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La hora de Milot Rashica

Existen pocas posibilidades que actualmente con solo 21 años seas capaz de dar el salto de la Eredivisie a un torneo más competitivo y ya no solo seguir manteniendo un nivel extraordinario sino que además seas capaz de convertirte en un jugador mucho más completo. Esto es lo que le ha sucedido a Milot Rashica. Como en cualquier aspecto en la vida, la suerte es un factor tan importante como necesario y el kosovar tuvo la fortuna de que, en su desembarco en tierras alemanas, fue a caer en las manos de Florian Kohfeldt.

En Holanda, Rashica despuntó siendo el prototipo de atacante que florece año tras año con cualidades muy concretas. Extremo veloz y técnico que desborda con suma facilidad y ve puerta con frecuencia. Estas aptitudes las observamos en muchos otros jugadores que como bien sabemos, la escuela neerlandesa se ha encargado de fabricar y cuidar desde tiempos inmemoriales. No obstante, al joven se le presuponía un talento superior porque se intuía que no solo podría dominar aquel campeonato, sino que guardaba más condiciones que, en un escenario concreto, podrían salir afuera.

Este escenario no podía ser otro que la Bundesliga, una de la mejores plazas para que una perla aún por pulir siga desarrollando su fútbol. Milot fue a caer a un histórico como el Werder Bremen que con Kohfeldt al mando ha llamado la atención de propios y extraños, porque a pesar de que los resultados no acompañan, el modelo de juego es uno de los más vistosos y llamativos de Alemania. Un Bremen versátil, ofensivo y que ofrece un estilo propicio para cualquier pieza ofensiva.

El kosovar ha ido evolucionando su juego desde el momento en el que Kohfeldt empezó a trabajar con él. Para empezar, ha tenido que cambiar su posición predilecta porque el Bremen juega sin extremos. Dentro del 1-4-3-1-2 en rombo, Rashica ha actuado como segunda punta móvil o como enganche del sistema. Aquí, en sus nuevos roles, es donde empieza la transformación del joven de ser un atacante muy concreto a un elemento ofensivo que se adapta a actuar por los tres carriles con eficiencia. No ha extrañado el tener que asimilar un modelo mucho más complejo que el que tenía en el Vitesse, al contrario, su encaje en la idea de Kohfeldt ha sido inmediato.

A su llegada al Bremen, el epicentro y líder ofensivo del equipo era Max Kruse. El alemán actuaba como eje del vértice con dos interiores a sus lados que abarcaban muchos metros como Klaassen y Eggestein y que compensaban las subidas de los laterales haciendo que el dibujo no contara con extremos puros. Aquí Rashica jugó como una falsa referencia con mucha libertad de movimientos. Cayendo a izquierda ( su habitual natural), pisando área o acercándose a la zona donde se estuviera desarrollando la jugada, Milot era el que a partir de sus rupturas tanto verticales como horizontales hacia progresar al equipo. Estos desmarques fueron una de las señas de identidad a su llegada al equipo porque el mecanismo de Kruse al apoyo y él corriendo al espacio se convirtió en la principal arma para agredir al rival.

El curso actual, la fisonomía táctica de Kohfeldt se ha mantenido intacta, pero ha tenido que agitar el árbol en algunas cuestiones. Ya sin Kruse entre sus filas, la función de mediapunta la ha ido adoptando el kosovar con diferente resultado. Rashica no es un jugador cerebral de ofrecer pausa y lectura del juego para ser un eslabón del juego más posicional, él necesita ritmo, velocidad, que cuando reciba vayan sucediendo cosas a su alrededor. Por eso, actuando de enganche, ahora los apoyos los ejecutan Bittencourt o Sargent que juegan una línea por delante de él. Desde el carril central está siendo el acelerador de las jugadas, cuando contacta con el balón, su misión consiste en girarse y conducir superando líneas rivales.

Kohfeldt le ha brindado más herramientas para que su calidad no se resuma en desbordes escorados. Ahora la amenaza es mayor porque el hecho de poder aparecer en cualquier altura y zona le acerca a ser mucho más decisivo. A lo que le ha ofrecido el sistema, se suma su poder individual, que es lo que realmente lo define como el talento que es. Estamos ante un jugador especial cuyas acciones durante los encuentros nos hablan de que es diferente al resto en diversas materias.

Tiene una hiperactividad singular porque es capaz de ofrecer esa movilidad constante al poseedor del balón para ser un punto de referencia pero a la vez cuando recibe puede incrementar esa celeridad y cambiar el ritmo de nuevo. Posee argumentos sólidos para ser siempre productivo. Busca constantemente el duelo individual para generar situaciones de peligro gracias a su habilidad en el desborde eliminando a su par con variedad de recursos; bien a partir de la arrancada conduciendo o con su destreza para salir por ambos perfiles tras un regate. A pesar de que es un jugador que necesita sentirse importante y por ello aglutinar mucha posesión, ha ido ganando peso también en conocer y asumir cuándo son igual de necesarias sus tareas sin pelota. No solo produce inseguridad al rival cuando tiene la pelota, cuando traza esos movimientos profundos al espacio es igual de amenazador e imprevisible.

Rashica ha sabido mantener sus principales facultades sin perder el hambre por querer crecer hasta convertirse en uno de los jugadores con mayor proyección del panorama europeo. El líder de un Werder Bremen en horas bajas, del que él va a saltar antes de que se hunda el barco porque su fútbol está preparado para una embarcación más elitista.

Paco Mariscal

Martin Rose / Bongarts

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