Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Partidos

La final esperada

Finalmente, tal y como muchos podían esperar, Liverpool y Flamengo se verán las caras en la final del Mundial de Clubes de la FIFA después de que consiguieran superar a sus respectivos rivales en semifinales. Ingleses y brasileños se enfrentarán en un torneo que, a pesar de haber perdido gran parte del atractivo que tuvo en su momento, reedita este año ese aroma a choque entre culturas futbolísticas, juntando a Europa y a Sudamérica en los noventa minutos de un partido de fútbol.

El Liverpool llega en plenitud, habiendo dejado bien asegurada la Premier League por unas semanas, teniendo un buen colchón de puntos y sabiéndose aún uno de los grandes equipos en liza para poder conseguir el título de la Champions League y reeditar lo realizado la temporada pasada. De esa manera, los de Jürgen Klopp han llegado al Mundial de Clubes con la ambición de ganar, pero con la sensación de que todo va según lo planeado, con los deberes hechos y con la necesidad, solo, de pasar el trámite. Su poderío en el juego no puede evocar otra cosa. Es difícil encontrar un equipo que, en todas sus líneas, dé más garantías que el de Anfield. Con un Alisson espectacular, consiguieron hacer hincar la rodilla a un Monterrey que estuvo cerca de amargar la fiesta a los ingleses. Se plantan en la final e intentarán llevársela jugando un fútbol vivo, directo y con fe ciega en su portería, en sus bandas y en la calidad atesorada en su mágico triángulo atacante.

Ingleses y brasileños se enfrentarán en un torneo que reedita este año ese aroma a choque entre culturas futbolísticas, juntando a Europa y a Sudamérica en los noventa minutos de un partido de fútbol.

El Flamengo llega exultante, con un título de Libertadores y con la Brasileirão bajo el brazo, haciendo un fútbol que les ha permitido destacar en todos los niveles de juego en Brasil y en Sudamérica. Supieron doblegar a todo un River Plate y han podido conservar la regularidad en una liga brasileña que poco ha tenido de sencilla, con el descenso de un club como Cruzeiro como prueba. Con Jorge Jesus, el conjunto brasileño ha encontrado un plan de ruta perfecto para que dentro de su fútbol destaquen figuras como Bruno Henrique, Gabriel Barbosa o Éverton, pero también Pablo Marí, Willian Arão o Gerson, mostrando que la unión entre experiencia, talento, juventud y ambición están plenamente presentes en este equipo. Su partido ante Al Hilal mostró que no será fácil acabar con la entrega que muestran en cada partido los de Río de Janeiro.

Dos conjuntos con mucho que ganar, por la importancia que aún conserva la competición, pero sobre todo con mucho prestigio que defender, con títulos que mostrar a la afición y con la idea en la cabeza de que estamos ante la reedición de la final de Intercontinental de 1981, en la cual los brasileños, con Zico a la cabeza, consiguieron acabar con el todopoderoso Liverpool de los ochenta. Esa afrenta, lo mismo para unos que para otros, pondrá sin duda una pizca de interés en que unos se cobren la venganza y otros sepan defender lo que sus compañeros lograron en el pasado. Una afrenta que mira hacia adelante, reflejada en el pasado, pero que se desvelará muy pronto cuando el árbitro pite el comienzo de la final en el Estadio Internacional Khalifa de Catar.

Miguel Ruiz Ruiz

Giuseppe Cacace / AFP

¡Comenta!