Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

El resurgimiento, cual ave Fénix, de Nabil Fekir.
Jugadores

Fekir, el fénix de la gambeta

Cual ave fénix venido desde sus entrañas, Nabil Fekir hizo cuajar la sorpresa en el seno del fútbol al llegar a Sevilla. Nadie supo el por qué de un movimiento tan extraño, con las cifras que se mueven comúnmente hoy en el mercado futbolístico. Ni el peso de un posible traspaso al Liverpool de Klopp por más de 50 millones de euros hizo dudar al francés unos meses después, que se calzó sus botas para vestir la verdiblanca en una temporada plagada de dudas. Rubi no sabía lo que se le venía hasta que sus plumas renacieron resplandecientes de sus cenizas.

Porque si Lope de Vega era el Fénix de los ingenios, Fekir lo es de la gambeta. Ese que hace poesía al encorvarse con el cuero en sus pies para definir su objetivo en el horizonte. Así llegó a su clímax profesional, en 2015, cuando una rotura del ligamento cruzado hizo de Nabil algo diferente. El fénix comenzó entonces a apagarse, con la prisa que carcome al buen fútbol pegada a sus talones. Además de la visita al quirófano que le mantuvo en el dique seco hasta mediados de 2016, Fekir tuvo que pasar nuevamente por las manos del cirujano en dos ocasiones.

Lo dice su hermano Yassin: «está muy a gusto en Sevilla y en el Betis. Está muy feliz de poder afrontar este nuevo reto en su carrera y de sentir el apoyo de la afición bética.»

El Liverpool sabía del potencial de un creativo tan eficiente como el galo, pero tenía en 2015 el aliciente de una rebaja monetaria que no llegó a buen puerto. Así las cosas, continuó el periplo del francés en Lyon hasta que el Fénix se apagó. Sus cenizas viajaron hasta Sevilla para renacer de ellas desde el Betis, el movimiento sorprendente que nadie se esperaba de alguien como Nabil Fekir. Un impulso necesario que le ha mejorado tanto en lo personal como en lo profesional, algo que él mismo opina, y que le conducirá hacia su nuevo clímax como ave verdiblanca.

El caso de Fekir no único en el fútbol. Muchos jugadores tuvieron que retroceder en sus carreras para coger impulso y buscar de nuevo ese punto álgido que hiciera de ellos los más cotizados. Paco Alcácer llegó cubierto de gloria a Dortmund, consiguiendo 26 goles en los 47 partidos que tardó en perder protagonismo. Favre decidió no contar con él, teniendo a bien dotar al flamante Haaland del sitio que merecía en su escuadra. Así, Alcácer hizo las maletas y se dispuso a resurgir en su vuelta a Valencia, precisamente, cabalgando como soldado groguet defendiendo al Villarreal.

Jugadores que hicieron de todo tuvieron que saltar un poco hacia atrás y aprovechar el impulso en las maratones que son sus carreras.

Como Piatek, ese ariete que rompió el molde llegando a Milán con mucho romanticismo. De allí, tras no cuajar, tuvo que salir con dirección a Berlín para utilizar al Hertha como ese espacio perfecto para liderar su impulso hacia lo más alto. Otros como Januzaj o Sigurdsson tuvieron que dejar atrás ciertos estatus para codearse con un presente acorde a las cenizas del que llegó a ser su fútbol, justo a tiempo para resurgir con ganas y trabajar a destajo para volver al lugar que quieren.

Nombres hay muchos -unos con más éxito que otros-, pero el Fénix de la gambeta ve en el Betis una opción perfecta. Una que a muchos les suena al tópico paso atrás de un futbolista que puede dar más de sí. Fekir dio el paso con confianza y ya reconoce querer continuar en un sitio que ha sacado lo mejor de él. Porque el francés lleva 7 goles y 6 asistencias en un Betis que parece querer, pero no poder. Porque Nabil lidera la faceta creativa con esa facilidad de protección que se da cuando ve a sus colegas acercarse hacia su presa. Porque galopa sin prisa, ataca presto y decidido y temporiza a su antojo con una inteligencia diferente.

Nabil Fekir ha llegado al Betis para renacer. Con la ayuda del propio Lope, nació este fénix divino, que en dulce fuego me quema, y yo soy, valiente y emocionado, el que su gambeta anhela. El fútbol sabe que Fekir es un fénix que quiere volver a ser lo que fue, y que para ello acudió a Sevilla. Los datos y su impresión son valedores de un futuro halagüeño para un adelantado al resto. Fekir es único y sus cenizas han dejado paso al nuevo galo que vendrá.

Alberto Pintado

Cristina Quilcer / AFP

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