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Anduva juzgará

El bastión del Mirandés, donde sucumbieron Sevilla, Villarreal y Celta de Vigo, decidirá el finalista de esta renovada Copa del Rey. Aunque influidos en términos de competitividad por tener noventa minutos más de eliminatoria, Real Sociedad y Mirandés no especularon. Al equipo titular de Imanol Alguacil le costó tener continuidad en sus posesiones ante una defensa burgalesa sólida que guardó bien los espacios interiores en campo propio y no vaciló ante los movimientos sin balón de los tres atacantes donostiarras.

El Mirandés le miró a la cara a un Primera lejos de Anduva con un plan de partido arriesgado pero efectivo.

Siendo la Real quien mantuviera la posesión con más carisma y el Mirandés actuara de manera más vertical, el guion de partido comenzó desarrollándose en un escenario donde el equipo local era más proactivo y el visitante reactivo. El equipo de Iraola pudo generar muchas transiciones rápidas a través de sus numerosos robos fruto de su presión sobre la salida de balón rival. Sin ser un equipo muy regular en campo contrario, el Mirandés encontró vías para llegar a la orilla del área rival tanto al contragolpe como en estático.

La falta de amplitud del sistema de la Real permitía al Mirandés limitar mejor el ataque realista hacia el pasillo interior para provocar la pérdida. Lo importante era tanto el qué como el dónde, pues desde dentro podía agilizar su respuesta ofensiva. Ahí, los volantes (Merquelanz y Álvaro Rey) y el doble pivote (Malsa y Guridi) estuvieron muy bien para cortar las intenciones de la Real por dentro primero y articular el ataque de forma explosiva por fuera y a la espalda de la zaga txuriurdin.

Cuando la Real superó la presión adelantada rival encontró un contexto más natural que atacando en estático.

Las veces que la Real conseguía superar la presión con éxito dañaba a la zaga burgalesa mucho más que en estático. Sobre todo si Odegaard no participaba en esa salida de balón y podía dirigir el ataque. Las caídas de Isak en posición de mediapunta daban oxígeno al circuito de pases del equipo en territorio rival y los ataques al espacio agitaban una defensa contraria ordenada pero más desnuda debido a la altura del bloque y su presión. Cuando la Real encontró la determinación del ’21’ más arriba y la toma de decisiones de Oyarzabal, la propuesta fue ganando fundamentos. Aunque los de Alguacil no acabaron por aprovechar el campo a favor ante la meditada y efectiva puesta en escena del equipo de Iraola. Anduva, la guillotina de esta Copa del Rey, dictará una sentencia histórica.

Pau de Castro (@decastrojep)

Juan Manuel Serrano Arce / Getty Images

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