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Demoler el Betis

Cada temporada es siempre algo azarosa. Todos saben cómo empieza, pero nadie de qué forma terminará allá por el mes de mayo. Uno de los equipos que estará deseando que termine el curso es el Real Betis de Rubi. El catalán comprueba cada semana cómo los suyos son incapaces de manejarse con seguridad alrededor de su propia portería. Porque el verdadero mal de los verdiblancos es el de una sangría que no para.

Tras 26 encuentros en La Liga tan solo podemos contar 7 victorias béticas. Unos resultados de este calibre contrastan con los de pasadas temporadas, en las que, de una forma u otra, se competía en mayor grado hasta alcanzar un punto de mejor calidad, de mayor regularidad. Pero Rubi no sabe cómo rehacer su táctica defensiva para evitar que su Betis deje de ser el caramelo que todos quieren probar y que nadie termina soltando.

El Betis se encuentra en una vorágine negativa en la que Joel no deja de encajar goles.

Porque el catalán ya improvisó una aparente salida desesperada ante la urgencia defensiva que pasaba el Betis allá por noviembre. El estreno de Édgar en la zaga se produjo ante un Valencia ya con Celades en el banco. Y el canterano, a sus 22 años, mostró su presencia con unas cualidades innatas en su primera aparición en la élite. Sin embargo, Rubi parece no confiar aún en un jugador al que le queda un poco para estar completamente en forma. Su escasa agilidad, dada su enorme envergadura, y su complicada posibilidad de girar sobre sí mismo con velocidad son factores que decantan la balanza hacia otras soluciones distintas. Pero Rubi sigue nadando en círculos bajo el temporal que azota Heliópolis sin fin aparente.

Ha vuelto William y ha llegado Guido, pero la consistencia de la segunda línea es inexistente y el Betis sufre en fase defensiva, ya esté en bloque alto, medio o bajo. Sus interiores amplían bien la zona defensiva bética, pero siempre hay huecos en la zona ancha que nadie es capaz de esconder. Ni la remota venida de Édgar, que juega más bien poco en un escenario que tampoco le favorece, hace que el Betis pueda tapar los agujeros enormes que aparecen alrededor de Mandi, Bartra y compañía. Aunque, quizá, la solución estaba sentada en el banquillo y Rubi no se ha dado cuenta hasta ahora.

Porque Feddal cuenta más bien poco para él y la zaga de tres centrales puros no carbura, aunque haya uno que suele actuar como líbero. Con el doble pivote de mediocentros ya casi descartado para lo que resta de temporada, la idea de implantar nuevamente dos centrales puros con uno que avance un poco y salte para cubrir llegadas, además de ser el eje en el inicio de la jugada, gana peso para estas semanas finales de La Liga. Ahí puede encajar Mandi, un jugador con hechuras de pivote que se ha desarrollado en su carrera, principalmente, como central. No obstante, su polivalencia le ha llevado a actuar como lateral derecho (muchos partidos en el Reims) y su calidad le da un toque necesario para organizar el juego ofensivo y defensivo sobre su figura.

Rubi tiene complicado cambiar la dinámica si no revoluciona su sistema defensivo.

Sin embargo, el compañero de Bartra debe ser Sidnei. Es probablemente la pieza que ate, con cabeza, la estructura organizada de la primera y la segunda líneas béticas, con su pie izquierdo para abrir el campo y lanzar a los carrileros con facilidad. Y, además, el perfil zurdo de Sidnei apoyaría a un Álex Moreno que necesita con celeridad un compañero central de su facción que le aporte seguridad transitando a la espalda y que fije adecuadamente la línea. Sin estas dos premisas, el Betis ha encajado 42 goles en esta temporada en solo 26 encuentros disputados. Números que contrastan con los 36 anotados, cifras dispares y que dejan en mal lugar al Betis de Rubi, que vaga con dejadez cerca de los puestos de descenso. Lo que está claro es que la estaticidad del planteamiento defensivo de Rubi ha hecho mucha mella en su futuro como técnico verdiblanco.

No es sencillo dilucidar cuál puede ser la solución milagrosa a la base de las penas del Betis. Pero es evidente que una adaptación del esquema a las cualidades de los mejores futbolistas de la plantilla harían al equipo más compacto y seguro en las cuatro fases del partido. Emerson, Bartra, Mandi, Sidnei, Álex Moreno y, delante, Guardado y Canales como interiores inamovibles. Fekir y Joaquín por motivos lógicos y el punta elegido por un entrenador que ha demostrado sus intereses. Pero, ante todo, que debe trabajar y centrarse en un ámbito defensivo que puede terminar mandándole antes de tiempo a por su pan con tomate. Porque para todos es sencillo demoler a un Betis hecho polvo desde cada pitido inicial.

Alberto Pintado

Cristina Quicler / AFP

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