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Sensaciones ya conocidas

Noche de Champions League. El FC Barcelona volvía a la competición tan ansiada por el club. Una competición en la que el conjunto catalán sigue sin convencer lejos de su feudo, el Camp Nou. Y una competición en la que su capitán, Leo Messi, afirmó que, a día de hoy, todavía no les daba para poder conseguir el título. Y, visto el partido en San Paolo ante el Napoli, razón no le falta.

Quique Setién se mantenía con los cuatro centrocampistas, con Vidal más adelantado y sin extremos.

Una alineación, una estructura que, en partidos anteriores con Setién, ya la pudimos ver. Y su apuesta por esto fue, hasta cierto punto, lógica. Porque el problema vino en la intención de la ejecución de todo esto. La primera mitad del Barça ante el Napoli de Gattuso fue pobre. Previsible. Circulación de balón lenta, muchos pases horizontales, pocos desmarques de ruptura y nula profundidad por los costados. Los de Gattuso defendieron todo esto muy cómodos, sin sufrir. E incluso consiguieron el 1-0, en una acción tras robo y una pésima transición defensiva del FC Barcelona el Napoli consiguió abrir el marcador.

A nivel individual, el partido en San Paolo dejó, en clave Barça, actuaciones a tener en cuenta negativamente hablando. Porque, ante todo lo mencionado anteriormente, se necesitan interiores que interpreten el juego de la mejor manera posible (Rakitic no lo hizo) y, ante el sistema defensivo del Napoli y la imagen del Barça con balón, profundidad (algo que ni Junior ni Semedo aportaron). Pero estos problemas no son nuevos en el Barça, sobre todo lo último, y sobre todo en Champions League lejos del Camp Nou. Nadie sorprende a excepción de Leo Messi; ataque previsible y sin peligro alguno.

Segundos 45 minutos en los que el Barça mostró una versión muy mejorada.

La segunda parte del FC Barcelona fue mejor, y esto viene de la mano de un aspecto que fue importante. Porque con la entrada de Arthur Melo -potenció, además, a De Jong y a Griezmann- el equipo de Setién tuvo otra intención en fase ofensiva. Más movimientos y mejor circulación de balón. Se sabía qué se quería hacer con el cuero, a diferencia de la primera parte. Además, con la entrada del brasileño, el Barça pudo ver puerta. Fantástico pase de Sergio Busquets para la primera proyección ofensiva de Semedo que acabó con gol de Griezmann. Curioso. O eso parece. Cuando el Barça -o Semedo mejor dicho- profundizó llegó el gol. La intencionalidad, que es lo que faltó en la primera parte.

Fue un partido que dejó unas sensaciones ya vistas anteriormente. Unas sensaciones que, con el paso de los partidos, se irán mejorando. Este tipo de partidos que el Barça nos tiene acostumbrados a ver en Europa lejos del Camp Nou son, al fin y al cabo, importantes para ver lo que se ha fallado, mejorar y seguir creciendo. Y más ante un inicio de proyecto como el de Setién en el FC Barcelona. Porque también se vieron otros aspectos positivos a tener en cuenta: la presión alta y tras pérdida que planteó el conjunto de Setién fue muy buena.

El partido en San Paolo nos dejó unos 45 minutos en los que el FC Barcelona tiene que olvidar para seguir creciendo como equipo y los otros 45 minutos que dejó claro un aspecto: Sergio Busquets, Frenkie De Jong y Arthur Melo son el centro del campo titular de este equipo -veremos en el Santiago Bernabéu el próximo fin de semana-. Porque se necesitan, se complementan y se potencian.

Albert Quera (@AlbertQuera)

Michael Steele / Getty Images

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