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Fútbol en torno al balón

El fútbol en Bielorrusia no se detiene a pesar de la amenaza del Covid-19
Reportajes

Bielorrusia, el fútbol que no cierra

Hace dos años, a estas alturas, estaba preparando el viaje que me llevaría a Moscú en el mes de julio. Un viaje único, que me empujaría a conocer una de las grandes capitales del mundo mientras en Rusia se celebraba un Mundial de fútbol. Con dos amigos, en esos primeros paseos, fuimos a dar con la Estación Belorussky, una maravilla arquitectónica con el nombre del país ex soviético. Si ese día, una tarde calurosa en Moscú, me hubieran dicho que hoy iba a estar escribiendo sobre Bielorrusia, no me lo hubiera creído. O quizá sí.

El caso es que estos días Bielorrusia es un país no tan ajeno. Su idioma, su cultura y su política quizá sí lo son de alguna manera, pero nos hemos acercado a una de las grandes joyas actuales del país: el fútbol. Si hasta ahora la vida en Bielorrusia nos era completamente desconocida, el deporte rey nos ha puesto en el mapa un país en ocasiones controvertido. En medio de una pandemia global, el país dirigido por Lukashenko nada a contracorriente ofreciendo una imagen atípica a un mundo encerrado por el Covid-19.

La Federación de Bielorrusia es la única de las incluidas en el marco federativo de la UEFA que no ha modificado ni una sola fecha desde el comienzo de la competición a causa de la pandemia del Covid-19.

Lejos de ser nuevo, Aleksandr Lukashenko ya ha mostrado en multitud de ocasiones ser un dirigente atípico. Bielorrusia es una nación en la que el recuerdo soviético es más fuerte que en el resto de zonas satélite al centro neurálgico de lo que fue la Madre Patria rusa y el líder actual del país no está menos relacionado con ese pasado. En el poder desde 1994, tras ganar las elecciones prometiendo medidas socialistas amparadas en un mayor acercamiento a Rusia, Lukashenko ha dejado en estas últimas semanas frases que pasarán a los anales de la crisis, afirmando que en Bielorrusia el coronavirus no existía y que bastaba con lavarse las manos con vodka. Su confianza ciega le ha hecho seguir practicando su deporte favorito, el hockey hielo, e incluso frecuentar grandes eventos deportivos y vanagloriarse en que el mundo tiene los ojos puestos en el fútbol de su país.

Y no ha sido el único, pues algunas figuras del fútbol han hablado con el mismo optimismo de esa nueva tendencia, como el jugador Igor Maltsev, que se alegra en una entrevista “por los muchachos, que ahora tienen muchos ojos mirándolos”. El propio Alexander Hleb, ex jugador entre otros de FC Barcelona y Arsenal, deseaba que los principales países compraran ahora los derechos de la Vysshaya Liga, primera división en Bielorrusia, para que todos pudieran ver el fútbol de su país.

La Vysshaya Liga atrae ahora las miradas de todo el mundo, con plataformas que a través de internet acercan cada jornada a los hogares de algunos de los principales países de Europa.

El campeonato, iniciado a finales del mes de marzo, parece que seguirá su curso mientras que el ritmo de vida en el país sigue como si nada pasara fuera de sus fronteras. En Minsk, así como en el resto de ciudades, nada para, por lo que es “lógico” que no paren tampoco los eventos deportivos. El propio Lukashenko se hace eco de la importancia de ser el centro del mundo futbolístico actualmente, siendo la liga más potente de entre las que no han parado (Nicaragua o Tayikistán, por ejemplo) y único país con federación dentro de la UEFA (de las 55 existentes) que no ha parado ni un minuto el campeonato. La realidad es que, a pesar de la sorpresa del resto del mundo con la conducta del país europeo, el interés crece entre aficionados y medios de comunicación, ampliando el abanico de posibilidades para que, los que lo deseen, puedan acceder a los partidos de un país que no ha parado su fútbol y que ya empieza a crear afición fuera de sus fronteras.

Mientras el virus, que no entiende de jornadas, fronteras, ni marcas de vodka, sigue y seguirá su curso. Con la esperanza de que las decisiones del gobierno no lleven al caos en el futuro (ya existen reportes desde la prensa del país de que un jugador de hockey hielo, Dmitry Meleshko, es positivo en Covid-19), la liga sigue su paso. Y sus equipos completan jornadas llegando a nuestras casas, cerradas a cal y canto, a través de una pantalla que nos mantiene con la mirada puesta en un mundo que parece ajeno. Un mundo en el que los jugadores siguen jugando, los entrenadores siguen entrenando y los estadios acogiendo aficionados.

Miguel Ruiz

Sergei Gapon / AFP

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