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El adiós de Irene Ferreras

Directo y sin anestesia, a principios de semana Irene Ferreras dejaba de ser entrenadora del Valencia. Después de una racha de once partidos sin conseguir la victoria, el empate ante el Real Betis fue el detonante de su destitución. El Valencia está en crisis y busca reconstruir un proyecto al borde del colapso. Ahora mismo, el club anda en decimocuarta posición con 15 puntos (dos por encima del descenso). Si no llegan los resultados -y una buena dinámica- de manera inmediata, habrá un nerviosismo que podría terminar en batacazo. Carol Miranda, hasta ahora directora deportiva, tomará las riendas con el objetivo de alejar lo antes posible al Valencia de las posiciones bajas de la Primera Iberdrola.

El fútbol no es justo con los entrenadores. En la victoria el mérito suele ir para las jugadoras, mientras que en la derrota las responsabilidades son del técnico. Con Irene Ferreras, en cierto modo, ha ocurrido así. La entrenadora no es la culpable de todos los males del Valencia. Sin embargo, en ella han encontrado una -nueva- excusa para justificarse ante una mala gestión. La temporada prometía -esta vez sí- después de un año complicado que terminó con la destitución de Óscar Suárez y nombramiento de Carol Miranda hasta final de temporada. A la hora de la verdad la realidad es dura para un Valencia que no encuentra la regularidad. Desde la salida de Cristian Toro la sonrisa no ha vuelto al Antonio Puchades.

Irene Ferreras no es la culpable de todos los males del Valencia. Sin embargo, en ella han encontrado una -nueva- excusa para justificarse ante una mala gestión.

Y esto que el vestuario estaba con su entrenadora. Ya sea a través de informaciones de periodistas, declaraciones en rueda de prensa o publicaciones en redes sociales hemos comprobado el apoyo total a Ferreras hasta el final. Pero los resultados no han acompañado y cuando eso ocurre poco importa el apoyo que tengas, pues la directiva tiene siempre la última palabra. El cese no es solo por resultados, sino también por las sensaciones sobre el césped. El Valencia tiene plantilla para competir en la parte media-alta de la tabla, pero lo hace por permanecer en Primera. Su once titular es de los más potentes de la competición, pero no consiguen plasmarlo sobre el terreno de juego.

María Pi; Viola Calligaris, Berta Pujadas, Van den Berg, Bea Beltrán; Gaitán, Sandra Hernández; Goeieman, Carol Férez; Bonsegundo; Mari Paz. Con un equipo de estas características no ha habido resultados. No solo hablamos de que Irene Ferreras no ha dado con la tecla, sino que las futbolistas han rendido lejos de su mejor nivel. Con un once así el Valencia podría estar compitiendo con la Real Sociedad, el Athletic Club o el Levante. Desde el banquillo intentaron tocarlo todo para dar con el camino correcto, pero este nunca llegó. El Valencia ha quedado atrapado en un nivel paupérrimo y necesitaba un impulso para tratar de revertir una dinámica muy negativa.

Entonces llegó el mercado invernal, momento ideal para encontrar nuevos estímulos. Todos los equipos de la zona baja de la tabla -en menor o mayor medida- han incorporado jugadoras nuevas para dar un soplo de aire fresco al vestuario. El único equipo que no lo ha hecho ha sido el Valencia. Por lo tanto, la mala gestión en materia de fichajes solo dejaba un escenario posible, que es el que ha terminado ocurriendo. En el Puchades están en una situación límite. Carol Miranda tiene seis meses para hacer lo que no se ha hecho en lo que llevamos de temporada. Además, sin recambios de garantías, especialmente arriba. Cuando no está Mari Paz la vida es más complicada. Y ahí ni Asun ni Curtin han demostrado lo suficiente para suplir su ausencia.

Carol Miranda tiene seis meses para hacer lo que no se ha hecho en lo que llevamos de temporada. Además, sin recambios de garantías, especialmente arriba.

Con la entrenadora fuera, podemos hablar de la gestión de los minutos, de que siempre ha confiado en el mismo once con pocas variaciones, entre muchas otras cosas. Pero sería injusto si no viene acompañado de críticas hacia los responsables de la sección, que han sido incapaces de montar una plantilla de garantías para competir en lo más alto. Porque la realidad a día de hoy es que el Valencia tiene un gran equipo, pero no una buena plantilla. Y cuando ocurre esto las culpas no pueden recaer siempre sobre los mismos. El banquillo es responsable, pero también lo son jugadoras y directiva. Solo el tiempo dirá si Irene Ferreras tenía tanta culpa como algunos quieren hacer ver.

Según anunció el club, Carol Miranda será la sustituta de manera provisional. A su vez van sonando nombres para el banquillo del Valencia. Venga quien venga, tendrá una papeleta complicada, pues de no salvar la situación el Valencia se encontraría en una crisis deportiva e institucional de dimensiones incalculables. Por otra parte, si consigue revertir la situación, en el Puchades salvarán los muebles -una vez más- ante una mala gestión de la temporada. Pase lo que pase al término del ejercicio, en Valencia deberían sentarse y reflexionar, pero ya sabemos que en el fútbol los resultados y el corto plazo mandan por encima de cualquier cosa. Si consiguen el objetivo se lavarán las manos y volverán a empezar.

Xavi de la Ossa (@xavidelaossa)

Foto: Valencia CF Femenino

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