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Julian Nagelsmann y su RB Leipzig ya están en cuartos de la Champions League.
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La noche de Julian Nagelsmann

Ha sido la semana de confirmación de dos grandes novedades en la historia de la Champions League. Por un lado la Atalanta, que disputaba su primera edición de la gran competición continental, alcanzaba los cuartos de final eliminando a un club con más solera en Copa de Europa como es el Valencia. Por su parte, el RB Leipzig, en su segunda participación, certificaba su pase entre los ocho mejores clubes de Europa eliminando al vigente subcampeón, al Tottenham de José Mourinho. Dos sorpresas que miradas con lupa y perspectiva quizás no lo sean tanto.

El conjunto dirigido por el joven Julian Nagelsmann superó al cuadro londinense en el global de los 180 minutos tanto en el juego como en el propio marcador. Si en el partido de ida la imprecisión en el remate impidió que los teutones asegurasen una mayor ventaja para el partido de anoche, en su feudo el RB Leipzig salió mucho más determinado y acertado en sus finalizaciones. Aunque, para consuelo -si es que sirve de algo- de Mourinho, los alemanes no consiguieron generar mucho peligro claro más allá de los propios goles. Eso sí, el técnico portugués no habrá acabado demasiado contento con los suyos, que evidenciaron la escasez de ideas con balón de los Spurs y la falta de argumentos individuales para revertir la dinámica actual.

Los errores individuales terminaron por decantar claramente la balanza en favor de los alemanes.

Y es que los errores en faceta defensiva no son una cuestión fácil de ver en la larga etapa del de Setúbal en los banquillos, pero es evidente que en este Tottenham aún no ha conseguido ajustar desde la pizarra los desequilibrios que individualmente le plantean sus piezas. Sangrante fue la actuación de un Serge Aurier que se vio desbordado ante las constantes incorporaciones al ataque de un liberado Angeliño Tasende que volvió a dar buena muestra de su oportunismo en faceta ofensiva. Un lateral que nació con alma de extremo y que es mucho más dañino llegando que estando. Y si no que se lo pregunten al costamarfileño.

A pesar de la inoperancia de Aurier para frenar una amenaza ya conocida en el Leipzig, las incorporaciones de Angeliño no fueron el único argumento que encontraron los teutones para superar a los ingleses. El plan de Nagelsmann siguió su curso habitual, plantando el bloque muy arriba, ejecutando una presión tras pérdida muy organizada, agresiva y con varios hombres, defendiendo siempre hacia adelante y combinando tramos de posesión más controlada con jugadas en las que su prioridad era filtrar balones rompiendo líneas y elevando el paso con asociaciones a gran velocidad buscando siempre encontrar espacios. El paradigma absoluto de equipo moderno; siendo versátil en su propuesta ofensiva, difícil por tanto de anticipar, y con la presión como principal elemento definitorio desde el punto de vista defensivo.

El libreto de Nagelsmann volvió a estar bajo el punto de mira tras una nueva gran actuación coral de sus pupilos.

Un ritmo de juego pautado por los de Nagelsmann que el Tottenham nunca estuvo en disposición de controlar. El RB Leipzig dominaba los tempos a su antojo, acelerando cuando veía oportunidad y durmiendo, especialmente en el segundo tiempo con el marcador favorable, el ritmo de un partido que iba ahogando a un Mourinho que solo podía resoplar cuando miraba a su banquillo. Que el primer cambio del portugués, necesitando como agua de mayo algún gol que los metiese en la eliminatoria, llegase en el minuto 80 es el mejor indicativo de que en la plantilla del Tottenham faltaban efectivos para superar esta empresa. Más aún contando con las importantes bajas. Una confección de plantilla que en este caso no es responsabilidad única del técnico luso.

Desde el acierto de Gulácsi cuando tuvo que intervenir, la solidez y anticipación de Upamecano liderando la defensa, la compensación de movimientos entre Werner y Schick y las llegadas en segunda línea (cada uno por su carril) de Angeliño y Sabitzer, el Leipzig desarboló cualquier argumento del Tottenham para imponerse en una noche para olvidar en el álbum de recuerdos europeos de José Mourinho. Una noche, que no será la única, para enmarcar en el recuerdo de Julian Nagelsmann en la Champions League.

Dani Souto

Maja Hitij / Bongarts

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