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Fútbol en torno al balón

Ivo Viktor, uno de los héroes del título europeo de Checoslovaquia en 1976
Fútbol Histórico

Ivo Viktor, el muro que no pudo derribar la RFA

La situación de extrema excepcionalidad que actualmente está atravesando gran parte del globo suele conllevar una retracción mental hacia tiempos de guerra y situaciones similares. El aplazamiento de competiciones deportivas como por ejemplo los Juegos Olímpicos o la Eurocopa que se iban a disputar este verano, solo se había dado por causa de fuerza mayor, como ocurriera con los conflictos bélicos en la primera mitad del siglo XX. Fruto de esas dos grandes guerras desaparecieron países y se engendraron otros. La finalización de la gran guerra en 1918 dibujó un nuevo plano europeo: el Imperio Austrohúngaro dejó de existir y, a partir de esa desaparición, surgieron múltiples naciones más pequeñas. Una de ellas fue Checoslovaquia. Lo que hoy, siguiendo el ciclo de división, es Chequia y Eslovaquia, dos países completamente independientes. Checoslovaquia se mantuvo en el panorama europeo durante 75 años, en los cuales le dio tiempo a destacar y prosperar de la mano del apogeo futbolístico centroeuropeo. La nación bañada por el Danubio se quedó a las puertas de dos entorchados mundiales, pero logró ser campeona de Europa en suelo balcánico. Aquella selección y la final ante la RFA siempre será recordada por uno de los mayores héroes de una nación ya extinta: el portero Ivo Viktor.

Pocas actuaciones individuales en un solo partido hay más completas que la de Ivo Viktor ese 20 de junio de 1976.

Desde su formación, la selección de fútbol de Checoslovaquia estuvo presente en la génesis de los dos torneos de selecciones más prestigiosos en los que podía participar. Después del boicot europeo al Mundial de Uruguay en 1930, en Italia 1934 demostró su tremendo potencial con un segundo puesto en un campeonato celebrado al amparo del régimen fascista de Mussolini, comprendiendo lo que ello supone en todos los ámbitos. La actuación del formidable meta checoslovaco, Frantisek Planicka, casi desmorona los planes de Il Duce. La sombra del portero centroeuropeo se proyectaría, 42 años después, en Ivo Viktor para levantar la Eurocopa. Checoslovaquia también llegó a la final del campeonato mundial de Chile 1962, pero en su camino se topó la Brasil de Pelé y Garrincha, empeñada en conseguir su segundo entorchado mundial. El fútbol les dio la espalda en dos ocasiones y, durante varios años, los checoslovacos no volvieron a estar en el foco de los mundiales y la recién estrenada Eurocopa, salvo el tercer puesto conseguido en la primera edición de 1960. La clasificación para el Mundial de México 1970 no tuvo su continuación con los dos siguientes. Sin embargo, en mitad de esas importantes ausencias, Checoslovaquia sorprendió cuando más desaparecida parecía.

Yugoslavia sería sede de la fase final de la quinta edición de la Eurocopa de Naciones. Después de una fase de clasificación, Belgrado y Zagreb albergarían las dos semifinales y la final del torneo. Checoslovaquia pudo clasificar para la ronda de cuartos de una fase clasificatoria durísima. Solo el primer clasificado de los ocho pertinentes grupos accedía a una ronda de cuartos de final de la cual saldrían los cuatro elegidos para disputar esa especie de final four en el país balcánico. El conjunto de Vaclav Jezek superó a sus competidores en el Grupo 1 de clasificación, siendo este uno de los más competidos y duros con la presencia de Portugal e Inglaterra en el mismo. Checoslovaquia perdió en Wembley, empató en das Antas y todo lo demás lo contó por victorias. A un paso de la final, la URSS se cruzó en el camino hacia Yugoslavia. La ida disputada en Bratislava dejó en muy buena posición a Checoslovaquia, ya que se presentaría en Kiev con un positivo 2-0. En el Estadio Olímpico de Kiev, ante unas 100.000 personas, Ivo Viktor se alzó a la gloria al realizar un partido soberbio que dejó por bueno un 2-2 que permitió a su selección luchar por el título europeo.

Yugoslavia, la República Federal Alemana, los Países Bajos y Checoslovaquia se jugarían la Eurocopa en suelo yugoslavo. El combinado local se enfrentó a la RFA en semifinales y Checoslovaquia hizo lo propio con la selección de Países Bajos. Hay que añadir que todo parecía predestinado a una revancha en la final de la disputada dos años antes en el campeonato del mundo de Alemania, donde los locales se impusieron a esa selección neerlandesa de Michels que marcaría una época. La revancha estaba separada solo por un encuentro y los checoslovacos, que eran en un principio la selección más débil de las cuatro, parecían no suponer un problema para los tulipanes. Después de finalizar los 90 minutos con empate a uno, en la prórroga se impuso la selección de Vaclav Jezek con dos goles de Nehoda y Vesely. La RFA cumplió derrotando a una Yugoslavia que llegaba en el pico de una grandísima generación de futbolistas. Sin embargo, los alemanes estaban avisados ya del peligro de Checoslovaquia, que había puesto el punto y final a la progresión neerlandesa hacia su revancha particular.

Gran parte de la selección que alzó el campeonato del mundo en el 74 se presentó con la firme intención de levantar de nuevo la Eurocopa y cerrar ese estelar ciclo tal y como empezó en 1972. Checoslovaquia acumulaba un total de 17 encuentros consecutivos invicta. Su presencia en la final no era una casualidad. El combinado de Jezek era un conjunto bien armado y con muchas variantes tanto ofensivas como defensivas. Ondrus fue un bastión en el centro de la defensa y en área contraria. Pivarnik fue lo más parecido a un lateral moderno. Móder estuvo omnipresente partiendo desde el centro del campo y llegando a todos los rincones. Panenka puso la magia cerrando el partido. Masny era uno de los extremos más en forma de Europa. Y, para terminar, Ivo Viktor en portería.

Pocas actuaciones individuales en un solo partido hay más completas que la de Viktor ese 20 de junio de 1976. El portero, natural de una pequeña localidad checa, mantuvo a los suyos con vida cuando la RFA más apretó. Su enorme capacidad para salir a los pies del rival en el uno contra uno evitó dos goles claros, dejando con la miel en los labios a Hoeness y Beer. También dejó alguna que otra intervención de plasticidad absoluta, como la estirada al disparo de Hölzenbein. Trasladó seguridad en sus intervenciones siempre con el contexto más desfavorable posible y por su buen porcentaje de blocajes, sobre todo teniendo a Bonhof pululando por la frontal y probando su duro disparo lejano cada vez que era posible.

Después de dos subcampeonatos mundiales en 1934 y 1962, Checoslovaquia fue al fin campeona de Europa en 1976.

Checoslovaquia se puso 2-0 antes de la media hora de juego y la selección de la RFA reaccionó. Dieter Müller acortó distancias muy pronto. Entre ese 2-1 y el agónico 2-2 en el descuento –muy alemán esto– Ivo Viktor realizó un abanico de intervenciones que otorgó a los suyos esa vida extra tan necesaria. A pesar de encajar el empate en el descuento, descubriendo la única carencia de Viktor en esa final, el juego aéreo, Checoslovaquia logró aguantar el resultado en la prórroga, habiendo disputado otros 30 minutos adicionales muy duros ante Países Bajos en semifinales. En los penaltis, Viktor no intervino. Hoeness lanzó el balón fuera y Panenka le puso su sello a una forma de patear desde los 11 metros que pasaría a la historia. El meta checoslovaco ya había hecho su trabajo de cara a la tanda de penaltis. Forzar ésta exhibiendo un nivel estelar y asegurándose un aura que inspirara temor para la fase de los lanzamientos de penalti. Checoslovaquia consiguió su único título como nación propia. En 1993 Checoslovaquia se separó mediante un proceso de independización pacífico. Hoy en día, ni en Chequia ni en Eslovaquia han olvidado las paradas de un portero que les otorgó el único éxito hasta la fecha a nivel de selecciones.

Christian Sánchez de la Blanca Portillo

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