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Fútbol en torno al balón

El Getafe celebra el pase en campo del Ajax
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Bordalás asalta Ámsterdam

En ‘Annihiltion’ de Alex Garland, un grupo de científicos se embarca en una expedición para desvelar el misterio de un lugar en el que todo aquel que va no vuelve. Un agujero negro que, en vez de fundamentarse por la gravedad, se basa en la memoria. La historia desemboca en una lucha personal de cada uno de los personajes contra su olvido, su desnaturalización, su amor. No es el hecho de pisar un terreno desconocido sino peor: conoces los elementos que te rodean pero no los vives desde tu sentimiento. La esencia del Getafe de José Bordalás radica en tener la iniciativa a partir de despersonificar al rival. Ser a partir del que el otro equipo deja de ser. El conjunto azulón enjauló al Ajax en la ida y desconectó al equipo neerlandés en la vuelta de dieciseisavos de la Europa League en el imponente Johan Cryuff Arena. A diferencia de los primeros noventa minutos, la segunda parte de este relato se sucedió mayoritariamente en la zona de campo del Getafe.

El partido de vuelta comenzaba con una ventaja que potenciaba el plan sin balón del equipo madrileño: el marcador. El guion de partido obligaba al Ajax a tener la iniciativa con balón y el Getafe veía reforzado su contexto futbolístico: comenzar el ataque desde su actividad sin el cuero. La estructura defensiva visitante estuvo formada por una defensa en bloque medio que interpelaba al receptor del primer pase pero no a su emisor. Esto cedía espacio para la subida de los defensas -y portero- ajacied, teniendo más terreno para atacar tras recuperación, y limitaba su sala de máquinas, defendida por el doble pivote y uno de los dos delanteros, y el líder de esta: un Van de Beek líder que no tuvo el respaldo con balón de su equipo. Su influencia con y sin el esférico permitió al equipo de Ten Hag encontrar grietas ínfimas en la meditada composición defensiva azul. Djené y Etxeita no vacilaban en la presión adelantada y estrechaban por dentro el espacio entre líneas tanto en la cobertura como en la anticipación para dejar de explotar las llegadas del ‘6’ y la presencia de un Tadic inocuo.

Van de Beek fue el único argumento ajacied para buscar fisuras en un planteamiento defensivo excelente del Getafe.

Esto fortalecía el plan del Getafe puesto que el Ajax contaba con sus principales armas por dentro, facilitando la labor defensiva de los dobles laterales azulones, que no estuvieron demasiado exigidos en Ámsterdam. La entrada de Promes en la segunda mitad intentó paliar la deficiencia exterior del equipo holandés, aunque poco pudo hacer ante la convicción con la que jugaban tanto Cucurella como Nyom. Los dos jugadores de banda fueron solidarios en defensa, ocupando posición de lateral cuando este atacaba a un jugador rival, pero sobre todo determinantes en ataque, especialmente el catalán, que convirtió todo ataque en productivo por lo que dinamizó con balón y la fluidez con la que discurría cuando lo soltaba. Su hiperactividad no solo sumaba metros al ataque sino que facilitaba un contexto ventajoso para el receptor de sus envíos.

Si las bandas fueron uno de los principales generadores ofensivos del equipo azul con balón, los puntas fueron sus principales realizadores tanto con el cuero como sin él. El partido de Jaime Mata fue excelso. Su estado proactivo inquietó a la defensa local por la manera en la que añadía metros a la transición madrileña descargando balones aéreos, siendo el intermediario perfecto asimismo de los ataques por abajo, y la sensibilidad que mostraba en el ataque al espacio, desestabilizando el esqueleto arriesgado del Ajax en la retaguardia y habilitando la recepción de Deyverson que, junto a su homólogo, no solo demostraron su capacidad ofensiva sino la autonomía para abordar un ataque con pocos efectivos y ser igual de dañinos. El Ajax tuvo más la posesión pero estuvo a merced de un equipo que demostró una vez más una solidez implacable y una determinación con balón que refuerzan su dominio de las áreas. Bordalás volvió a ganar a Ten Hag y el Getafe consiguió una clasificación histórica en la Europa League demostrando tener una intuición especial por atraer a los rivales a su agujero negro.

Pau De Castro

John Thys / AFP

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