Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Zinedine Zidane resignado en el duelo ante el Betis.
Equipos

Agotamiento y soledad

El Real Madrid sigue bregando con esta temporada 2019/2020 que tantas dificultades le está ocasionando. La reformulación del proyecto blanco de la mano de Zinedine Zidane parece todavía incompleta y con varias grietas a solventar, debiendo añadir al ineficiente trabajo en verano una serie de circunstancias que continúan sometiendo al equipo a incertidumbre y presión y que le ponen el reto de superar los objetivos planteados más difícil todavía. Varios de estos puntos se han reunido en este último mes de competición que ha debilitado sus opciones para con el título de Liga a partir de conseguir solo una victoria de los últimos cuatro encuentros del campeonato nacional.

El Madrid ha perdido en el último mes puntos y sensaciones a partes iguales.

Y es que al club del Santiago Bernabéu le viene costando desde hace ya muchos años mantener la concentración, intensidad y motivación necesarias para competir de verdad por cada Liga. La Copa de Europa se ha confirmado como el terreno que más interés suscita, y la regularidad en la excelencia de Leo Messi jornada a jornada ha erosionado siempre los esfuerzos intermitentes del Real para volver a tomar el cetro del fútbol español. Esta última semana ha sido reveladora de tal realidad. Tras conseguir doblegar al FC Barcelona retomando el liderato con una segunda parte en la que demostró poder superarles desde el fútbol, llegó este domingo otra derrota ante un equipo como el Real Betis, conjunto lejos de constituir un bloque de certezas que pudiera suponer un obstáculo superior a su máximo rival una vez había logrado mirarle desde lo más alto de la clasificación.

Zidane no es sospechoso de participar de este desapego por el campeonato nacional. Su título más celebrado en lo personal fue aquella Liga 2016/2017 y siempre desde que ocupa el banquillo blanco ha mostrado predilección por competir en ese duro día a día. En esta temporada el técnico francés se ha enfrentado a un desafío muy especial; el de relanzar a la plantilla con la que lo ganó todo sin la presencia de un Cristiano Ronaldo u otra pieza de rol y funciones similares y con el único refuerzo de un puñado de buenos jugadores pero todavía sin la experiencia o recorrido necesarios para poder pesar al nivel necesario. Rodrygo Goes, Luka Jovic o Vinícius Junior son piezas útiles y con potencial, pero que por el momento no están consiguiendo rellenar con fiabilidad la parcela ofensiva del equipo, que viene sufriendo en exceso para llegar a unos mínimos y que termina arrastrando al resto de fases del juego hasta que las dudas invaden todo y a todos y la frustración se torna protagonista.

Zidane mostró ante el Betis la soledad que padece cuando necesita potenciar el ataque del Real.

Solo Eden Hazard ha podido paliar este déficit cuando ha podido participar. Su inusitada cifra de lesiones impidió primero que pudiera ayudar desde el principio y, después, que Zizou pudiera redondear su buena reconstrucción del equipo, que venía respondiendo en las últimas fechas a la espera del talento diferencial del belga, y que se ha visto de nuevo azotado por su ausencia. En el Benito Villamarín el entrenador francés necesitó siempre sobre el verde más iniciativa ofensiva, más amenaza y más jerarquía, y a la vez sentía que no podía entregársela a sus jugadores al mirar al banquillo y torcer el gesto ante opciones que creía agotadas como Mariano, con poco peso como Rodrygo o con residual compromiso como Bale o James. Todavía esta temporada se puede estirar lo suficiente como para confiar en alcanzar algún resultado, estirarse al menos más que una plantilla que pide con insistencia determinación ofensiva para cuando sobre el verde las cosas no funcionen con naturalidad.

Andrés Sánchez

Cristina Quicler / AFP

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