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El Espanyol de Abelardo: capítulo I

Pitu Abelardo corroboró el día de su estreno que es el candidato ideal para cubrir la necesidad del Espanyol en el terreno táctico, y aun más si cabe, en el emocional. La plantilla perica convive desde el inicio de campaña con la alargada expectativa del curso anterior y ni Gallego ni Machín consiguieron ordenar al equipo sobre el rectángulo ni dar cabida a las piezas que deben ser más determinantes. Lejos de prometer continuidad o una nueva propuesta con la que jugar, el asturiano parece haber asegurado una manera de ser desde el principio, unos cimientos empíricos con los que comenzar el recorrido que acerque al equipo hacia su objetivo.

Contra el Barça, el ex técnico del Alavés no anduvo con rodeos y dejó clara su identidad basada en la defensa desde el principio. La presión alta no tan efectiva para atacar la salida de balón azulgrana se contrapuso a la buena actividad sin balón en campo propio. En un 1-4-4-2 muy atrasado, el conjunto perico estrechó muy bien el espacio entre líneas con un doble pivote activo (Marc Roca y David López) y un eje defensivo determinante en la anticipación (Bernardo y Naldo). La estructura baja concentrada en limitar al Barça por dentro, donde Messi apenas apareció, también dificultó la actividad rival por fuera: al estar tan abajo, las apariciones de los laterales eran menos imprevisibles. La circulación contraria apenas tenía rapidez y el bloque defensivo espanyolista se giró muy pocas veces. En pocos minutos, Abelardo había conseguido lo que Machín y Gallego no pudieron en un trimestre, ser un grupo sólido en defensa y mantener el equipo junto. Pero el paso siguiente costó algo más.

El equipo convivió más junto en un bloque muy bajo que hizo dudar mucho al Barça.

El equipo no estuvo cómodo con balón. El hecho de que el bloque estuviera muy abajo y que la mayoría de las piezas ofensivas no fueran expertas en atacar al espacio (Darder, Calleri y Melendo), dificultó el recorrido de la posesión a los pies pericos, que rozó un 25% en la primera mitad. El equipo solo consiguió generar desde el balón parado y a través de la recuperación en campo contrario, no del todo regular debido a la ubicación de Busquets en línea de centrales, pero también a la poca coordinación del bloque en el momento de atacar la posesión de las primeras líneas azulgranas.

El actor ofensivo principal pasó a ser Víctor Gómez y la banda derecha, donde se dieron la mitad de los ataques locales (49%). El carácter atacante del canterano, el único del equipo titular, se reprodujo en la segunda mitad y la imagen con balón mejoró. Las entradas de Vargas y Wu Lei activaron los ataques a la espalda de la defensa rival, también beneficiadas por la expulsión de De Jong y a un Sergi Darder que no había podido estar del todo estable debido a la falta de elementos con los que relacionarse por delante de él.

El estreno deja en duda qué trascendencia va a tener Óscar Melendo y quién va a ser titular en los costados, que no sus funciones.

El estreno del entrenador asturiano en el banco perico se saldó con un empate con sabor a victoria contra el Barça, pero no dejan de ser noventa minutos en los que su Espanyol es más futuro que presente. ¿Qué roles van a representar los fichajes invernales? ¿Qué espacio va a ocupar Melendo? ¿Los laterales que fueron titulares son las mejores opciones que tiene para ocupar estos puestos? El debut dejó certezas como el cuadrado de centrales y mediocampistas, pero deja algunas incógnitas con las piezas exteriores. Unas dudas que Abelardo va a tratar de resolver hasta la próxima jornada dentro de dos semanas.

Pau de Castro (@decastrojep)

David Ramos / GettyImages

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