su arte y en su sangre, corre con velocidad el tango, buscando interpretar milongas con ese cuero bendito al que tanto ama la zona rioplatense.

Futbolista con una pegada mortal y una cintura envidiable, su calidad es vital para entender los últimos años de un Atalanta que ve en el argentino su ‘10’, su clave, su Gardel.

El ‘Papu’ Gómez es un artista de corto, que comenzó a bailar en Arsenal de Sarandí en 2003 y que ha ido saltando de pista en pista, primero por San Lorenzo, para saltar después el charco y llegar a Italia, al Catania, donde destacó y quiso ampliar horizontes. Sus pasos de baile le llevaron pronto lejos, a las lejanas y gélidas tierras de Ucrania, donde el Metalist Kharkiv se hizo con sus servicios. Un paso en falso, que le llevó a no destacar desde el inicio tanto como hubiera deseado, le hizo abandonar el club en 2014, solo un año después de su llegada. Su próximo destino, sería el Atalanta de la Serie A y ahí despliega sus pasos de baile desde entonces.

Jugador centrado en el ataque, no conspira para evitar sus responsabilidades defensivas, mostrando sus orígenes latinos en cada balón disputado, pero sin perder nunca el norte en lo que se refiere a sus funciones como delantero, sabiendo cómo y dónde aparecer para hacer daño ante la portería rival. Mediapunta, pero con habilidad de extremo, Gómez es de esos enganches argentinos que no engañan. Saben dónde está el balón siempre, porque quieren hacerlo suyo. Lo envuelven, lo acarician y lo sitúan donde deben, siempre con la mirada puesta en la portería o en la jugada ganadora. Futbolista con una pegada mortal y una cintura envidiable, su calidad es vital para entender los últimos años de un Atalanta que ve en el argentino su ‘10’, su clave, su Gardel.

Para Gasperini, difícilmente podríamos encontrar mejor estandarte. Un futbolista que lee a la perfección las intenciones de juego de su entrenador, las comprende y las ejecuta, para ayudar en la terrible presión que ejerce el Atalanta a sus rivales, pero también sabiendo que la paciencia y la inteligencia posicional tras Zapata o Muriel le pueden regalar excelsas oportunidades de gol, bien aprovechando la segunda jugada para anotar o bien para conseguir enlazar con el compañero mejor situado. Inteligente, felino y con capacidad para ocupar zonas intermedias, Alejandro ‘Papu’ Gómez es el violín del tango, la voz de Gardel o el cuero de la pelota, en este Atalanta que, con paso inseguro, pero constante, está sabiendo manejar Gasperini.

Un Atalanta que quizá no convence desde la vistosidad, pero sí desde la certeza de que se saca hasta la última gota del talento de quienes portan la camiseta en el campo. Un Atalanta que, con menos mimbres, mantiene la mirada en la zona alta de la clasificación de la Serie A, sabiendo que oportunidades como esta solo se aprovechan desde el más absoluto de los esfuerzos. Un Atalanta que, sin ‘Papu’ Gómez, tendría menos notas que tocar. En esa gran partitura que está escribiendo Gasperini, no podía faltar el tango del ‘Papu’.

Miguel Ruiz Ruiz (@migruizruiz)

Miguel Medina / Getty Images Sport

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