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El Borussia de Marco Rose

Una celebración de Jupp Heynckes en los años 70 solo puede retrotraernos a ese fútbol más embarrado, más bigotudo y donde el Borussia Mönchengladbach brilló con luz propia. Con Hennes, Weisweiler o Udo Lattek al mando, daba igual quién fuera la mano ejecutora, los potros, como se les conoce en Alemania, dominaron el fútbol nacional durante esa década de continuo progreso a todos los niveles. Esas páginas teñidas en dorado pesaron cuando, a las puertas del nuevo siglo, el conjunto de Mönchengladbach tocó fondo con su descenso a la 2. Bundesliga. Muchos vaivenes para un club con tanta historia que vivió una década completa tratando de evitar tener que convivir en el infierno una temporada más. Del escarpado relieve helvético llegó Lucien Favre para devolver al Borussia a las posiciones nobles de la Bundesliga y a las competiciones europeas. Su trabajo con el conjunto de Renania del Norte-Westfalia estableció un proyecto fuerte que ha seguido, durante las temporadas siguientes, codeándose con los mejores equipos de la competición. Hasta hoy. Después de años plagados de desalientos y decepciones, el Borussia Mönchengladbach ocupa la primera posición de la clasificación con un equipo sólido y efectivo comandado por uno de los entrenadores con mayor proyección en la actualidad: Marco Rose.

El juego y las características específicas de este conjunto han hurtado al azar el protagonismo en estos resultados.

Encaramados dentro de un fútbol moderno que reduce la confrontación en las grandes competiciones a los equipos que más ingresos y poder adquisitivo poseen, la Bundesliga parece haberse quedado atrapada en un tiempo pasado. La competición germana nos invita a disfrutar por la disputa que le hace destacar por encima de todas las demás. Puede que su fútbol no sea el más extraordinario ni posea a grandes estrellas mediáticas de este deporte, pero invade a los apasionados de este juego con el más primario y atrayente sentimiento que engloba el deporte: la emoción. A pocas fechas de terminar la primera vuelta de la temporada, la Bundesliga alberga un gran interés, protagonizando una gran competencia de equipos que opositan al primer puesto. El Borussia Mönchengladbach lleva ocupando la primera posición desde hace varias jornadas, pero su liderato está discutido desde el segundo clasificado, al que solo aventaja en un punto, hasta el séptimo, con el que mantiene una ventaja de siete, y ese no es otro, ni más ni menos, que el Bayern de Múnich. La irregularidad de resultados de los dos gigantes germanos del último lustro está generando una gran competencia por el liderato y las primeras posiciones de la clasificación, donde además de Dortmund y Bayern podemos presenciar proyectos prometedores como RB Leipzig, Schalke 04, Friburgo o Bayer Leverkusen.

Después de disputar la Liga de Campeones con Lucien Favre, el equipo cayó en cuanto a nivel de juego. El proyecto tuvo que renovarse y tras algunas campañas de transición con varios técnicos, entre ellos Dieter Hecking, desde el Borussia se quiso apostar por un entrenador joven y con potencial para comenzar a remontar el vuelo tras una etapa transitoria. Marco Rose fue seleccionado para entrenar en Alemania seis años después. El Borussia Mönchengladbach supone en la carrera de Rose el mayor reto que ha asumido hasta la fecha. Casi siempre se ha dedicado al fútbol formativo hasta que se alzara con la Youth League dirigiendo al conjunto juvenil del RB Salzburg, previo paso por varios equipos inferiores del gigante austriaco. Es de la mano de Rose como el conjunto de Red Bull consiguió, al fin, su ansiada participación en la Fase de Grupos de la Champions League. La decisión de la contratación de Marco Rose, a pesar de estar incitada por el gran potencial que apunta, estuvo marcada por su filosofía. En su etapa de jugador recibió influencias de dos genios y grandes referentes técnicos de los banquillos en el fútbol moderno: Ralf Rangnick en el Hannover 96 y, durante muchos más años, de Jürgen Klopp en el Mainz 05. Marco Rose fue amamantado por una filosofía que otorgaba mayor importancia a la agilidad mental que a la habilidad técnica dentro de un terreno de juego. Fue testigo de una corriente rompedora en aquella época que, hoy día, marca gran parte del trabajo de muchos técnicos a nivel mundial.

Marco Rose desarrolló sus propias conclusiones muy influenciado por la educación futbolística que durante su etapa como jugador había recibido. La presión organizada y agresiva en ciertas situaciones y momentos del encuentro es un factor clave en la forma de entender el fútbol del técnico germano. Una presión trabajada y preparada para que, una vez recuperada la posesión, el camino hacia una transición rápida, vertical y fugaz sea lo más sencillo posible. La simulación de esas situaciones de partido son claves en la metodología de Rose, para que sus jugadores posean unas directrices básicas de lo que hacer en todo momento, sin estar encorsetados a una directriz tan solo. Educar al jugador para ver, analizar y actuar lo más rápida y efectivamente posible en todo momento. Todo esto gracias a una personalidad muy formada en el fútbol, en el trato con el jugador, tanto joven como ya adulto. Una de las grandes influencias de Klopp es la forma en la que dirigirse a un vestuario y mantener la viveza de los jugadores dentro de las especiales relaciones que se pueden dar dentro de ese ambiente.

Las casualidades en fútbol solo existen puntualmente. Nada relacionado con el azar o la casualidad mantiene al Borussia Mönchengladbach líder de la Bundesliga. El juego y las características específicas de este conjunto han hurtado al azar el protagonismo en estos resultados. El sello de Marco Rose se comenzó a notar desde muy pronto. El técnico alemán se adaptó a lo que su nueva plantilla presentaba en un comienzo y utilizó el mercado estival parar realizar varias contrataciones que potenciaran su mensaje. Marcus Thuram es, sin duda, la nueva cara más llamativa y decisiva de este Gladbach. El hijo del mítico defensor francés encaja como anillo al dedo en el entramado táctico de Rose. Su capacidad para atacar con espacios y su solidaridad en el derroche físico en la presión son clave para entender el nivel de este equipo. Así como su gran nivel goleador, siendo el máximo anotador del equipo hasta la fecha. El Borussia de Marco Rose transita, en lo táctico, entre dos dibujos: el 1-4-4-2 en forma de rombo y el 1-4-3-3. El segundo de los dos esquemas parece adaptarse mejor al perfil de jugadores con los que cuenta, con extremos con capacidad de ganar posiciones interiores, toda la banda para los laterales ofensivos y la solidez de un doble pivote que presenta su tercera arista en un mediapunta más técnico.

El Borussia Mönchengladbach supone en la carrera de Rose el mayor reto que ha asumido hasta la fecha.

Gran parte del caudal ofensivo de este equipo proviene de los laterales. En posesión de balón se tiende a interiorizar a los jugadores de los costados y dejar toda la banda libre para la internada de los dos laterales, los cuales tienen la libertad de subir a la misma vez. De esta forma, se puede apreciar cómo muchos ataques del conjunto de los potros finalizan en centros desde los costados, sobre todo si dentro del área se encuentran jugadores tan poderosos por arriba como son Embolo, Thuram o Pléa. Uno de los sellos propios que Rose ha instaurado en el equipo es la agresiva presión tras pérdida, sobre todo para provocar un ataque fugaz y en pocos metros en el caso de robar el balón. Todo proyecto sólido que se precie debe estar apuntalado por una parcela defensiva de cierto nivel y el Borussia no es una excepción. Empezando por su capitán, el sempiterno Yann Sommer. El meta helvético lleva sosteniendo la portería de Mönchengladbach un buen puñado de temporadas, habiendo llegado a su madurez como jugador a un nivel excepcional y siendo uno de los porteros más infravalorados de todo el panorama europeo. Sobrio como pocos y de enorme frialdad, se ha ganado a pulso capitanear a los potros en esta nueva etapa. Escoltando su portería se han mantenido ciertamente inamovibles de la titularidad Ginter y Eldevi.

El Borussia presenta tanta progresión como la carrera de su propio técnico. Se trata de un proyecto a medio plazo que, para sorpresa de todos, está generando mejores resultados de los esperados en su primera etapa. Aun así, hay algún punto negro que otro, como puede ser la eliminación de los germanos de la Europa League, siendo precisamente las competiciones del K.O. una de las especialidades de Marco Rose, como ya demostró con el RB Salzburg en su categoría juvenil y absoluta. Todo proyecto nuevo necesita su tiempo para asimilar conocimientos y experimentar desarrollo, así como para detectar las posibles piezas que completen la obra. Mientras tanto, los de Rose aprovechan la gran competencia en las zonas altas de la Bundesliga para llamar la atención en el viejo continente y atraer los ojos hacia una ciudad que, otrora, fue vista con ojos de cierto terror por los mejores equipos de Europa.

Christian Sánchez de la Blanca (@delablanca10)

Christof Koepsel / Bongarts

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