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Jordan Henderson celebra un tanto con el Liverpool
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Bajar de la nube

Hasta hace unos días no se podía hablar del Liverpool sin establecer un túnel temporal a la temporada 2003/2004. Jürgen Klopp parecía destinado a acompañar a Arsène Wenger en el Olimpo de la Premier League al ser los técnicos de los dos equipos invencibles. Esa inmunidad a caer derrotado es perseguida por cualquiera en muchas facetas de la vida. Sin embargo, esa imbatibilidad lleva consigo dejar pasar todas las enseñanzas y aprendizajes que el ser vencido otorga. El Liverpool de la 19/20 está encaminado a romper todos los registros de la Premier League y el fútbol inglés en general. Uno de esos registros era convertirse en el segundo equipo que se alzara con el campeonato sin conceder ninguna derrota, como ya hiciera el Arsenal en la 03/04. Sin embargo, Vicarage Road se convirtió en el campo que, por primera vez, vio al Liverpool doblar la rodilla en esta edición de la Premier. La dura derrota por 3-0 pone de manifiesto un tramo de bajón competitivo que el excelso equipo de Klopp está experimentando. A pesar de todo, el “alarmismo” de ver caer al mejor equipo de Europa en un tramo delicadísimo de la temporada también permite anticipar y aprender.  El técnico germano tiene tiempo para analizar bien las nuevas debilidades que están aflorando en los suyos en esta etapa para encarar una vuelta de octavos de Champions League durísima ante el Atlético de Madrid.

La recuperación de Henderson es una prioridad para devolver al conjunto red ese campo gravitatorio que crea el capitán y que hace que los suyos se muevan más en bloque.

El paseo triunfal del Liverpool por los campos de Inglaterra y la exuberancia técnica que exhibía rival tras rival colocaron a los de Klopp con la Premier virtualmente ganada a comienzos del mes de febrero. Eso le etiquetó como principal favorito en su eliminatoria europea ante el Atlético de Madrid. No todo iba a ser de color de rosa. La motivación de esas noches exalta al equipo colchonero y, mostrando un nivel defensivo y organizativo muy elevado, consiguieron derrotar a los ingleses, los cuales no recordaban ni qué era eso de perder. Aquella aciaga noche red mostró a un equipo incapaz de hacer daño al cuadro madrileño. Oblak no intervino pese a la ansiedad de los de Klopp por conseguir un gol que allanara el camino a cuartos de final. La ineptitud de no poder doblegar la resistencia defensiva del contrario dejó algo tocado al vestuario. Tener que bajar al barro habiendo vivido en las nubes durante gran parte de la temporada no es cosa sencilla, y el Liverpool debía asimilarlo.

Quizá lo más destacable de esa noche fuera el resultado, sin embargo, la lesión de Henderson en la primera parte del encuentro está teniendo más consecuencias negativas de las esperadas por todos. El capitán red porta el brazalete por algo más que su longevidad dentro del vestuario. El de Sunderland es la extensión de Klopp sobre el campo y gran vertebrador del juego que el técnico ha implementado durante estos años. La llegada del germano supuso para el centrocampista poder encontrar su sitio después de varias temporadas sin llegar a encajar. La ausencia de esa pieza entre la parte más defensiva del centro del campo y la línea atacante es una baja sensibilísima. Se trata de ese tipo de jugador que adquiere un enorme valor cuando no está en el campo. Su rol dentro del engranaje que hace funcionar al Liverpool es igual de importante que el de Roberto Firmino o Alexander Arnold. Esos tres jugadores son la esencia de un equipo de autor que juega de memoria asentado en las características de estas tres piezas fundamentales.

Después de la derrota ante el Atlético de Madrid, el Liverpool no dejó un buen sabor de boca en su victoria en Anfield ante el West Ham. Ante los de Moyes continuaron mostrando cierta dificultad para controlar el encuentro, pero les salvó el acierto de cara a gol en momentos puntuales y los errores del rival. La pasada jornada el Watford no tuvo fallos atrás y la puntería no salvó al Liverpool porque no hubo generación de ocasiones claras de gol. La recuperación de Henderson de cara al encuentro de vuelta de octavos de final de la Champions League es una prioridad para devolver al conjunto red ese campo gravitatorio que crea el capitán y que hace que los suyos se muevan más en bloque. A su vez, y ya de cara a medio plazo, Klopp va a realizar un llamamiento a reforzar el equipo. Actualmente posee una plantilla corta, no en número, pero sí en esencia. De los 24 jugadores que conforman el plantel inglés el técnico germano tan solo confía plenamente en 16-17, lo que reduce el descanso de los actores principales del equipo, lo que supone otro de los vértices por donde se puede entender el descenso de rendimiento de algunos futbolistas.

La incapacidad de no poder doblegar la resistencia defensiva del contrario dejó algo tocado al vestuario.

Los tres jugadores vertebradores del juego del conjunto dirigido por Jürgen Klopp no bajan del 80% de minutos totales jugados: Roberto Firmino un 86%, Jordan Henderson un 81% y Alexander Arnold un 92%. Los otros dos puntas del equipo, en los que su acierto goleador es crucial para el devenir del equipo, tampoco bajan del mismo dígito: Mohamed Salah 89% y Sadio Mané un 83%. La plantilla es corta para Klopp en esencia. Por último, también cabe mencionar lo que del imperial Bayern de Múnich de Pep Guardiola se sostenía: el hecho de llegar a la etapa crucial de la temporada en Europa con el campeonato doméstico casi liquidado acarreaba un cambio de ritmo competitivo importante que el Liverpool pudo adolecer en la ida del Metropolitano. Unas semanas difíciles para los de Klopp que culminan con la eliminación en FA Cup a manos del Chelsea, una derrota más que baja al equipo red de la nube idílica en la que vivía e invita a una reflexión futbolística para superar el obstáculo que la temporada les ha colocado frente a ellos.

Christian Sánchez de la Blanca Portillo (@delablanca10)

Alex Livesey / Getty Images

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