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Las dos mitades del Sevilla

Julen Lopetegui llegó al Sánchez Pizjuán con la ilusión de relanzar su carrera tras los finalmente infructuosos proyectos al frente de la Selección Española y Real Madrid. Su buen tono como técnico, forjado en el primer nivel en su etapa en el Porto, se vio cuestionado, y en el club andaluz pretendía recordar por qué se postuló como uno de los entrenadores más modernos de Europa. Monchi lo llamó para ser el líder de su nuevo Sevilla, y desde el principio se le vio comprometido con la causa. Entendió bien su plantilla y propuso un juego ofensivo a través del balón, conjurando una buena relación además con la grada, que se identifica con el estilo y disfruta con la cuarta posición en la clasificación de la Liga que ha logrado Julen tras ya disputarse la primera mitad del torneo.

En ciertos contextos, al Sevilla de Lopetegui le ha costado superar el repliegue bajo del rival.

El 1-4-3-3 ha sido el dibujo sobre el que el técnico vasco está construyendo la temporada. A partir de él, viene tratando de dominar el partido con la posesión del balón, siendo Éver Banega la pieza clave para articular los circuitos asociativos. Sin embargo, Julen siempre ha intentado escapar del ritmo bajo, que condiciona posesiones intrascendentes que posteriormente podrían desencadenar transiciones defensivas riesgosas. Para ello ha potenciado piezas que, a través de la intensidad y la frecuencia en sus movimientos, generen opciones a los pasadores y giren a la defensa rival. La baja determinación que presentan los arietes del equipo de cara a portería preconiza además tales actitudes, para que todo el sistema no se caiga cuando de encarar un rival replegado se trata, algo que le ocurre al Sevilla con cierta frecuencia dado el estilo que busca imponer y que le aporta el mayor porcentaje de posesión de pelota durante los partidos, llegando en muchas ocasiones a superar el 60%.

Y, a la hora de analizar los mecanismos del equipo, se diferencian dos mitades en el esquema, divididas longitudinalmente. En la parte izquierda domina Banega que, como se indicó, es el eje de las posesiones, el que decide la velocidad y la dirección de la jugada, todo desde la posición de interior izquierdo. El extremo de su banda es probablemente el puesto que menos claro tiene Julen, donde más jugadores ha probado y el que menos certezas competitivas viene aportando al conjunto. Finalmente, una de las opciones más utilizadas ahí ha sido Óliver Torres, con movimientos alejados de la profundidad, y que tiene la tendencia natural a dirigirse hacia el centro del campo para asociarse. Esto enriquece el juego interior pero, a la vez, compromete la profundidad, que queda en manos de un Sergio Reguilón que, eso sí, ha demostrado poder percutir con efectividad.

Al otro lado de esta línea imaginaria longitudinal, las características de sus protagonistas son netamente opuestas. Jesús Navas y Lucas Ocampos vienen representando probablemente la mejor banda derecha de La Liga, siendo el argentino uno de los mejores fichajes del último mercado de verano. Constituyen el vértigo del equipo y una fuente continua de agresividad que reúne las principales vías del Sevilla para llegar al gol. El español luce un estado físico envidiable y completa la banda en ataque con frecuencia y determinación, normalmente por fuera. El ex jugador del Olympique de Marsella se está imponiendo por pura potencia y está siendo capaz de repartirse la zona con Navas ya no solo no estorbándose, sino complementando bien sus virtudes. Competitivamente es un activo fundamental e incluso a nivel numérico está funcionando, habiendo sumado hasta la fecha 5 goles y 1 asistencia en 15 partidos disputados. Pero es que incluso el interior de ese lado realiza movimientos diferentes a los de su homólogo en la izquierda. El más utilizado está siendo Joan Jordán, que en sus momentos de mejor forma ya no solo está contribuyendo a agilizar y variar las posesiones, sino que está rellenando el área tanto en transición como en posicional, con movimientos muy interesantes entre central y lateral zurdos rivales.

La asimetría de rendimiento en las áreas explica bien la mitad de temporada del Sevilla CF.

Otro de los fichajes más rentables del mercado estival también pertenece al Sevilla. Diego Carlos se ha convertido, directamente, en uno de los mejores centrales del campeonato. Infranqueable por alto e imponente en el choque, es uno de los fijos para Lopetegui en la línea defensiva, siendo su Sevilla el cuarto equipo menos goleado de La Liga, con 18 goles encajados en 19 partidos. En el área opuesta, otros dos nuevos jugadores del Pizjuán se vienen quedando claramente cortos. Luuk de Jong y Javier «Chicharito» Hernández llegaron para ser el punto final al ofensivo equipo de Lopetegui, quienes dieran sentido a los centros de Reguilón o Navas, el desborde de Ocampos o las asistencias de Banega. Pero, por ahora, ninguno ha ofrecido continuidad en el juego ni rotundidad de cara a portería, sumando entre los dos 3 goles en esta primera vuelta. Tanto que una pieza como Munir, que podría aportar otros matices desde una zona más alejada de los centrales, se viene postulando como opción en esa posición, algo que podría incidir frontalmente con los principios de juego ofensivo del Sánchez Pizjuán.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

Aitor Alcalde / Getty Images

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