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Una oportunidad para Eriksen y el Inter

La llegada de Christian Eriksen al Inter de Milán podría ser uno de esos fichajes que encaja para todas las partes a poco que el danés conecte bien con el fútbol italiano y pueda reforzar una personalidad perdida en sus últimas fechas en el Tottenham. Se convirtió de la mano de Mauricio Pochettino en uno de los jugadores franquicia del club londinense, siendo uno de sus principales argumentos para haberse convertido en uno de los clubes más importantes de la Premier League e incluso del fútbol europeo. Hasta esa dimensión llegó el nuevo jugador del Inter, aunque ahora no podamos obviar las malas sensaciones que ha dejado en su fase final con los Spurs.

La trayectoria de Eriksen en el Tottenham se había agotado y ambos precisaban darla por finalizada.

Y en este punto, con la polémica por su renovación y en un momento complicado para el proyecto de Daniel Levy, aparece Antonio Conte. El técnico italiano ha relanzado al Inter de Milán como club y como equipo, construyendo una base consistente y haciéndose responsable y líder del futuro deportivo de los nerazzurri. Lo segundo que hizo, tras plasmar como primera regla irrefutable su carácter competitivo, fue dibujar su esquema inamovible hasta el momento: 1-3-5-2. A partir de ahí, ha ido puliendo y potenciando movimientos y automatismos, llegando a constituir un rival frontal por el Scudetto para la Juventus de Cristiano Ronaldo. Pero, en este punto, ha encontrado un techo. Para dar el siguiente paso, necesita tanto de más nivel en sus piezas como de mayor profundidad y opciones en la plantilla. Christian Eriksen llega, a sus 27 años, para dar solución a ambos aspectos.

Conte viene proponiendo en la medular un trío de centrocampistas que pueden repartirse funciones y alturas, dentro de un esquema que los interrelaciona con los otros tres bloques: los tres centrales, los dos carrileros y los dos puntas. En un once ideal, probablemente la línea la formarían Marcelo Brozovic como pivote y Nicolò Barella y Stefano Sensi como interiores. El croata tiene mando en plaza para ordenar y marcar el ritmo, el ex del Sassuolo conecta con los delanteros a partir de su técnica y visión de juego y el canterano del Cagliari mezcla movimientos a lo ancho y largo del verde. Varios problemas de lesiones han frenado la evolución de los dos italianos y han impedido a Conte que su entendimiento crezca, teniendo que emplear piezas más limitadas como Gagliardini o Vecino. Seguramente este punto incluso alejó al equipo del Giuseppe Meazza de clasificarse para los octavos de final de la Liga de Campeones.

Eriksen puede ocupar con garantías el interior a ambos lados de Brozovic.

Y Eriksen puede encajar bien ahí. En el Tottenham varió mucho su posición desde el interior a la mediapunta, llegando a caer incluso a la banda. Pero siempre relacionado con la aceleración en campo contrario y, sobre todo, la creatividad en la orilla del área rival a partir de su buen pie derecho. Con los tres centrales y Brozovic la salida de balón tiene figuras de referencia, y el danés puede suponer ese siguiente eslabón en la cadena que conecte una fase del juego con la otra y que ponga más matices todavía, si caben, al excepcional rendimiento de Lautaro y Lukaku en punta. De esta manera y, hablando de fútbol, debería poder funcionar. Pero todo estará siempre supeditado a que Christian consiga volver a encontrar ese clic mental competitivo que le vuelva a hacer sentirse importante en un proyecto de élite para recuperar su carrera y, de la mano, tirar hacia arriba de un Inter que comenzó la campaña mostrando modernidad y firmeza y que, con el paso del tiempo, se ha ido quedando corto a la espera de que jugadores que le permitieran dar el siguiente paso como su nuevo flamante fichaje. Que los de Conte pudieran atar los cabos que quedaban sueltos.

Andrés Sánchez (@sancleracot)

Alessandro Sabattini / Getty Images

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