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El fútbol fluye en El Sadar

El fútbol en su estado más puro. Eso es lo que se pudo disfrutar el domingo al mediodía en un estadio que siempre invita a la emoción: El Sadar. Osasuna y Real Sociedad ofrecieron lo mejor de sí mismos para deleitar a la afición neutral y hacer sufrir y gozar a partes iguales a sus respectivos fans. El resultado final fue un 3-4 que puede reflejar fielmente el transcurso del encuentro. Una primera parte sublime y arrolladora de una Real Sociedad vestida de traje con un director noruego al mando, y una segunda mitad de guerra y remontada liderada por el revolucionario Chimy Ávila capitaneando su ejército de gladiadores rojillos.

La Real borró del mapa a Osasuna y su temible estadio en la primera mitad.

Imanol Alguacil sabía mejor que nadie que dar vida desde el inicio a Osasuna en su estadio en un derbi podía ser mortal para sus intereses. La Real salió con la firme idea de finiquitar el encuentro en la primera mitad, y lo hubiera hecho de no ser por la inconsciencia de un Diego Llorente que cometió un error de bulto al provocar una falta evitable en el descuento del primer acto y que acabaría suponiendo el 1-3 de Aridane y, a su vez, el inicio de la guerra. Porque fue entonces cuando el Chimy olió la sangre.

La Real Sociedad saltó al verde con la intención de avasallar a Osasuna con las dos principales virtudes del conjunto txuri urdin: la presión alta e incansable y la circulación rapidísima de balón filtrando pases de la mano de Martin Ødegaard. Osasuna estuvo incomodísimo en el campo, y eso le forzó a cometer errores. Algunos tan poco habituales como el de Estupiñán en el segundo gol, cometiendo una pérdida siendo el último defensor que facilitó el tanto a un Portu que definió a la perfección. También falló el lateral rojillo en el gol que abrió la lata rompiendo el fuera de juego y habilitando a Mikel Oyarzabal. Eso sí, el mérito de este gol es completamente de Ødegaard, que le adelantó el regalo de Reyes a su compañero en forma de asistencia imposible.

Pareció molestarle al bueno de Martin que el error de Estupiñán le quitase protagonismo en el gol, y decidió emular a Leo Messi desde la frontal para disipar las dudas. No hay mucho más que decir del golazo del noruego de libre directo. Los txuri urdin estaban de dulce con Ander Guevara encontrando con una facilidad pasmosa a Ødegaard y Mikel Merino bien perfilados, y estos a Willian José, que no estuvo acertado de cara a puerta pero que de espaldas volvió a dar un auténtico clínic, y a los dos extremos. La Real flotaba sobre el césped con combinaciones increíbles y una presión asfixiante que ahogaba a Osasuna. Pero cuando los rojillos empezaban a agonizar, vino el error de Llorente, el cabezazo de Aridane y el gesto juguetón del Chimy, que podía anticipar lo que se vendría en un segundo tiempo muy diferente.

El Chimy reunió a sus soldados y lideró la revolución rojilla.

El segundo tiempo ya comenzó mal para la Real debido a que Nacho Monreal no pudo volver al terreno de juego y tuvo que salir Andoni Gorosabel a pierna cambiada, ya que Alguacil había descartado a Aihen en la previa. Osasuna ya sabía por dónde iba a atacar, porque la dupla Llorente-Gorosabel era a priori -y fue- el perfil más débil de la Real, que trataba de ser compensada por la sólida Zaldua-Zubeldia en el otro costado. Gorosabel estaba fuera de lugar y Llorente errático, por lo que el Chimy decidió abusar por esa zona, y casi se lleva los puntos por esa decisión. La ya apodada Jagocharla en el descanso tuvo una vez más un efecto positivo inmediato.

Osasuna dominó la segunda parte desde la presión desde del césped y desde la grada. Al igual que la primera mitad fue blanquiazul por unas razones, la segunda fue rojilla por otras. Jagoba Arrasate salió con todo aprovechando la incertidumbre que habían provocado el tardío gol de Aridane y el cambio de lateral en el descanso. Y lo consiguió, con Llorente como protagonista negativo de nuevo. Un mal despeje hacia atrás del central dejó solo a Zubeldia en el área ante un Chimy que regateó y definió al más puro estilo brasileño. 2-3 y El Sadar en ebullición. Osasuna estaba ganando todas las disputas en todas las zonas, y había conseguido hacer desaparecer tanto a Willian José como Ødegaard, que eran claves para la circulación de balón visitante, y superar por todos lados a Guevara, pieza fundamental para sostener al equipo realista.

Entonces llegó el cambio táctico de Alguacil. Robin Le Normand entraba por Guevara para solidificar la zaga pasando a un 1-5-2-2-1 un tanto extraño a primera vista por la confección del centro del campo, que se quedaba con Merino y Ødegaard. Y el central francés fue clave. Mejoró el sistema defensivo y, además, a raíz de una presión alta, robó el balón y desquició a un Facundo Roncaglia que se autoexpulsó. Arrasate realizó un doble cambio ofensivo que no surgió efecto, y Alguacil aprovechó para cambiar de delantero, dando entrada a Isak buscando los espacios. Y ahí venció el técnico de Orio. En la primera acción con el sueco en el campo, la Real saca en corto un córner, llega el balón a Zubeldia en la frontal y pone un balón con música al punto de penalti para un Isak que la baja con un temple que no existía sobre el verde en ese momento, y define a la perfección para el 2-4. Un pequeño detalle: Estupiñán rompe de nuevo el fuera de juego. Un partido que desentona con la tónica habitual del ecuatoriano esta temporada en La Liga.

Era una batalla de errores dentro de un precioso partido. Una en la que Diego Llorente volvió a tomar partido en el último gol rojillo, mostrando una debilidad impropia de un central internacional con España en la enésima batalla con el Chimy Ávila, que remató de cabeza con gran potencia un balón muerto en el área para darle emoción final al encuentro. La Real supo aguantar, no sin sufrimiento, y llevarse tres puntos muy valiosos de El Sadar para acabar el año en puestos europeos, ante un Osasuna combativo que perdió por segunda vez en casa en 34 partidos ligueros (contando La Liga Santander y Liga SmartBank), y que curiosamente han sido ambas veces ante los dos principales equipos vascos.

Twitter: @unaaivalverde

Foto: LaLiga

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