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El cetro es de João

El nuevo Atlético de Diego Pablo Simeone no termina de despegar y no parece que vaya a volver a recuperar su identidad competitiva, al menos a corto plazo. La pérdida de perfiles, no para el plan, sino para un equipo del argentino, ha disminuido significativamente las posibilidades de la idea. El Atlético de las áreas ha pasado a ser dominador de una, la suya, con el inmenso Oblak bajo palos. La caída en la coherencia con balón y las bajas de nombres propios han desembocado en un contexto de menor calidad de las posesiones y  una deficiencia goleadora determinante. Sin embargo, un elemento nuevo no es nuevo del todo. El solo que antaño interpretaba Antoine Griezmann ahora repercute en los pies del juvenil João Félix, que, delante de un sistema desprovisto, su influencia es más sensible en el juego hasta el punto de que la mayor parte de lo que pueda ser el conjunto colchonero en campo rival pasa por su talento indiscutible.

João Félix es el elemento que más competitividad le aporta al plan de Simeone en el área contraria.

Félix es presente y futuro. La falta de un sentido colectivo lo suficientemente competitivo hace florecer la individualidad más inspirada. Sobre todo en contextos de partido en el que el rival te cede el balón como fue el caso del duelo frente al Lokomotiv de Moscú. Con los once jugadores pisando terreno propio la mayor parte del partido, el conjunto ruso confiaba su plan con balón tras la pérdida rival. Así, el Atlético dispuso de la mayoría de la posesión y la aprovechó para situarse mejor cuando no tuviese el esférico. Thomas Partey fue el responsable principal de dar continuidad a los ataques y dotarles de coherencia en una estructura tan ensanchada como la del Lokomotiv. Un toque por dentro, un pase vertical que rompía dos líneas o un desplazamiento al costado. Con la arma exterior de los carrileros siendo más decisiva apareciendo que estando, las acciones ofensivas más adelantadas las determinaban los jugadores interiores, es decir, João Félix.

Contra la defensa mayoritariamente retrasada y conformista del Lokomotiv, la creatividad del luso fue el elemento más identificativo.

El punta portugués, con libertad total para ser estando o sin estar, fue el que mejor supo leer el recorrido que necesitaban los ataques. Su participación es tan necesaria que también interviene en los primeros pasos de la jugada. Él da vértigo a la transición, pausa, un registro nuevo y dirección. La gestión absoluta de más del 65% de la posesión, algo no tan común en los colchoneros.  Al luso le queda poco para ser pistola, gatillo y tirador. Ante la incapacidad de Atlético de poder volver a ser lo que un día fue, el cetro es de João, pero la madurez para mantenerlo en posesión está aún por ver.

Pau de Castro (@decastrojep)

Gonzalo Arroyo Moreno / Getty Images

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