Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Felipe y Oblak, las certezas defensivas del Atlético.
Equipos

Una defensa irreconocible

La ya tan mancillada frase de que un entrenador debe adaptarse a su plantilla parece haber ganado muchos adeptos en un fútbol cada vez más cortoplacista. Lógicamente, si los proyectos son cada vez más cortos y el resultado es el que marca la agenda, los equipos pasan de ser obras de autor a tener un discurso más efectista. Sin embargo, y aunque el fútbol lo engulla todo a una velocidad de vértigo, hay casos de excepción. Plantillas que viven bajo un sello que sin su precursor prácticamente carecerían de razón de ser. El caso más paradigmático de esto en La Liga es el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone.

La mano de un técnico siempre se nota, incluso en el lapso de tiempo más inmediato, pero obviamente su radio de acción se reduce si su devenir lo marcan objetivos a corto plazo. En el caso de Simeone, que ya suma nueve temporadas al frente del proyecto colchonero, todo adquiere un prisma diferente. Se ha ganado un margen de error que hoy en día no existe en el mundo del fútbol. Gracias a sus éxitos recientes dispone de carta blanca para poder hacer y ajustar el proyecto deportivo del Atlético a su conveniencia. Fichar por el conjunto rojiblanco es aceptar que vas a acatar la forma de ver el fútbol de su técnico. Que engrosando sus filas tendrás que adaptarte tú a lo que él busque en ti y que cualquier otro camino no será fructuoso.

Sin embargo, la reconstrucción a la que ha tenido que hacer frente el Atlético de Madrid de cara a esta temporada 19/20 ha sido prácticamente inédita en la etapa Simeone. Podemos pensar muchos nombres propios que fueron líderes absolutos en la entidad colchonera y que hoy día ninguno está: Godín, Filipe, Juanfran, Gabi, Tiago, Griezmann.. Sí, hay auténticos pesos pesados en la plantilla como los Oblak, Koke, Saúl o Costa, pero la gran reconversión atlética está teniendo también su influencia directa en el juego y el rendimiento de los rojiblancos.

La reconstrucción de la plantilla, con tanto nombre nuevo, es un factor muy importante en el desarrollo de la temporada atlética.

Del Atlético se está analizando mucho su incapacidad para dominar el contexto de los partidos, una cualidad que con Simeone al frente suponía una de sus mayores fortalezas. También su poca productividad goleadora, algo que siempre ha acompañado estos años, pero que está alcanzando una cuota de ineficiencia nunca antes vista, pues, aunque irregular, el Atleti sigue pudiendo encontrar vías para generar peligro, pero no encuentra el acierto para traducirlo en goles. Siguen sacando rédito a resultados ajustados, pero no de forma tan descarada; su cuarta posición en la tabla, más próximo a quedar fuera de Europa que de la cabeza, denota los problemas que están teniendo los de Simeone a la hora de sumar victorias a su casillero.

Sin embargo, es el apartado defensivo el que quizás no le esté penalizando tanto en cuanto a resultados pero sí está transmitiendo peores sensaciones. El Atlético continúa siendo firme en sus números atrás: es el segundo equipo de La Liga que menos encaja solo por detrás del Real Madrid, algo que va de la mano con unas cifras de goles a favor más próximas a los equipos que luchan por evitar el descenso con apenas un tanto por partido de media. De ahí se entiende que se esté poniendo la lupa más sobre su desempeño en área rival, puesto que las cifras no están siendo capaces de reflejar las debilidades estructurales del Atlético en defensa, algo difícil de ver anteriormente bajo el mando de Simeone.

En sentido defensivo, hablar de una buena temporada de Oblak no es algo novedoso, pero esta campaña resalta especialmente. Al Atlético de Madrid no le están llegando inusualmente más que en temporadas anteriores, pero sí le están llegando mejor, con más claridad. Ahí, el último gesto defensivo de un más que correcto Felipe y varias manos salvadoras del esloveno están manteniendo en pie al Atleti. Sigue siendo el equipo de La Liga más sólido dentro del área, pero siempre destacamos que la fase defensiva empieza desde sus piezas de ataque, y es ahí donde podemos encontrar la principal descompensación del Atlético, en su falta de equilibro colectivo.

Las cifras defensivas en líneas generales no están siendo diferentes a las de temporadas anteriores, pero la sensación de vulnerabilidad que transmite el Atlético en cada partido es algo inusitado con Simeone al frente.

El dato que más debe preocupar a Simeone, en lo relativo a las cifras, debe estar en su defensa del balón parado, un arte que el argentino siempre ha dominado en ambas áreas. A estas alturas de temporada ha encajado ya 9 tantos en acciones de estrategia, casi el doble que en el global de la campaña pasada (5) y siendo el equipo más vulnerable en este sentido en La Liga. Algo que llama poderosamente la atención y en lo que quizás el peso no sea tanto táctico sino que responda a factores individuales antes mencionados, con una defensa prácticamente reconstruida en su totalidad esta temporada. Nombres diferentes que condicionan el rendimiento de todo el equipo.

El Atlético de Madrid encara los meses clave de la temporada sin encontrar certezas en el aspecto coral que más lo acercaba al éxito. En un nivel defensivo descompensado, vulnerable, la eliminatoria que se viene ya ante el Liverpool y las urgencias en La Liga por no quedar fuera de los puestos de Champions League marcan la agenda de una temporada que Simeone calificaba de «transición», unas palabras a las que se dieron muchas vueltas en su día y que hoy nos transmiten la sensación de estar en lo cierto. El Cholo deberá reconstruir su colectivo desde la defensa.

Dani Souto

Óscar del Pozo / AFP

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