Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Yuri Berchiche festeja el pase del Athletic en feudo del Granada
Partidos

Yuri contra la pasión Nazarí

El fútbol que nos convence, que nos atrapa, es aquel que se juega al revólver westerniano: sin valoraciones cualitativas ni prejuicios, de tú a tú; cuando un instante puede definir novena minutos. El Nuevo Los Cármenes era el escenario de un duelo a cara o cruz que se saldó con un tiro cruzado de Yuri Berchiche después de un partido comandado por el Granada. La Copa, definitivamente, mola. La Cartuja brillará fútbol el próximo 18 de abril con un derbi a la altura que rinde culto a la historia de nuestro deporte rey.   

El partido cayó del bando que mejor gestionó los espacios y estuvo más determinante en ellos, en este caso, el Granada. El equipo de Diego Martínez es uno de los más carismáticos de La Liga y también de la Copa del Rey con un estilo agresivo definido y con actores ofensivos punzantes que son la base de su propuesta en campo rival. El foco atacante del equipo nazarí fueron los costados, con distintos protagonistas -el falso extremo Machís y el carrilero Foulquier- por dos motivos: las prestaciones individuales de los jugadores y la disposición rival.

El Granada firmó un gran partido en un encuentro que se decidía por las jugadas.

El sistema de tres centrales tiene una vacío innato entre central y carrilero que Machís trató de atacar con insistencia y con efectividad, puesto que no solo sumó metros a la transición de su equipo sino que, junto a Carlos Neva, generaron situaciones de peligro desde el remate o el centro. El Granada sabe cargar bien el área en ese tipo de situaciones (los dos goles provinieron de ese estilo de jugada) con Carlos Fernández como absoluto protagonista. Por el otro costado, el carácter impulsivo de Foulquier facilitó, aunque de forma menos regular, contraataques sólidos, aprovechando sus incorporaciones en carrera por el hecho de llegar desde atrás en lugar de estar ya arriba.

Las transiciones tras pérdida se sucedieron de forma bastante recurrente, sobre todo en los primeros cuarenta y cinco minutos, en parte por la manera como finalizaban las acciones. El cuadro local chutó el doble de veces que el visitante (20 a 10) y esto tenía una repercusión directa en el juego porque impedía que el Athletic pudiera fabricar la jugada con el Granada más descolocado. Al equipo de Garitano le costó más sobrevivir al asedio defensivo granadino al receptor por tener solo un representante solvente al espacio: Iñaki Williams. El ‘9’ del Athletic acarreó el peso ofensivo de su equipo en detrimento de un Muniain que estuvo bien cubierto por el triángulo Gonalons-Herrera-Germán. Las veces que Williams lideró el espacio había poca continuidad de sus compañeros en ataque, también de los carrileros, poco incisivos en esta ocasión sin balón tanto en ataque estático como al contragolpe.

El Athletic chutó menos, atacó menos y acabó las transiciones de peor manera pero accedió a una final histórica.

Pero una de las únicas veces que Yuri Berchiche se incorporó bien, consiguió superar a su marcador y barrer las aspiraciones nazaríes en el tramo final de la eliminatoria entre la fiesta que vivía Los Cármenes. En un segundo tiempo en que el plan vasco decayó, aun con el cambio de dibujo, la efectividad se alió con él en una de sus únicas llegadas para acceder a la ansiada final de Copa del Rey contra su eterno y preferido rival. La Cartuja será más norteña que nunca.  

Pau de Castro

Fran Santiago / Getty Images

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