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Fútbol en torno al balón

Alphonso Davies atrayendo miradas en el Bayern de Múnich
Jugadores

Miradas bávaras sobre Alphonso Davies

Estoy convencido de que el gesto técnico es lo primero que entra por el ojo. Lo que fija nuestra atención antes en un jugador que sobre el resto. Un control estético, una filigrana de fantasía, una finta, un centro con rosca, un golpeo de exterior. Esos jugadores con estrella que técnicamente sobresalen a la media. Sin embargo, otro tipo de futbolistas están siendo capaces de llamar la atención cada vez más: los llegadores. Esas irrupciones inesperadas, que rompen al espacio y parecen imparables para sus defensores. Un perfil que se ve con frecuencia en aquellos laterales con alma de carrileros o extremos; un rol en el que encontramos la última sensación: Alphonso Davies.

El canadiense nacido en Ghana hace apenas 19 años está siendo uno de los grandes atractivos esta temporada en la Bundesliga. Una campaña en la que el Bayern ha tenido que remar contracorriente, recuperando su desventaja en el campeonato doméstico con cambio de técnico incluido. Y entre tanto revuelo tan poco habitual en Baviera, Davies ha sabido aprovechar la oportunidad para que el foco le apunte directamente a él en una plantilla repleta de grandes estrellas. El cuadro bávaro ha ganado en intensidad de su presión tras pérdida así como calidad en sus posesiones y transiciones de la mano de Hans-Dieter Flick. Con Alphonso en el once, el antiguo asistente de Joachim Löw ha encontrado argumentos que le permiten limar precisamente esas cualidades que han cimentado su inicio de proyecto al frente del conjunto bávaro.

Un extremo reconvertido al puesto de lateral para ayudar al Bayern; una de las cuestiones clave para el plan de Flick.

Su presencia en ese carril izquierdo ayuda al Bayern en cuestiones fundamentales para ellos: aporta profundidad, amplitud y presión tras pérdida. La idea de Flick pasa por ahogar al rival con y sin balón. Teniendo el cuero bajo su dominio, gracias a la constante movilidad interior y la calidad superlativa de sus piezas, con el doble pivote Thiago – Kimmich comandando, el Bayern consigue encerrar poco a poco a su rival cerca de su propia portería, que la máxima muniquesa pase por perder el balón en el entorno del área adversaria para evitar sufrir lo más posible en transiciones defensivas. Alphonso Davies es precisamente uno de los factores que permiten al Bayern vivir tan arriba. Su mapa de calor tras cada partido es revelador, más propio de un extremo que de un lateral. Y es que cumple con el perfil de un carrilero al uso con clara vocación ofensiva.

Sin embargo, y aunque muchas veces nos lo imaginamos en ese papel más arriba en la pizarra, en el lugar donde comenzó su carrera, al canadiense le viene mejor el punto de partida del lateral. Su capacidad técnica y su habilidad para jugar en espacios reducidos, buscando la vía para el regate o para zafarse de sus rivales en parado no es una de sus principales virtudes. El factor sorpresa es lo que mejor define a Davies. El canadiense necesita de espacios para explotar, aprovechar su excepcional punta de velocidad llegando y no estando. Es ahí, cuando mete la sexta marcha cuando es verdaderamente diferencial, cuando da la sensación de ser imparable. Y es que prácticamente lo es. A sus 19 años sigue acumulando partidos de mucho mérito, en los que logra elevarse como uno de los estandartes de un Bayern de Múnich en clara tendencia positiva.

Su comparación con Alaba es inevitable, pero por perfil y aptitudes técnicas, encontramos varias diferencias entre canadiense y austriaco.

Más de dos mil minutos a sus espaldas entre Bundesliga y Champions League en su primera temporada en la élite son buena muestra de su impacto total. La comparación con su compañero David Alaba es inevitable; otro futbolista que fue una sensación temprana en ese carril izquierdo del Allianz. Sin embargo, por capacidades físicas -donde sí encontramos varias similitudes- y especialmente técnicas, su estilo de juego se diferencia en diversos aspectos al del austriaco. Otro canadiense que forma parte de una llamativa camada repleta de talento en el país norteamericano, formado en la metodología de trabajo del país de los alces y forjado en la competitividad estadounidense. Sin duda, un futbolista que se está ganando los elogios que recibe y que tiene todo de su mano -o en sus botas, más concretamente- para hacer suya esa banda izquierda del Allianz durante la próxima década larga. Hablando de patrocinadores del Bayern, quizás Rummenigge y compañía deban comenzar a plantearse su vinculación con Lufthansa dando cabida a Air Canadá. Un espónsor más afín para definir a su última joya.

Dani Souto

Christian Kaspar-Bartke / Bongarts

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