Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Jeison Murillo fortificando la defensa del Celta.
Jugadores

Jeison Murillo y el blindaje celeste

Los tiempos que corren actualmente nos han acostumbrado a tener todo lo más pronto posible. En el entorno de las redes sociales el tiempo parece avanzar más rápido que en ningún otro momento. Ahora no esperamos una semana comiéndonos los uñas para que se televise el próximo capítulo de esa serie que nos tiene tan intranquilos con su desenlace. Ahora recurrimos a Netflix y, sin tiempo para digerir los últimos sucesos, devoramos vorazmente el siguiente episodio sin que el tiempo nos permita ponernos nerviosos. Sin embargo, –y afortunadamente– La Liga no es Netflix. Aquí estamos obligados a esperar una semana para continuar el desarrollo de la misma. Una competición que a estas alturas entra en su etapa más dramática y emocionante, sobre todo en la parte de abajo. Los equipos en zona de descenso comienzan a apretarse el cinturón sacando más puntos de los esperados y reclutando para la causa a equipos que ya parecían vivir tranquilos. En medio de esa lucha se encuentra el Celta de Óscar García. Los vigueses han visto cómo desde la incorporación de Jeison Murillo al equipo y tras algunos ajustes defensivos, se han mejorado sus prestaciones en esa parcela e implementado el nivel competitivo. Actualmente fuera del descenso, el Celta de Vigo pretende construir su salvación desde la defensa.

La envergadura y características de Maxi Gómez eran las ideales para que Iago Aspas pudiera marcar la diferencia.

La incógnita de este Celta radica en cómo un equipo plagado de tanta calidad del centro del campo hacia arriba puede estar atravesando los problemas de rendimiento actuales. Esto no viene solo de la presente temporada, ya que el mismo problema también se presentó en la campaña 18/19 salvándose in extremis en las últimas dos jornadas del campeonato. La temporada se intuía difícil para los vigueses desde el comienzo. Algunos malos resultados y rivales de entidad hicieron que el equipo cayera, desde muy pronto, en una zona de abajo que aún no ha conseguido abandonar. Cambio de entrenador incluido, el conjunto gallego sigue en esa lucha por evitar lo que sería un desgraciado descenso de categoría, pero ahora lo hace con otra cara. En la primera vuelta del campeonato se encajaron un total de 29 goles en 19 partidos. Este dato, unido al pobre acierto de cara a portería rival, dejaba en una clara desventaja al Celta con respecto a cualquier rival al que tuviera que hacer frente. Todo comenzó a cambiar con el comienzo de la segunda vuelta del campeonato. De primeras se aprovechó el mercado de invierno para realizar una contratación muy acertada con Jeison Murillo. El central cafetero buscaba encontrar esa versión del primer año con Marcelino en Mestalla y, por el momento, su presencia en el equipo ha conllevado una mejora coral de toda la línea de atrás celeste.

Desde que en su segunda temporada en Mestalla perdiera el sitio por culpa de las lesiones, el colombiano no ha vuelto a encontrar ese buen rendimiento. Dos pasos algo infructuosos por FC Barcelona y Sampdoria relegaron al central a un segundo o tercer plano en los planes de cualquier equipo. El Celta pensó en él por su conocimiento de La Liga y el buen rendimiento ofrecido en Granada y Valencia. El gran estado de forma y el nivel de Murillo hasta la fecha está dando la razón a la dirección deportiva celeste. Antes de su llegada a Balaídos, Óscar tenía que jugar con tan solo dos centrales de su confianza en el equipo: Araujo y Aidoo. David Costas tuvo relativa presencia en el equipo, sobre todo cuando el entrenador catalán decidía jugar con tres defensores y dos carrileros largos. Tras la llegada de Murillo, Costas puso rumbo a Almería. Ahora Óscar presenta un abanico de posibilidades más amplio atrás. Actualmente alterna esquemas de juego con cuatro defensores y otros con tres centrales y dos carrileros largos. Esto depende, casi siempre, de si el partido es en Balaídos o lejos de su feudo. En Vigo, el entrenador de Sabadell prefiere alinear una defensa de cuatro hombres y poblar más el medio para dominar el partido. Fuera de casa se opta habitualmente por darle algo más de empaque a la línea defensiva por los problemas que estaba presentando el equipo en esta materia alejados de su estadio. El tiempo y rendimiento de los suyos le da la razón a Óscar por el momento.

La presencia de Jeison Murillo en el equipo ha conllevado una mejora coral de toda la línea defensiva celeste.

Cinco encuentros consecutivos lleva el Celta sin ceder ninguna derrota, donde dos de esos partidos han sido ante el Sevilla en Balaídos y ante el Real Madrid en el Bernabéu. Además, actualmente encadena una racha de tres duelos consecutivos sin encajar gol, algo que no había sucedido en toda la temporada. La mejoría defensiva está clara, pero puede que con eso no le baste a Óscar. Arriba el equipo debe mejorar en cuanto a acierto goleador. El Celta es el equipo que menos goles consigue anotar solo por detrás del Leganés. La pérdida de Maxi Gómez en la punta de lanza es la gran variante de la temporada pasada a la actual. Y no poca cosa. La función del punta charrúa se resumía en algo más que hacer goles. Su envergadura y características eran las ideales para que Iago Aspas pudiera actuar con libertad justo detrás de él, aprovechando la atracción de los centrales por parte de Maxi. Los números del jugador de Moaña son inferiores a los de la temporada pasada y esto se debe a la ausencia del delantero uruguayo. La contratación de Fedor Smolov responde precisamente a la necesidad de incorporar a la plantilla un nueve tipo con características similares a las de Maxi Gómez, ya que ninguno de los puntas presentes en la plantilla respondían a similares características. Con estos ajustes en la punta de la lanza y con los ya contrastados en la retaguardia, el Celta de Vigo de Óscar García espera poder volver a conseguir una salvación que se venderá cara.

Christian Sánchez de la Blanca Portillo

Miguel Riopa / AFP

¡Comenta!