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Los laterales ciegos de Zidane

La profesionalización, permanente estudio e incluso aplicación de nuevas tecnologías en el fútbol lo están convirtiendo en un deporte cada vez más igualado. Incluso los equipos más grandes encuentran cada vez más dificultades para vencer a aquellos que hace unos años no suponían más que un trámite. Pocas goleadas y choques cada vez más parejos que han ido a su vez moldeando los caminos por donde está transitando el fútbol actual. De esta forma, entrenadores, técnicos e investigadores van buscando formas para superar al rival, tanto a nivel táctico como físico, e incluso la adaptación de ciertas piezas a roles o movimientos diferentes. Una de estas figuras es, sin duda, la del lateral. El lateral moderno tiene que atacar y defender, debe ser capaz de ocupar todo el carril y ya no solo en cantidad y frecuencia, sino también en calidad. Aprender el timing ideal para aparecer y llegar y tener un buen pie tanto para la asociación como para la asistencia. Tanto que, en ausencia de perfiles así, el sistema se puede volver incapaz de desbordar a una defensa contraria que cierra todos los espacios y orienta los ataques hacia donde menos daño le puedan hacer.

Al lateral actual se le exige cada vez más cosas en cada fase del juego.

El Real Madrid ha sido uno de los primeros equipos en explotar esta circunstancia. Su dominio en las últimas ediciones de la Copa de Europa se ha basado en un control absoluto del balón y de las emociones a partir del funcionamiento del mejor centro del campo del mundo. Jugadores como Toni Kroos o Luka Modric dominaban tiempo y espacio y permitían a sus compañeros estar siempre compitiendo al máximo. Pero tal cúmulo de centrocampistas por dentro conllevaba de soslayo un abandono de los carriles, fundamentales para ganar profundidad y llevar el balón a un Cristiano Ronaldo que le pusiera el broche a todo. Y por ahí levantaron la mano tanto Dani Carvajal como Marcelo Vieira para ser esas piezas que dieran alas al sistema. Con todos, el funcionamiento fue coral y la principal prueba terminó siendo una de las finales de Champions League mejor jugadas de los últimos años, con una contundente victoria frente a la Juventus de Turín allá por mayo del 2017.

Sin embargo, y aunque todavía con los dos en plantilla, ahora el conjunto blanco viene echando de menos esa influencia de sus laterales. El equipo de Zinedine Zidane está jugando bien, siendo capaz de mantener la posesión y de jugar en campo contrario muchos minutos. Pero, en lo que profundidad se refiere, se está quedando corto. Ni desde los extremos ni desde la punta del ataque se está aportando verticalidad ni chispa, mientras se espera que Eden Hazard pueda realizar un buen final de temporada que ponga además solución a estos problemas. Ninguna de las opciones del técnico francés está realizando todas las funciones que él desearía, algo que viene redundando principalmente en el rendimiento ofensivo. En derecha, Carvajal por falta de acierto en el último gesto y Álvaro Odriozola por la inseguridad que ha mostrado en su juego no han conseguido compensar la falta de autoridad del extremo derecho de cada once. En izquierda, Marcelo anda lejos de su mejor nivel y Ferland Mendy está tan lejos de marcar diferencias en campo rival como de que un delantero contrario le supere en acción individual.

Ni Carvajal ni Mendy están teniendo un acierto mínimo que pudiera ser determinante en cada ataque del Real.

Y en esas anda Zidane. Una vez ha alcanzado un nivel defensivo muy potente y ha vuelto a conectar a jugadores como Isco para sostener su apuesta por la pelota, le queda buscar una fórmula para que el equipo tenga mayor facilidad para girar a la defensa rival. Los brasileños Vinícius y Rodrygo están carentes de consistencia y fiabilidad, Gareth Bale está competitivamente ausente y Hazard continúa con problemas físicos. En la actual plantilla, solo un sprint final de Marcelo podría paliar en parte este déficit y dar ese brillo a cada ataque que redunde en beneficio del sistema tanto para atacar mejor como para darle continuidad. Después, cuando se pongan las notas de la temporada, será el momento de plantear si el mercado puede ofrecer alguna alternativa para que el equipo se modernice y sus laterales puedan volver a marcar la diferencia como lo hicieron no hace tanto.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

Denis Doyle / Getty Images

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