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Dulce invierno en Múnich

El invierno de Múnich siempre es una estación difícil de superar por sus bajísimas temperaturas y constantes precipitaciones en forma de nieve. La Bundesliga se para durante las semanas más duras del invierno alemán para evitar jugar en condiciones demasiado frías. Sin embargo, el Bayern de Múnich se activa en medio de la ‘tundra’ invernal. Así pues, desde la entrada de los meses más fríos del año, el conjunto de Hans-Dieter Flick no conoce la derrota. Desde que los bávaros cayeran contra un Borussia Mönchengladbach líder de la Bundesliga en esos momentos no han vuelto a ceder ni una derrota. Todo se cuenta por victorias salvo un empate ante el RB Leipzig, su competidor inmediato por el torneo doméstico.

De llegar a estar en una crítica séptima posición a liderar la Bundesliga y encarar la Champions en su mejor momento de forma. Los bávaros demostraron en Stamford Bridge su tremendo nivel de forma y confianza. Se atisbaban superiores antes del partido y demostraron esa previsión en la primera parte. La ausencia de goles podría haber alojado alguna que otra duda a los de Flick al no haber conseguido plasmar su buen juego en tantos, sin embargo, en el segundo tiempo los balones sí entraron en la portería de Caballero. El Chelsea estuvo a merced de un Robert Lewandowski que cuajó una destacadísima actuación lejos del área, asistiendo y también anotando su undécimo gol que le deja como máximo anotador de la presente Champions League y a su equipo vislumbrando ya los cuartos de final.

La exuberancia y velocidad con la que Davies cabalgó pegado a la cal recordaron las mejores carreras del Bale lateral.

El conjunto dirigido por Frank Lampard dibujó un esquema de tres centrales y dos carrileros largos. Azpilicueta, Rüdiger y Christensen cerraban la retaguardia y Alonso y James ocuparon los carriles. Jorginho fue el único centrocampista de control en el centro del campo inglés. Una zona del campo en la que la baja de Kanté fue clave para el devenir del encuentro. El esquema de Lampard adoleció de presencia en el medio, además de un jugador de control que acompañara a Jorginho, lo que permitió al Bayern controlar el partido a través de la ocupación de la zona ancha. Flick formó con Kimmich y Thiago en la sala de máquinas, un doble pivote difícilmente igualable en cuanto a técnica. Por delante actuaron Coman, Müller y Gnabry; con Lewandowski cerrando el clásico 1-4-2-3-1. Un esquema muy común en el conjunto alemán en las últimas temporadas y con el que el entrenador de Heidelberg ha recuperado para la causa a un Thomas Müller que parecía completamente desahuciado hace algunos meses. Todos los balones que pasaban por el germano partían de sus botas siempre con sentido, a gran velocidad y siendo dañinos para la defensa británica. Un cabezazo suyo estuvo a punto de adelantar a los muniqueses en una primera mitad que dominaron claramente. Pese a todo, el Chelsea, sin mucha elaboración, consiguió meter el susto en el cuerpo a los alemanas con dos llegadas que no precisaron de mucha creación.  

El descanso sirvió de inspiración para un Bayern de Múnich que encontró la precisión que en el primer tiempo le había faltado. Pocos minutos transcurrieron desde la reanudación hasta que Serge Gnabry volvió a marcar en Londres. Sus únicos goles en Champions correspondían a los cuatro que hizo en su visita al Tottenham en la fase de grupos. Una pared magistral de Lewandowski permitió al extremo germano marcar a los que, tiempo atrás, habían sido sus rivales militando en las filas del Arsenal. Sin tiempo para reaccionar, el Chelsea vio cómo de nuevo Gnabry a pase de Lewandowski definía cruzado ante Willy Caballero para hacer el 0-2 y asestar un durísimo golpe a la eliminatoria. El conjunto de Lampard cerró unos minutos para olvidar, ya que, además de los dos goles, Jorginho vio una tarjeta amarilla que le impedirá jugar en Baviera, restando así las posibilidades de una remontada con la ausencia del único jugador de control puro del conjunto inglés. Con el resultado desequilibrado a favor de los de Flick, Lampard movió el banquillo. Sin nada que perder no arriesgó la suficiente y sus movimientos fueron algo tibios. William y Abraham entraron al campo por Giroud y Barkley. No modificó la defensa de tres centrales hasta llegar al minuto 80, cuando dio entrada a Pedro por Azpilicueta, formando en 1-4-2-3-1. Significativamente, el cambio de dibujo fue contrarrestado inmediatamente con el tercer gol muniqués. Lewandowski cerró su magistral partido con un gol que Davies le sirvió en bandeja desde la banda.

Flick ha recuperado para la causa a un Thomas Müller que parecía completamente desahuciado hace algunos meses.

Y es que mención aparte, como Robert, merece Alphonso Davies. El jugador canadiense ha sido un invento de Flick. Teórico extremo, fue pasado a la posición más retrasada en la banda izquierda para desempeñar como lateral. La juventud que ostenta no liga con el rendimiento que ha dejado durante todo el mes de febrero en la banda izquierda de un gigante europeo como el Bayern de Múnich. Solo 19 primaveras ha presenciado el velocista canadiense nacido en Ghana que ayer se doctoró en uno de los feudos más carismáticos de Europa. Salvando las distancias, su actuación reserva algunas similitudes con la de Gareth Bale en San Siro ante el Inter de Milán allá por 2010. No consiguió materializar ninguna ocasión en gol, pero la exuberancia y velocidad con la que cabalgó pegado a la cal recordaron las mejores carreras del Bale lateral. Davies hubiese sido el jugador de la noche de no ser por un Robert Lewandowski estelar. Siendo un rematador insaciable dentro del área, su influencia se extendió fuera de su zona de acción lógica para ser protagonista alejado de las zonas de gol. Sus constantes apoyos, asociaciones y movimientos generaron las ocasiones que acabaron en el fondo de la portería. El punta polaco fue decisivo en un tramo de la temporada donde el Bayern de Múnich casi siempre le había echado en falta.

Christian Sánchez de la Blanca Portillo (@delablanca10)

Glyn Kirk / AFP

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