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La franja nunca se rinde

Somos esclavos de las buenas historias. Por mucho que nos resistamos, siempre caemos ante el relato que nos engancha. Pero hay que tener cuidado porque es complicado conseguir que alguien escuche lo que tienes que decir. La clave es apelar a las emociones, al sentimentalismo, a la empatía para intentar que el lector consiga hacerse suya esa historia. En el mundo del fútbol somos adictos a los equipos pequeños, a los guerreros, a los que de poco sacan mucho y compiten como animales en un instinto de supervivencia. No sabemos hasta qué punto el Rayo Vallecano entra en esta definición. Lo que sí sabemos es que cada temporada rinde por encima de las expectativas pese a las dificultades deportivas e institucionales.

Esta campaña no es ninguna excepción. La marcha de Irene Ferreras en verano fue un pequeño gran golpe para la entidad, que había encontrado en su entrenadora un -buen- argumento a partir del cual crecer. Jessica Rodríguez fue la elegida para sustituirla, pero pocas semanas después el club la destituía “por lo visto en los entrenamientos”. Con la temporada a punto de arrancar, el Rayo anunció a Carlos Santiso, un técnico de la casa, como sustituto provisional. Semanas más tarde, con el apoyo de la plantilla, el entrenador fue ratificado para lo que resta de año. Si nos fijamos en la situación actual del club podemos confirmar que fue una buena decisión. Y es que las vallecanas vuelven a ser protagonistas por el buen rendimiento en Primera Iberdrola.

La marcha de Irene Ferreras en verano fue un pequeño gran golpe para la entidad, que había encontrado en su entrenadora un -buen- argumento a partir del cual crecer.

No hace falta ir muy lejos para explicar una victoria de las madrileñas. En la última jornada consiguieron el triunfo (2-1) ante el Deportivo ABANCA, el equipo revelación de la temporada. Los tres puntos sirvieron para confirmar las buenas sensaciones cosechadas hasta la fecha. Gracias a este resultado, el Rayo Vallecano descansa en octava posición con 27 unidades. Si tenemos en cuenta que la permanencia estuvo en 25 puntos las dos últimas temporadas, el objetivo está más cerca que nunca. Eso sí, las matemáticas dicen que todavía no hay nada decidido. A diez partidos para terminar la 2019/20 -sin contar el de la huelga- el equipo de la franja está a seis victorias de conseguir la plaza en Primera División un año más.

Y gran parte de la responsabilidad recae sobre Carlos Santiso. En el fútbol es fácil apuntar al banquillo cuando las cosas van mal, pero es justo hacerlo también cuando van bien. La carrera del técnico arrancó hace 10 años en la Escuela Deportiva Municipal de San Blas. De ahí pasó a ser segundo entrenador del prebenjamín del Real Madrid. Después hizo las maletas para aterrizar en el Rayo Vallecano, donde ha ido escalando hasta ocupar su actual posición en el primer equipo. Unos meses más tarde, en la recta final del campeonato doméstico, nadie se acuerda ya de lo ocurrido. El trabajo ha valido para ganarse a plantilla y afición y conseguir resultados muy positivos. Todavía queda mucha temporada, pero el Rayo Vallecano está para luchar por algo más que por la permanencia.

Carlos Santiso ha conseguido exprimir al máximo las cualidades de sus futbolistas a base de equilibrio. Pese a que él reconoce que prefiere salir con la pelota controlada, la realidad ha hecho que la adaptación prime sobre otro tipo de fútbol. Ya a inicios de temporada planteó un fútbol más ofensivo, pero viendo los resultados decidió apostar por el equilibrio, algo que le ha terminado dando sus frutos. Más allá del dibujo, el Rayo Vallecano es un equipo muy bien trabajado en defensa. Empezando por la portería, con una Patri Larqué estelar, y terminando por Oriana Altuve, que tiene protagonismo más allá del gol. Las madrileñas defienden en un bloque medio-bajo en función del rival. Eso le lleva a tener pocas fracturas en fase defensiva.

Carlos Santiso ha conseguido exprimir al máximo las cualidades de sus futbolistas a base de equilibrio.

En fase ofensiva la principal protagonista es Oriana Altuve -y con razón-. Ahora mismo suma 13 tantos -3 más que la temporada pasada- con diez jornadas por disputarse. Más allá del gran rendimiento que está ofreciendo, sería un error pensar que el Rayo empieza y termina en la venezolana. La realidad es que las once de campo entienden a la perfección todo lo que deben hacer para que la pelota le llegue con claridad a su delantera. Cuando no pueden proyectar el balón por dentro lo intentan por bandas, donde también tienen calidad, en especial por la izquierda con Sheila García. Pero, en una opinión subjetiva, la futbolista que sostiene el engranaje es Eva Alonso. La centrocampista está protagonizando una grandísima temporada y el equipo sin ella no sería lo mismo.

Es imposible pronosticar el final de temporada de un club como el Rayo Vallecano, pero las perspectivas son esperanzadoras. La lucha de las pupilas de Carlos Santiso es la media tabla pese al mensaje conservador de la permanencia. Este equipo tiene la capacidad para exigirse más, al menos en lo que queda de curso. Pero pase lo que pase desde arriba pueden ir tomando nota para la próxima campaña. Imaginad lo que puede llegar a ser la franja con una inversión comprometida de verdad. Ya estuvieron al más alto nivel no hace mucho, por qué no ser iluso y pensar que pueden intentarlo ni que sea. Mientras no llegue la inversión seguiremos disfrutando. Porque nos gustan las historias de guerreras, de superación y de lucha constante ante las adversidades. Y qué mejor guerrero que un club como el Rayo Vallecano empuñando la franja como espada.

Xavi de la Ossa (@xavidelaossa)

Foto: Rayo Femenino

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