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Sinergias positivas en Mestalla

De haberse dado hace apenas dos o tres meses, las líneas para analizar este partido habrían sido muy diferentes. Por suerte para el aficionado a La Liga, Valencia y Real Madrid se encontraron en su momento más alto de juego de lo que va de temporada. Ambos saben bien lo que significa superar la tempestad, aunque cada uno lo hiciera en momentos temporales distintos. Los ches con la 19/20 ya en marcha, mientras los blancos fueron recuperando sensaciones progresivamente tras un comienzo tan irregular como la campaña pasada al completo. Hoy, los de Celades y los de Zidane tienen otra cara, y así la mostraron en Mestalla.

El partido comenzó a un ritmo frenético, aunque el que marcaba el paso era el Real Madrid. Zidane volvía a apostar por el 1-4-4-2 en rombo que tantos éxitos le dio en el pasado y que parece vuelve a asentarse en el conjunto blanco. Amparado en este sistema, el Real sometió a una intensa presión, con el bloque muy alto, a un Valencia que en la primera media hora parecía incapaz de trenzar más de tres pases consecutivos. Los de Zidane, con los cuatro centrocampistas cerca del área che, se activaban rápidamente y con mucha intensidad tras la pérdida, provocando que los zagueros valencianistas no pudieran manejar el balón con comodidad y tuvieran que buscar el envío en largo como único recurso.

El bloque tan alto que planteó Zidane podría suponer un riesgo en el devenir del partido, pues si bien era un arma poderosa para acorralar a su rival, también podría favorecer los espacios a la espalda de una línea defensiva demasiado adelantada. Sin embargo, el Madrid consiguió controlar a la perfección esos balones largos del Valencia así como las segundas jugadas, con Sergio Ramos saltando a por cada balón suelto y Raphaël Varane atento a la cobertura que pudiera necesitar el camero a su espalda. El Real Madrid firmó posiblemente la mejor media hora de toda la temporada en un sentido táctico, no obstante, los de Zidane fueron incapaces de materializar esa superioridad en el marcador.

El Real Madrid dominó con solvencia el arranque de partido, pero careció de desborde y plan alternativo.

Aunque el Valencia estuviera siendo sometido, tampoco se puede decir que sufriera en exceso en esos treinta minutos iniciales. La defensa del área, algo que venía de poner en práctica hace escasos cinco días en Ámsterdam y que ya tenía muy trabajada en la etapa de Marcelino, fue encomiable. Se mezclaron dos factores, por un lado la acumulación de hombres en el pasillo central para tratar de desviar el juego madridista hacia fuera, tapando las vías de pase a los numerosos y móviles jugadores que dispuso Zidane en la parcela ancha, y por otro la falta de desborde individual de los blancos. El Real Madrid echó en falta la figura de Eden Hazard, alguien capaz de deshacer marcas, girar rivales y desequilibrar balances defensivos. Así, el Valencia defendió más cómodamente, y el Madrid no encontró argumentos lejos de las combinaciones de Benzema en la frontal para dañar.

Con el empate aún en el marcador, la presión del Real Madrid fue reduciéndose fruto de un desgaste físico lógico. Fue entonces cuando los de Zidane adolecieron de un ‘plan B’. El Madrid no fue capaz de aprovechar su dominio inicial, y fue entregando las llaves del partido a un Valencia que fue creciendo en el mismo de la mano de su figura clave; Dani Parejo. El de Coslada pudo dar un paso al frente con un Madrid más alejado del área de Jaume, interviniendo en la construcción del juego de su equipo y haciendo siempre lo que demandaba la jugada. El Valencia se agigantaba y las dudas del Madrid no paraban de crecer.

Ambos equipos demostraron atravesar una dinámica positiva en su juego, pero aún sin alcanzar su punto máximo.

Aun así, ninguno de los dos equipos llegó a tener la lucidez necesaria para poner de manifiesto sus diferentes tramos positivos de partido. Courtois impidió que el Valencia tomara ventaja en las botas de Ferran, que sigue siendo una de las notas más positivas en el conjunto che, pero el belga tomaría un protagonismo anecdótico en la última acción del encuentro. Su presencia en área rival para rematar el postrero córner blanco generó desconcierto y desajustes en las marcas que dio pie al tanto que equilibraría la contienda. Un Real Madrid que, habiendo firmado tramos muy positivos de fútbol, volvía a recurrir a la épica de los instantes finales para sacar adelante un resultado. Uno de esos matices propios del Real que, si Zidane consigue rescatar, puede volver a hacer de ellos un equipo temible en eliminatorias.

Un empate que, lejos de valorar si hace o no algo que no sabríamos ubicar en esto del fútbol como es la justicia, vino a evidenciar que Valencia y Real Madrid venían de dos momentos complejos que poco a poco parecen ir ya quedando atrás. Los de Celades consiguen cerrar una semana fantástica tras remontar el derbi local ante el Levante y sellar su pase a octavos de final de la Champions League, aunque haya tenido las mieles de la victoria en la comisura de sus labios este fin de semana. El Madrid por su parte continúa al ritmo del Barcelona en la lucha por el liderato de La Liga que vivirá un punto álgido esta semana con El Clásico. Dos equipos en tendencia ascendente que juntos brindaron un partido a la altura en Mestalla.

Dani Souto

Ángel Martínez / Getty Images

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