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Fútbol en torno al balón

Jonathan _David, un canadiense esculpido en Gante
Jugadores

Un canadiense esculpido en Gante

Canadá ha conseguido algo inaudito en las últimas décadas. Periodistas, analistas y scouts hemos tenido que colocar nuestros ojos en el soberano país de América del Norte al haber surgido una nueva generación de jugadores que han tenido un impacto inmediato en Europa y que ha despertado el interés de todo el circuito futbolístico. Hablamos de Alphonso Davies, que la está rompiendo asentado como lateral izquierdo en el todopoderoso Bayern de Múnich, de Cyle Larin, que tras una interesante irrupción en el Besiktas turco ahora está dejando grandes actuaciones en el SV Zulte Wagerem y sobre todo de Jonathan David, el punta del K. A. A. Gent que ha sido una de las revelaciones del, interrumpido, actual curso.

La liga belga suele ser un enorme vivero de formación y exportación de talento joven. Jonathan David es un caso más que se suma a los Wesley, Milinkovic-Savic, Trossard, José Izquierdo, Youri Tielemans, Romelu Lukaku o Leander Dendoncker. Todos ellos ofrecieron un gran nivel y a una edad temprana dieron el salto a una liga de mayor competitividad. Nuestro protagonista es el próximo que se sitúa en la rampa de salida para abandonar Bélgica más pronto que tarde. Sobre todo, teniendo en cuenta tanto sus cifras como su juego y todo ello con tan solo 20 años.

El canadiense, nacido en Brooklyn, antes de recalar en la Jupiler Pro League, se fogueó en la academia de Ottawa Soccer Club. Un club que nació en 2011 y que en sus centros formativos vio cómo Jonathan iba creciendo paulatinamente de la mano de su mentor Hanny El Magraby, que en palabras del propio jugador: “Él fue quien estuvo conmigo en todos los años anteriores a mi marcha a Bélgica. Me ayudó a concentrarme para mejorar cada día y no tirar la toalla jamás. La realidad es que le debo mucho”. A la par fue destacando con maestría en las categorías inferiores de Canadá, de hecho su fichaje por el KAA Gent se fraguó vistiendo la elástica de su país. En el Torneo de jóvenes promesas de Toulon de 2018, aquel donde destacaron los mexicanos Lainez, Antuna o Aguirre, Canadá se alzó con el sexto puesto y la red de ojeadores de su actual club puso sus miras en el delantero.

¿ Cuáles son las principales virtudes de su juego?

Previamente debemos dar contexto para situar al punta en su hábitat. El KAA Gent de Jess Thorup es un equipo ofensivo que busca siempre superar líneas rivales y que no es muy especulador en sus planteamientos. Para este modelo, el sistema de juego es un 1-4-3-1-2 en rombo muy marcado donde el canadiense actúa siempre en esa doble punta. Una pareja de delanteros que forma con el georgiano Kvilitia o con el belga Depoitre. Ambos son dos perfiles de puntas que fijan a los centrales, sitúan su posición dentro del área rival y son especialistas en desahogar a su equipo a través del juego directo. Por lo tanto, Jonathan desarrolla su fútbol de manera natural y muy potenciado por el escenario que le brinda su técnico.

Hablamos de un delantero que necesita metros y espacios por delante para fomentar sus cualidades. Al no jugar como referencia pura, puede caer a los costados (preferiblemente el izquierdo), aparecer por zona de la mediapunta para descargar juego tirando apoyos de espaldas o recibir como hombre libre entre líneas y a partir de ahí, conducir hacia el área. Porque uno de sus puntos más fuertes es la velocidad punta. Cuando el Gent puede contragolpear, su figura brilla, ya que su pico alcanza cotas de hasta 33 kilómetros por hora.

Hablamos de un velocista que es capaz de coordinar semejante rapidez con el manejo de pelota. Es potente, muy potente. Su físico excepcional le permite obtener ventajas de diferentes situaciones del juego cuando decide cambiar de ritmo. Su poderosa zancada le otorga un enorme atributo a la hora de activarse rápidamente y que su equipo pueda acelerar las jugadas en el último tercio del campo. Pero no solo vive de la superioridad de su naturaleza física, además posee una depurada técnica con la pelota que es lo que termina por otorgarle el plus extra. Sus regates eliminando rivales con ambas piernas han sido una sensación en la liga belga. Observamos cómo con frecuencia cae al sector izquierdo para desde ahí encarar y enfilar el pico de área, saliendo por los dos perfiles, lo que lo hace aún más imprevisible y difícil de parar.

La joven perla también tiene un interesante repertorio de remates a la hora de la finalización. Suele colocarse para contactar el balón con el interior, pero no es extraño verlo golpear con menos sutileza con el empeine o incluso con recursos menos ortodoxos como la puntera. A todo esto, y es por ello que sus cifras se han disparado, hay que añadir su frialdad delante del portero rival. Una inusitada tranquilidad en la toma de decisiones para su edad es lo que de verdad lo ha colocado en la palestra.

A la multitud de detalles que ofrece en el juego con balón, hay que sumar su disciplina táctica para ocupar los espacios cuando el equipo está en fase defensiva y sobre todo en su voracidad e implicación en la presión tras pérdida. Su carácter solidario y competitivo lo llevan a ser el primer defensor de su equipo. Hasta tal punto que muchos de sus tantos han llegado tras una recuperación suya en campo rival después de encimar al adversario con una tremenda energía.

Dentro de sus puntos débiles destacan dos: el primero es que a pesar de sus 180 centímetros de estatura, no posee un buen remate de cabeza. Su técnica en esta área aún no está pulida y desaprovecha algunas situaciones ofensivas de los encuentros por culpa de ello. Su segundo déficit es que en más de una ocasión no elige bien cuándo la jugada demanda pausa y cuándo no. Es decir, su juego solo está enfocado en agredir al rival permanentemente y hay momentos en los que ese ímpetu mal controlado llevan a que su equipo acabe perdiendo la posesión. Puntos a mejorar lógicos a su edad, y es que tiempo y potencial para ir desarrollándose tiene y mucho. No tardará en dar el salto para tratar de evidenciar que ese nivel que está mostrando en Bélgica también puede alcanzarlo en ligas de mayor nivel.

Paco Mariscal

Kenzo Tribouillard / AFP

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