Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Equipos

Carencias esenciales

El fútbol se puede resumir en un cómo, la manera en la que se gestiona el equipo con balón y sin él, determinado por un dónde; área propia y rival. A partir de aquí, hay los entrenadores que quieren hacer largo el campo y los que quieren hacerlo pequeño, que quieren simplificar el lugar del balón en el terreno de juego para dominar el partido. José Luis Mendilibar es de esos entrenadores que ve el fútbol desde la segunda opción, y así ha querido que se compusiese el Eibar, concretando el campo en el territorio rival. La buena dinámica de los últimos años ha chocado con inicios de temporada complicados en los que el equipo sufría de indefinición. Parte de la culpa la tenían los mercados veraniegos, que normalmente se saldaban en negativo con la marcha de jugadores elementales de la propuesta. El último: Joan Jordán.

El equipo armero ha ido perdiendo elementos que han enriquecido su propuesta y que, de algún modo, eran insusbtituibles.

El de Regencós fue una pieza que no gozó de recorrido en el inicio pero que acabó siendo un actor importantísimo por su perfil de mediocampista en campo rival: visión de juego ágil, llegada óptima al área y lectura quirúrgica de la segunda jugada. La pérdida de Joan Jordán ha reducido la intención colectiva con balón, siendo menos constante en el sentido vertical del juego y el ritmo alto de la circulación, teniendo más dificultades para transitar con balón, sobre todo por los costados, donde más quiere incidir con regularidad. Esta falta de coherencia con el esférico ha deteriorado el bloque defensivo, que ha perdido metros.

Como el equipo no llega con tanta frecuencia al área contraria, la presión alta en el primer y el segundo pase no es tan regular. Por otro lado, la capacidad defensiva en el eje se ha demostrado insuficiente para convivir lejos del arco de Dmitrovic. Si los centrales son incapaces de jugar en la medular, la estructura adelantada pierde solidez: son uno de los palos de bandera de la disposición armera sin el esférico. A estas carencias esenciales tanto con balón como sin él se les ha unido otro aspecto elemental en el fútbol: la falta de gol.

La falta de gol es la punta del iceberg de un problema que aún no ha encontrado solución desde principio de curso.

Una diana en los últimos cinco partidos de Liga. 456 minutos sin ver portería. El Eibar ya cuenta con más partidos sin marcar (9) que anotando (8) y solo ha podido meter más de uno en 5 de las 17 jornadas del campeonato. Por otro lado, esto ha remarcado que el factor Ipurua ya no está tan relacionado con el juego eibarrés, siendo el tercer peor local junto al Celta. Que el juego sea tan concreto obliga a buscar un perfil de jugador específico y, en el caso del Eibar, como el territorio donde se quiere dominar es el rival, el prototipo de delantero es más clásico. En otras palabras, no va sobrado de autosuficiencia. Entiende lo que debe hacer cerca y dentro del área contraria pero no es tan flexible lejos de ella.

La enésima renovación de Mendilibar no está siguiendo el recorrido que siempre le ha caracterizado en Liga, y no parece tener una solución a corto plazo más allá de cosechar un jugador que enderece su tendencia táctica hacia el horizonte esperado. Todo en este Eibar de Mendilibar depende de la perfecta cohesión táctica de cada una de sus piezas.

Pau de Castro

Juan Manuel Serrano Arce / Getty Images

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