Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

FútFem

Romanticismo ganador

Vivimos en tiempos de anhelo. Constantemente recordamos épocas anteriores en busca de aquello que ahora no tenemos. Somos, en cierta medida, románticos incapaces de adaptarse a lo novedoso. Y en un mundo tan cambiante como el nuestro quien no puede amoldarse está condenado al ostracismo. El fútbol no escapa de la realidad cotidiana y también tiene aficionados que comulgan con la idea de que aquello anterior fue siempre mejor. No están solos, pues hay ejemplos -pocos- que mantienen viva la esperanza. Clubes que ante la mercantilización del deporte han decidido mantenerse fieles a unos valores y a una filosofía que les ha hecho grandes. Probablemente no consigan tantas victorias, ni títulos, ni sean los mejores de la historia, pero tienen la pócima mágica, la conexión con su afición.

El Athletic Club, para los clásicos, es el club. Las leonas han conseguido mantener la esencia mientras el balompié queda atrapado en una dimensión que -todavía- no afecta al fútbol femenino, aunque llegará más pronto que tarde. Eso sí, cuando lo haga pillará a muchos desprevenidos, pero no a una entidad que seguirá viviendo en una realidad sólida a la par que irreal para muchos. Porque el Athletic sigue en el pasado, pero adaptado perfectamente a las necesidades del presente. Bilbao fue referencia cuando estaban en lo más alto ganando ligas, lo es ahora cuando apuestan más que nadie y lo seguirá siendo en un futuro. Todo gracias a haber confiado siempre en un modelo de éxito lejano a la idealización del dinero dentro de un deporte que parece haberse esfumado entre tantos billetes.

Bilbao fue referencia cuando estaban en lo más alto ganando ligas, lo es ahora cuando apuestan más que nadie y lo seguirá siendo en un futuro.

Esta semana hablaremos menos del Athletic, así lo marca la agenda de contenidos, pero merecen estar en portada siempre. El próximo domingo recibirán al Levante en casa en el que probablemente sea uno de los mejores partidos que pueden verse en la actualidad en Primera Iberdrola. Todo después de una semana en la que disputaron en San Mamés ante 32.068 espectadores su partido contra el FC Barcelona, líder de la competición. Además del estadio, fue la primera vez que pudimos ver un partido del Athletic por televisión esta temporada, algo poco habitual por la lucha de los derechos. Pese a la derrota, las sensaciones son más que positivas, con un Ángel Villacampa cada vez más adaptado al banquillo. La lectura del choque nos lleva a hablar de un Athletic de altos vuelos. La regularidad de resultados en la segunda vuelta determinará la posición final en la clasificación.

Es complicado, pero no imposible. Las leonas son quintas con 23 puntos, a seis del Levante. Precisamente, las de María Pry están cogiendo sensaciones y creen cada vez más en sus posibilidades, como decía Maitane, centrocampista granota, en declaraciones previas al partido: “Nos lo tenemos que creer, tenemos equipo para pelear por esa plaza de Champions”. La misma afirmación sirve para las de Villacampa, que tienen mimbres suficientes para afrontar el tramo de competición que queda. El 1-4-4-2 que plantearon ante el Barcelona les es muy favorable. Alineadas en este sistema ganan consistencia como bloque en fase defensiva como vimos en San Mamés, donde plantearon muchos problemas a las de Lluís Cortés. Este sistema también les ofrece beneficios en salida de balón rival por la ocupación de espacios.

El 1-4-4-2 que plantearon ante el Barcelona les es muy favorable.

Las dos líneas de cuatro más las dos puntas permiten tapar más y mejor los espacios cuando el rival quiere salir con el balón controlado desde atrás. En fase ofensiva, si coordinan bien la estrategia, son un equipo a tener en cuenta. Maite Oroz es quien más gusto tiene con el balón en los pies, es la que controla los tempos. A ella se le añaden la experiencia de Erika Vázquez por la izquierda, el talento de Lucía García por la derecha y el descaro juvenil de Azkona en punta de ataque. Poco más podemos añadir, pero en un principio son argumentos suficientes para confiar en que el Athletic va a estar peleando por la tercera plaza del campeonato o incluso más arriba si el Atlético de Madrid no es capaz de conseguir las suficientes victorias.

Sin embargo, a diferencia de otros clubes, el resultado no dinamitará todo el trabajo hecho hasta la fecha. La paciencia es un valor muy preciado y que cada vez escasea más en nuestra sociedad. No obstante, es un adjetivo -una constante, incluso- que en Bilbao han aplicado hace tiempo. La última liga que el Athletic sumó a sus vitrinas fue en 2016 con Joseba Aguirre en el banquillo. Desde entonces “sequía” de títulos, pero confianza intacta en lo que están haciendo. Los rivales han pujado fuerte para ser referencia, pero las rojiblancas ya lo son independientemente de los resultados sobre el césped. Porque esta es la magia de mantener una estrategia que algunos consideran “pasada de moda” y es que lejos de las victorias o las derrotas, hay clubes que tienen un lazo especial con su gente por un modus vivendi compartido. Y que así siga siendo muchos años.

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