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Fútbol en torno al balón

Ilicic festeja uno de sus goles ante un Mestalla vacío.
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Ilicic de principio a fin

Un partido de Champions League a puerta cerrada. Un 4-1 del partido de ida. Sin la afición que tanto empuja en Mestalla. Y una Atalanta que llegaba a Valencia con la moral por las nubes tras el resultado de hace tres semanas. Era todo esto y más factores. Una mezcla de sensaciones agridulces las que nos dejaban, a priori, la vuelta entre Valencia y Atalanta. Y un partido en el que la figura de Ilicic fue el único aliciente. Pero en muchas cabezas rondaba la idea de: ¿Por qué no? La afición che creía, y así lo vimos en los aledaños de Mestalla antes del partido, pese a que no pudiesen entrar al campo.

Con Coquelin de central y el factor de Rodrigo Moreno en fase ofensiva.

Albert Celades se adaptó a las bajas y decidió contar con Coquelin en el eje de la defensa acompañando a Diakhaby. Un Mouctar Diakhaby que fue el gran ‘pero’ del Valencia. Porque el central francés sigue cuestionado, y normal, al fin y al cabo. Pese a que no es el único problema defensivo de los de Albert Celades. Algo que va más allá de ciertas actuaciones individuales -que también- sino que es un aspecto más estructural, de posición y de una transición tras pérdida lenta que ante jugadores como Ilicic y Papu Gómez no te puedes permitir.

Ante un Mestalla sin público y un Valencia que quiso ir en busca de la remontada desde el pitido inicial, Ilicic tardó menos de dos minutos en empezar a dejar huella en el partido. Porque tras una primera jugada colectiva muy buena del conjunto de Gasperini, el jugador esloveno encaró a un Diakhaby impreciso, dubitativo y errático, y provocó el penalti que él mismo transformó. Un golpe duro, muy duro y tempranero.

Pese a este contratiempo, la reacción del Valencia fue muy positiva, generarando buenas situaciones y, ante las dudas defensivas que tiene la Atalanta, la movilidad de Gameiro, todo lo que aporta Ferran Torresuna de las muy pocas certezas de este Valencia 19/20, que ayer lo volvió a demostrar- y lo que supone el Rodrigo Moreno + Dani Parejo; el Valencia mostró una cara muy buena. Llegó el empate, pero otro error impropio de un central de un equipo de Champions League volvía a alejar al conjunto che de una posible remontada.

Un partido de ida y vuelta que dominó Ilicic como quiso.

El guion de partido que se podía esperar para este partido de vuelta era similar al que vimos en San Siro. Un intercambio de golpes, un ida y vuelta constante. Unos equipos que generan buen juego arriba pero que sufren una barbaridad defensivamente. Y ayer se volvió a ser lo mismo. Tanto Valencia como Atalanta volvieron a mostrar ayer en Mestalla todas sus carencias defensivas. Y ante todo esto, el esloveno Ilicic se frotó las manos: 4 goles. La actuación del jugador de la Atalanta fue espectacular. Haciendo daño en transición al Valencia, mostrando una lectura de juego excelente, una buena ocupación de espacios y una determinación en área rival que fue clave. Dominó el partido de principio a fin.

Además, en los segundos 45 minutos se mostraron unos problemas más que evidentes del Valencia. Porque más allá de todo lo que pueden generar arriba, en fase defensiva se volvieron a mostrar unos problemas que, posiblemente, va más allá de lo estrictamente deportivo. Albert Celades, con el 1-2 en contra al inicio de la segunda parte, modificó el sistema. Pasó a jugar con defensa de tres atrás.. y sin Diakhaby. Además dos de los que formaban dicha línea eran centrocampistas defensivos, y al final del partido fue José Luis Gayà quien ocupaba dicha posición. Un lateral izquierdo era el único defensa que tenía el Valencia sobre el campo. Las bajas marcaron una serie de elecciones sorprendentes.

A nivel deportivo también hay mucha culpa. El Valencia con Albert Celades pocas veces ha defendido bien. Gabriel Paulista es capital en este equipo, y la baja de Garay fue un golpe duro para el último tramo de la temporada. En estos factores sí que hay que mirar abajo, a que Celades todavía no ha encontrado la fórmula para defender mejor, para no sufrir en transición; entre otras cosas. Pero el entrenador, además, también se ha visto perjudicado ante los pocos efectivos de los que disponía. Y aquí, hay que mirar arriba. Porque son un cúmulo de factores -deportivos y extradeportivos- que han hecho que el Valencia se despida de la Champions League de esta forma ante una Atalanta que volvió a demostrar una versión ofensiva muy buena, y una versión sin balón que es totalmente lo contrario. Ahora, momento de pensar en La Liga.

Albert Quera

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