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Asier Garitano técnico del Alavés
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Las alternativas del Alavés

Se están acostumbrando por Vitoria a tener entrenadores que gustan de agitar el árbol cuando su rival le plantea diferentes contextos. Ya en verano, con el relevo en el banquillo, podíamos intuir que desde la dirección deportiva del Alavés se tiene una línea marcada que pretendían seguir en cuanto a tipología de entrenador. Abelardo se fue por la puerta grande tras su gran trabajo en Mendizorrotza, y en su lugar llegaba un Asier Garitano con una filosofía similar bajo el brazo y un trabajo igualmente satisfactorio en su larga etapa en Leganés.

Tanto por las preferencias de su nuevo técnico como por la planificación de plantilla tras el mercado estival, la disposición táctica parecía seguir el patrón de las últimas temporadas. Es cierto que al inicio de La Liga, por la falta de efectivos en la punta de ataque, a Asier le costó confiar en el 1-4-4-2 que había implantado Abelardo, formando con un 1-4-1-4-1 por la versatilidad de recursos que maneja el conjunto babazorro en el centro del campo. Sin embargo, el rendimiento inmediato de la unión entre Lucas Pérez y Joselu hizo cambiar de parecer al técnico guipuzcoano, que necesitaba urgentemente aumentar su producción goleadora.

El 1-4-4-2 se abrió paso enseguida, y el plan de juego del Alavés se desarrolló como se presuponía: bloque bajo, equipo compacto en un área de pocos metros, de juego directo y con mucho peso del juego exterior. En ese sentido, las líneas maestras de Abelardo se reprodujeron con Garitano, algo que también se ha podido ver cuando el técnico vasco ha variado el libreto, asemejándose a la propuesta de su homólogo asturiano, pero con sus propios matices importados desde el sur de Madrid.

No solo en el plan habitual sino que también cuando ha tomado otro camino, a Garitano se le han visto intenciones similares a las que tenía Abelardo en el Alavés.

Abelardo acostumbraba a sacar un delantero de su once para sumar un centrocampista más en escenarios en los que la superioridad de su rival, tanto cualitativa (técnica) como cuantitativa (muchos jugadores por dentro), era manifiesta. Garitano parece haber seguido estas directrices, aunque su predilección por los sistemas con tres centrales, que le permiten tener mayor flexibilidad, han añadido matices a la propuesta táctica de este Alavés.

El mejor ejemplo lo encontramos en el duelo acontecido en la pasada jornada de La Liga en su visita al Ramón Sánchez Pizjuán. Asier Garitano volvió a apostar por segunda vez en la temporada por una línea de cinco atrás, pero en este caso sin renunciar a su doble punta, sino que decidió prescindir de sus extremos para dar cabida a un central y un centrocampista más. El plan, como hiciera en Getafe, pasaba por sumar efectivos en el carril central. Ante los de Bordalás por su insistencia en buscar la espalda de la zaga rival con envíos directos a sus dos puntas. Ante el Sevilla por la importancia del centro lateral como principal recurso ofensivo en los de Lopetegui. Garitano decidió aclararle las bandas a los hispalenses, favorecerles en sus intenciones iniciales, pero a cambio defender su área con mayor empaque.

Asier Garitano hizo muestra de tener flexibilidad en su plan táctico sin que esto repercutiera en su idea de juego. Se adaptó a las circunstancias que presumiblemente le iba a plantear su rival para hacerse fuerte, y esto derivó en que el Alavés, dando ciertas concesiones, no sufriera en un escenario adverso. Catorce remates de los hispalenses que únicamente se tradujeron en tres hacia la portería de Pacheco. 43 centros al área que únicamente alcanzaron un 28% de acierto. En Vitoria conocen bien esta circunstancia, y Garitano cumple con el perfil de ser un entrenador que maneja ese margen de confianza para dotar al Alavés de mayores alternativas en su búsqueda de la permanencia.

Dani Souto

Curto de la Torre / AFP

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