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Fútbol en torno al balón

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Menos por menos es más

Que el gol es la base del fútbol es algo inherente al balompié. Pero, además de ese puesto clave en la concepción de este deporte, el gol es albergador de felicidad para quien lo consigue. No hay un solo tanto que no traslade un estado de euforia al equipo que lo consigue, siempre y cuando este se realice en la portería correspondiente. Sin embargo, hay un factor que influye directamente en el grado de éxtasis que un gol alberga: la demarcación. No es lo mismo un gol marcado por un jugador de una demarcación defensiva que el realizado por un delantero. No es influyente en motivos de felicidad, sino en lo referente a la presión. El gol proporciona felicidad, pero es un gran vertebrador de ansiedad para aquellos que tienen por cometido hacerlos sin cesar. Raúl de Tomás fue presa de esa presión y ansiedad en Lisboa. Como jugador del Benfica no pudo demostrar sus grandes capacidades de cara a portería después de haber brillado en el Rayo Vallecano. Sumido en ese espaldarazo que el gol le había dado, el Espanyol llamó a su puerta en una situación más crítica aún. RDT y Espanyol unieron sus destinos para tratar de aprovecharse el uno del otro con el objetivo de asomar la cabeza dentro de una delicada situación en La Liga. Algo más de un mes después, el Espanyol de Abelardo trata de completar su particular “misión imposible” para salvarse presentando como base los goles de Raúl de Tomás.

Los goles y ese descaro han elevado su confianza de cara a portería y su importancia dentro del equipo.

Fueron un total de catorce goles los que marcó RDT la temporada pasada en un equipo que luchó por evitar el descenso, sin llegar a poder conseguirlo. Esa cantidad de tantos y la influencia que presentó el delantero nacido en Madrid le hicieron volver al Real Madrid con una influencia que no había tenido después de las muchas cesiones que había experimentado con el club blanco. Sus méritos en Vallecas no fueron suficientes para ser uno más de la plantilla fija del conjunto dirigido por Zinedine Zidane. A esos catorce goles recientes que había conseguido hay que sumar un total de treinta y ocho anotados en otras dos temporadas en Segunda División, repartidos entre Rayo Vallecano y Real Valladolid. Estos datos expuestos sobre la mesa dejan bastante clara la influencia goleadora que la presencia de RDT asegura en el equipo. A por él se lanzó el Benfica, queriendo contar con él para apuntalar el ataque del club de Lisboa. Contó con ciertas oportunidades a principio de temporada que se desvanecieron, quizá demasiado pronto. En el club dos veces campeón de Europa no tuvieron paciencia con el goleador español y eso lo relegó al banquillo.

La moral por las nubes del ilusionado delantero que afrontaba un nuevo desafío experimentó un virulento descenso que solo ha podido ser recuperada por otro gran ente en una firme necesidad. Un Espanyol sumido en un completo caos de resultados y en el pozo clasificatorio de La Liga recurrió al ariete del Benfica para apuntalar una mutua salvación. Raúl de Tomás aterrizó en el RCDE Stadium con la difícil misión de hacer goles y contagiar con estos a un equipo con un apartado anímico muy tocado por los resultados deportivos. Después de dos entrenadores, Abelardo llegó al equipo con una etiqueta similar a la de RDT. Después de haber obrado el milagro con el Deportivo Alavés, la parroquia espanyolista esperaba que el técnico asturiano volviera a recurrir a soluciones divinas para sacar al equipo del atolladero. El trabajo y mano de Abelardo ya se estaba notando mínimamente antes de la llegada de su nuevo flamante delantero, pero con este en el plantel el trabajo ha sido más sencillo. Nadie sabe si con RDT en el equipo los dos anteriores técnicos hubieran dado un resultado diferente, pero lo cierto es que la llegada del ex benfiquista ha allanado mucho el terreno.

RDT y Espanyol unieron sus destinos para tratar de aprovecharse el uno del otro con el objetivo de asomar la cabeza dentro de una delicada situación.

Cuatro goles en cuatro partidos disputados. Uno por partido. Y un total de siete de doce puntos posibles conseguidos gracias a esos goles. Ese ha sido el fabuloso rendimiento de RDT en su primer mes de competición con su nuevo club. El rendimiento ha sido inmediato. Su encaje en la plantilla directo, sin hacer prisioneros y asegurando goles desde el primer momento. Esos goles y ese descaro han elevado su confianza de cara a portería y su importancia dentro del equipo. Pese a llevar tan solo cuatro encuentros, el efecto de su llegada al Espanyol ha sido sísmico, tanto, que presenta roles de periquito de cierta experiencia. La moral del vestuario también ha experimentado un gran ascenso, conforme llegaban los goles, los resultados y la misma moral individual del jugador se hacía mayor. Todo es un círculo vicioso que, de momento, mantiene al Espanyol en una tendencia muy positiva y con un argumento muy fuerte de cara a conseguir la salvación: disponer de un jugador decisivo de cara a portería. Un gol suyo sirvió para que el equipo de Aberlardo consiguiera la primera victoria de toda la temporada en casa. A las alturas del mes de febrero lo ha conseguido y el equipo tiene más vida que nunca, lo que vuelve a destacar la importancia de las dinámicas en el fútbol. Uno fue buscando un recurso para evitar el descenso. Otro reencontrarse con un ecosistema que le permitiera hacer goles de nuevo. Y el reencuentro entre dos polos negativos propició una tendencia positiva que puede valer una salvación.

Christian Sánchez de la Blanca Portillo (@delablanca10)

Alex Caparrós / Getty Images Sport

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