Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Michael Robinson en su etapa en el Manchester City
Reportajes

Nunca caminará solo

Hay pocas veces que relacionamos nuestra infancia a un hecho concreto. Lo cierto es que somos lo que hacemos y lo que vivimos durante todos los años de nuestra vida. Esos recuerdos que a veces nos abordan y que nos hacen sentir lo que sentíamos y que nos hacen vivir, saborear e incluso oler o escuchar. Y también sucede que hay olores, sabores y sonidos que también hacen el camino inverso. Nos llevan a esos momentos en un viaje instantáneo por nuestra vida. La voz de Michael Robinson es uno de esos agujeros de gusano en los que nos metemos al oírla.

Ese acento, ese ritmo, esa manera de contar tantas y tantas cosas que nos han acompañado en estos años. Ese acento en tantísimos partidos junto a Maldini y a Carlos Martínez, presentando ese formato tan especial y cercano como era El Día Después o esa maravilla de la profesión como fue Informe Robinson. Hasta nos lleva a recordar esas noches del Guiñol. Ese presentador de informativos al que ponía voz Victorio Duque caricaturizando la voz y la esencia de Michael Robinson.

“Las películas duran noventa minutos y siempre el bueno se queda con la chica y el malo va a la cárcel, ¿no? Pues el fútbol es un guion de noventa minutos con un desenlace tremendamente incierto…” Michael Robinson.

Ese acento que nos lleva a bromas, a frases míticas o a momentos que nos conectan con lo que fuimos cuando el fútbol nos estaba enamorando a muchos. Porque gracias a esos grandes ratos de radio o televisión aprendimos que este deporte era algo más que jugadores, balón y césped: era el conjunto de todo lo que sucedía y cómo nos lo contaban. Siendo un referente, no se podía llegar a querer ser como Michael Robinson en el mundo del periodismo. Era imposible. Sería más sencillo llegar, como él, a jugar en el máximo nivel en Inglaterra y España como futbolistas profesionales que conseguir acercarnos a lo que fue su forma de hacer comunicación en el deporte. Era único, inimitable y tremendamente original en todo lo que nos regaló en su carrera como periodista.

Esa intención de ir más allá en aquellas historias de deporte en las que podíamos conocer algo más que lo competitivo, en las que nos acercábamos al lado humano y profundo de este complejo mundo de ego y poder. Subidos a la radio con Acento Robinson o a la tele, con su Informe Robinson, aprendíamos a querer descubrir y amar esas historias. Esa función profesional y cómica en ocasiones en las retransmisiones de Canal+ y más tarde en Movistar.

Ese humor inglés que nunca le abandonó, ni siquiera en los momentos más difíciles. Esa facilidad para reírse de sí mismo y de no impostar en cada palabra. Ese cariño sembrado año a año y que ahora recogen sus amigos y familiares cuando nos ha dejado. Michael Robinson era un futbolista que dio al periodismo español lo que la pelota al fútbol. Un hombre inigualable que lo hizo todo mejor a su alrededor. Un acento inmortal que nos seguirá enseñando a todos un legado digno de quien enamoró por igual a la gran Liverpool y a la pequeña Pamplona.

Descansa en paz, Michael.

Miguel Ruiz

Duncan Raban / Allsport

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