Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Kai Havertz, líder del Bayer Leverkusen
Análisis táctico

Kai Havertz y el colectivo

Impertérrito ante el paso del tiempo. Así lució el Bayer Leverkusen de Peter Bosz en su regreso a la competición visitando el Werserstadion de Bremen. Se enfrentaron dos equipos con objetivos claros, pero en niveles de forma y resultados muy diferentes. Si el tiempo transcurrido entre el parón liguero y su reanudación parece no haber afectado a los chicos del club de la aspirina es por el nivel de juego y confianza mostrado ante el Werder Bremen, el cual parece que no ha cambiado en absoluto. Ante un rival que se juega evitar un descenso histórico, el Bayer Leverkusen dio una lección de equipo coral. Tal y como venía haciendo unos dos meses atrás. Los de Leverkusen no pierden un partido desde el día 1 de febrero, cuando cayeron ante el Hoffenheim. Después de esa derrota todo se ha contado por victoria excepto un empate en el duelo directo ante el RB Leipzig. Algo común a casi todos los equipos en esta ‘primera’ jornada post reanudación ha sido la ausencia de algunos jugadores importantes. En el Bayer Leverkusen no pudieron comparecer ni Volland ni Lars Bender, por lo que Bosz le dio oportunidades a otros jugadores. Sobre todo llamó la atención de la titularidad del joven Florian Wirtz (17 años) y la demarcación de un Kai Havertz que ocupó de manera descarada la punta de lanza.

Havertz controla, levanta la cabeza y observa.

Peter Bosz formó a su equipo en un 1-4-2-3-1 dotando al doble pivote y a la zona de máquinas de mucha calidad. Demirbay y Amiri combinaron bien por dentro, siendo el primero de estos el encargado de ayudar a los centrales en la salida de pelota desde atrás. Aránguiz actuó por libre y siempre aportó, raro es el día que no lo hace. En la zona de los centrales encontramos al burkinés Tapsoba, el cual merece un capítulo aparte. El francés llegado este año del PSG, Moussa Diaby, comenzó escorado en la izquierda, a pierna natural. Mientras, el joven Wirtz mostró sus primeras virtudes técnicas y descaro más pegado a la banda derecha. Después de casi 30 minutos de tanteo, donde el Werder Bremen esperaba atrás replegado, pero con muchos problemas para salir con el balón con intenciones dañinas, el partido se desequilibró.

Peter Bosz ordenó que Wirtz y Diaby permutasen de bandas. Y ahí estuvo la clave que abrió el encuentro. Weiser, actuando como lateral derecho, tendía hacia dentro cuando el equipo trataba de jugar posicionalmente en campo contrario. Eso atrajo a su marcador más hacia zonas interiores, tratando de no perder su marca. Así pues, cuando el balón llegaba a Diaby, este gozaba de espacios y se encontraba en situación de uno contra uno ante su pareja, la cual no podía recibir ayuda. Diaby recibió, desbordó, colocó un gran centro con la derecha y Havertz hizo lo demás.

El 0-1 pronto se convirtió en 1-1, pero el 1-2 tampoco tardó en llegar. De nuevo el gol se generó en la misma zona. Diaby recibió y el joven Friedl, sin ayudas, tuvo que frenarlo en falta para que no ocurriera lo que en el primer gol. Falta al borde del área que Demirbay se encargó de colocar en la cabeza de un Kai Havertz que se adelantó a todos y anotó su segundo tanto del encuentro. En la vuelta tras el descanso, Diaby volvería a ocupar la banda izquierda y en un contragolpe (faceta totalmente dominada por este equipo) aprovechó una gran apertura de Havertz para llegar con espacios hasta línea de fondo y dar su segunda asistencia. Así pues, el partido quedó sentenciado con ese 1-3, pese a que luego llegara el cuarto tanto de un Demirbay que asumió funciones más ofensivas con la salida de Baumgartlinger desde el banquillo.

Hay que detenerse, sobre todo, en el papel de Kai Havertz en el encuentro. Bien es cierto que el movimiento táctico de Peter Bosz permitió que se crearan situaciones ideales de cara a gol, pero la influencia que tuvo el de Aachen dentro del área fue superlativa. De primeras ya partía como la referencia ofensiva del equipo, posición que no suele ser habitual, ya que suele actuar por detrás de una referencia y disfrutando de esos espacios que le genera. Ayer Havertz fue el motor del Leverkusen sin contar los dos tantos que marcó. Sus constantes apoyos, tanto a la banda derecha como al centro del campo, asentaron al equipo en campo contrario, lo que generó un control casi absoluto del juego. Asombra ver a un jugador de tal juventud y con esa lectura que posee sobre lo que conviene en cada momento del juego. Así se pudo observar en la jugada del tercer gol. En un contragolpe, donde a cualquiera se le puede pasar por la cabeza la idea de un tanto para completar la jornada, Havertz controla, levanta la cabeza y observa. Distribuye hacia la mejor opción y en esa apertura a Diaby está el gol. En la presente temporada sus registros anotadores habían decrecido con respecto a la pasada, pero ayer demostró desenvolverse genialmente en la posición más adelantada del ataque y en los balones aéreos, haciendo uso de su buen físico (189 cm) y un correcto timing a la hora de ejecutar el remate.

Cuando el balón llegaba a Diaby, este gozaba de espacios y se encontraba en situación de uno contra uno ante su pareja.

Hablamos de un jugador de una proyección que de momento no conoce techo, ya que cada vez crece más y en diferentes situaciones de juego. El nivel de Havertz acompaña al nivel de un Bayer Leverkusen que funciona a las mil maravillas y que opta a dar mucha guerra en la zona alta de la tabla clasificatoria. En el horizonte de la siguiente jornada aguarda un duelo entre dos grandes potencias germanas que mantienen una lucha similar. El Gladbach – Bayer del sábado 23 será una nueva prueba importante para un conjunto, el de Peter Bosz, que mantiene un crecimiento exponencial.

Christian Sánchez de la Blanca

Christof Koepsel / Bongarts

¡Comenta!