Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Análisis táctico

Se busca mediapunta

El fútbol, como va la vida, va muy rápido. Tan rápido, que la evolución está provocando que los métodos, idearios y recursos tácticos de los técnicos se queden desfasados o estancados cada cierto tiempo. Estamos en una nueva etapa, donde se va perdiendo la fantasía, la creatividad con la pelota, el desborde individual y la pausa en favor de la presión, el poderío físico, la versatilidad y el ritmo permanente en el juego. Vivimos en la era de la especialización, ahora el perfil de jugador que nos encontramos tiene un rol muy definido con labores constantes de ayuda al colectivo, encasillados en los múltiples entramados tácticos y con un margen muy corto para la inspiración personal.

De hecho, el panorama futbolístico ha evolucionado tanto que ahora los laterales son el foco creativo, los centrales cumplen como organizadores puros, en las bandas la principal función es atacar el lado débil y los delanteros ya no solo tienen que anotar, sino que es casi más importante que sepan jugar fuera de su hábitat natural. Con tal escenario hemos dejado atrás varios especialistas que a día hoy están en peligro de extinción. Resulta complicado encontrar extremos que jueguen a pie natural y que su misión sea la de llegar a línea de fondo y poner un centro lateral, se ha extinguido la figura del líbero y el jugador que marcaba las diferencias entre líneas: el mediapunta.

El mediapunta, enganche o trequartista ha sido la posición más afectada por la nueva corriente hasta tal punto que salen poquísimos nombres que a día de hoy mantengan viva la llama de esa estampa que llenó de luz tantos ratos de fútbol en todos los campos del mundo. Para poder analizar los porqués de esta desaparición, hay que tomar como premisa un factor clave. La principal cuestión es la expansión de dos dibujos sobre el césped que han tenido un impacto tan positivo, que han dejado en desuso otros donde el mediapunta tenía un rol clave. Hablamos del 1-4-3-3 y del 1-3-5-2 y sus derivados.

En el primer sistema se prioriza el generar superioridad en la medular colocando a tres piezas, eso sí, con distintas funciones. Porque el papel del mediapunta aquí lo toma uno de los interiores que suele tender a ser el encargado de hacer de nexo entre centro del campo y delantera, o uno de los extremos, que suelen aparcar su posición de inicio para ocupar el carril central y ser más ese enganche que surta de pases a sus puntas y ayude a sus centrocampistas para que el equipo progrese. En el caso del 1-3-5-2, la ocupación de espacios con la misión de sumar un efectivo en la primera línea resta la posibilidad de que pudiera aparecer alguien que ocupase la mediapunta. De hecho, en este parado táctico no solo se restringe esta figura, sino que tampoco existen los extremos. Aquí, se antepone el juego exterior con los carrileros, sumado a la capacidad de sus puntas de subsistir y llevar el peso del juego por dentro.

Clubes como el FC Barcelona de Pep Guardiola o Luis Enrique, el Liverpool de Jürgen Klopp, el Real Madrid de Zinedine Zidane, el Manchester City nuevamente de Guardiola, el Napoli de Mauricio Sarri, el PSG de Laurent Blanc o la Brasil de Tite han tenido éxito con un 1-4-3-3 muy marcado. En el otro bando, la Juventus, Chelsea y el actual Inter de Milán de Antonio Conte, el RB Leipzig de Julian Naggelsman, el Tottenham de Mauricio Pochettino, el BVB de Lucien Favre, la Lazio de Simone Inzaghi, la Atalanta de Gian Piero Gasperini o la Chile de Sampaoli son algunos ejemplos de que el 1-3-5-2 es un modelo que te acerca a la victoria.

De esta manera, son pocos los que aún se agarran a sistemas más clásicos como el 1-4-4-2 o el 1-4-2-3-1 que nos dejarían el anhelado espacio para nuestros protagonistas. Además, aquellos que lo siguen poniendo sobre la mesa, salvo contadas excepciones, no son equipos que estén metidos en la permanente lucha por los títulos. Aun así, durante la última década ha habido algunos conjuntos que han destacado de forma extraordinaria y precisamente han estado comandados por un mediapunta en su estructura.

En la temporada 2009/2010 el Inter de Milán de José Mourinho arrasó con un triplete recordado y lo hizo con Wesley Sneijder como eje principal del 1-4-2-3-1 que el técnico portugués utilizó como sistema base. Más tarde, en su ciclo en Madrid, Mourinho volvió al mismo sistema y misma idea colectiva pero distintos intérpretes; esta vez su enganche fue Mesut Özil. El Bayern de Múnich de Jupp Heynckes es otro de los ejemplos. Tanto Toni Kroos como Thomas Müller (cada uno con funciones diferentes) fueron decisivos actuando en tres cuartos por delante de la pareja Javi Martínez-Schwesteiger. Allegri durante el curso 16/17 modificó el dibujo para diseñarle un sitio idóneo a Paulo Dybala juntando así a Pjanic y Khedira en el doble pivote y mandando a Mandzukic a la banda. La inesperada gesta del Leicester de Claudio Ranieri dio lugar con un Okazaki que en multitud de ocasiones era más un centrocampista que un segundo punta o los primeros años de Pochettino al frente del Tottenham, con un rompedor Dele Alli actuando justo por detrás de Harry Kane.

Actualmente quedan aún algunos reductos que siguen apostando por un ecosistema donde pueda reinar un jugador así. El Atlético de Madrid de Simeone es el ejemplo más paradigmático. Primero con Griezmann y ahora con João Félix, el entrenador argentino cimenta sus ataques con una pieza por detrás del delantero referencia. Sarri es otro que ha vuelto a sus orígenes y está optando en Turín por un 1-4-3-1-2 en rombo como ya hizo en el Empoli para ajustar a sus tres jugadores de la última línea. Solskjaer ha encontrado en Bruno Fernandes un elemento fundamental para el salto de calidad que necesitaba arriba, así que su Manchester United es otro equipo que ahora también juega con el portugués como mediapunta. Nuevamente tenemos que nombrar a Mesut Özil porque el nuevo Arsenal de Mikel Arteta tiene en su modelo al alemán como una de sus herramientas para construir juego ofensivo, así que el técnico español utiliza el 1-4-2-3-1. Incluso Zidane claudica ante la calidad de Isco y en más de una ocasión el Real Madrid rompe su 1-4-3-3 para recuperar el rombo clásico y que el malagueño invente en el vértice superior del mismo.

Lejos quedan aquellos años que disfrutábamos con el talento de los Rui Costa, Kaká, Rivaldo, Baggio, Totti, Valerón o Riquelme, pero a buen seguro que, como en cualquier ámbito de la vida, todo acaba volviendo. Porque las modas, por muy exitosas que sean, no dejan de ser eso, modas. Así que solo nos queda esperar.

Paco Mariscal

Javier Soriano / AFP

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