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Dos complementarios perfectos

La incertidumbre que rodea a cada decisión que deben tomar los Directores Deportivos es una de las cuestiones más complejas de su labor. Formar unas expectativas y jugar con ellas de cara al rendimiento futuro de un futbolista prácticamente puede considerarse un deporte de riesgo. Algo que incluso toma una dimensión mayor cuando se trata de contratar la figura de un delantero, que siempre lleva asociado consigo el peso del gol.

Sin embargo, en Villarreal parecen haber ido sobre seguro en este mercado de invierno. Tras la salida algo repentina de un Toko Ekambi muchas veces con la cabeza en otro lugar, la dirección deportiva groguet debía dar un paso al frente y encontrar en este mes de enero una pieza para ilusionar al aficionado. Paco Alcácer llegaba al submarino amarillo con un currículum bajo el brazo plagado de goles. Ya demostró de lo que era capaz en Valencia, pero también dio muestras de una alta efectividad y rendimiento inmediato con la elástica del Borussia Dortmund tras una etapa en Barcelona que no fructificó.

Su complementariedad con Gerard Moreno se daba por sentada antes incluso de verlos jugar juntos, y en estos primeros partidos no ha tardado en confirmarse. El delantero catalán es una de las figuras clave de este Villarreal desde su movilidad y constante intervención en el juego de los de Javi Calleja. Cayendo indistintamente a cualquiera de las dos bandas, ofreciéndose entre líneas para dar fluidez al juego y tratar de girar al rival y contando además con una importante cuota de gol. Gerard Moreno es un delantero completo, pero mucho más eficiente lejos del área que dentro de ella, por lo que Calleja necesitaba rellenarla con otro perfil de jugador.

Paco Alcácer representa un tipo de delantero que no tenía Calleja en plantilla. Y no ha tardado en dejar su sello en La Liga con la camiseta del Villarreal.

Es ese rol de delantero de área, el definidor, el que mejor encaja con Paco Alcácer. El valenciano es un futbolista menos participativo en el juego que Gerard, más alejado de la jugada pero más próximo al gol. Y es que el instinto en el área es uno de esos elementos que se tiene o no, no es algo entrenable, y es posiblemente la mejor cualidad del nuevo punta groguet. Alcácer ha demostrado en numerosas ocasiones que su mejor argumento es el gol a un solo toque. De ahí que viva permanentemente en área rival, estire al equipo, fije centrales y lea a la perfección la jugada cuando se acerca el remate.

Con Alcácer el Villarreal suma un perfil diferente a lo que ya tenía en el once. Algo que el cuadro groguet siempre ha manejado muy bien en su paleta de recursos. Sin embargo, esta contratación supone una variación respecto a temporadas anteriores. En el submarino amarillo acostumbraban a tener ese perfil más asociativo, más alejado del área (Gerard Moreno) junto a otro más dañino al espacio desde sus desmarques de ruptura (Bakambu, Toko Ekambi). Y Paco Alcácer no cumple con ninguna de esas dos tipologías. Sabe dominar el arte del desmarque al espacio, pero no es tan incisivo como los anteriormente citados. Es un jugador válido en la transición ofensiva jugando directo, pero su mejor finalización llega cuando hay los menos toques posibles de por medio.

Su perfil es distinto al que solía acompañar a Gerard Moreno, pero igualmente su zona de influencia no intervendrá en el juego del catalán.

La contratación de Alcácer puede suponer un giro en las intenciones que podía tener Calleja para con su juego, pero está claro que la suya es una contratación necesaria. Por el momento ya consiguió anotar su primer gol con la zamarra amarilla en su ‘redebut’ en La Liga, motivo más que suficiente para justificar una inmediatez que siempre le ha caracterizado en su relación con el gol. Porque eso es precisamente lo que ficha el Villarreal; acierto, definición. Factores que conjugan de manera sobresaliente con un Gerard Moreno que puede seguir sintiéndose liberado para ser dueño y señor de los espacios entre líneas por todo el ancho del ataque groguet. Dos complementarios perfectos.

Dani Souto

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