Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Óscar García técnico del Celta
Equipos

Tapar vacíos

Rafael Alcántara Do Nascimento, alias Rafinha, llegó al Celta de Vigo para juntar la sala de máquinas y la parcela ofensiva, ser ese elemento que dirigiera la imagen del equipo con balón en campo rival junto a Iago Aspas. La determinación y habilidad del hispanobrasileño con el esférico pronosticaba ser un seguro después de un año irregular. Un jugador que, desde lo individual, deviniese un perfil que suplantase carencias colectivas y mejorase a sus socios más cercanos. Ser un patrón con balón junto a Denis Suárez y Iago Aspas para sumar toda la capacidad técnica y asociativa que había mancado antaño. El conjunto celeste no ha podido  alcanzar las expectativas de este inicio de La Liga y ha vuelto a pecar de falta de regularidad en su juego por no disponer de un entrenador con una idea acorde a su plantilla primero y por falta de alternativas después.

El Celta de Vigo ha enseñado destellos de lo que puede ser, pero no ha encontrado aún la forma de darle regularidad.

Iago Aspas lleva el peso ofensivo del equipo, pero su área de influencia no tiene el impacto que puede tener por la manca de relaciones que puede generar a su alrededor. Y eso es consecuencia de un equipo al que le falta ganar solidez a partir del balón o sin él, pues está más que capacitado para ser competitivo. En ataque estático, el Celta depende mucho de lo que proponga a partir de Aspas, pues el de Moaña estimula al equipo con y sin el control del cuero. Siendo uno de los únicos elementos capaces de atacar el espacio, al equipo entrenado por Óscar García le cuesta encontrar profundidad al no contar con un jugador intimidatorio más allá del ’10’. Asimismo, el sistema de tres centrales no supuso una garantía de amplitud.

La posesión, el arma principal del fichaje del nuevo técnico, no se está traduciendo en tener el control y las asociaciones no se producen en un recorrido esquemático aclarado que permita al equipo fluir y ser natural. Al cuadro celeste le cuesta juntarse con el balón y en esta brecha suceden los problemas sin él, pues la presión tras pérdida no es significativa. El Celta de Óscar lo hemos visto poco. La condición de equipo menos goleador de La Liga es la guinda del pastel de un equipo que cuenta con vacíos que pretende llenar con las llegadas invernales.

Los tres fichajes invernales deben dar solidez al planteamiento de Óscar en las tres líneas del rectángulo.

Jeison Murillo, Filip Bradaric y Fiódor Smolov suponen unos refuerzos que vienen a tratar de cubrir necesidades desde la individualidad pero que también se conviertan en piezas que den solidez a la estructura. Mientras el fichaje del defensa colombiano ha afianzado la más que discutida retaguardia celeste, el jugador croata y el ruso pretenden tener el mismo significado en la sala de máquinas y la parte delantera respectivamente. Un mediocentro que asegure la salida, pero que sobre todo aguante el equipo sin balón y un delantero que se asome al espacio y tenga remate y gol, mucho gol. Perfiles que, de alguna forma, sean determinantes en las áreas mientras se matiza la manera en que se llega a ellas.

Pau de Castro

Alex Caparrós / GettyImages

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