Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Las lesiones están lastrando el reinicio de la Bundesliga.
Reportajes

Llegan para aguar la fiesta

La vida sin fútbol se va agotando; ya hay fecha para la vuelta de La Liga Española y ya hemos tenido la oportunidad de ver un par de jornadas de Bundesliga donde, además del buen tono de los equipos más importantes, hemos podido confirmar uno de los principales temores que rodeaban el retorno de la actividad deportiva. Varias lesiones y dolencias han afectado a los protagonistas de la liga alemana, poniendo sobre la mesa lo acertado o no del ritmo de vuelta a la competición, teniendo en cuenta las semanas que han podido utilizar los equipos para volver a coger el tono físico tras otras tantas en un confinamiento que difícilmente pudo proporcionar espacio a los deportistas de élite para mantenerse en una forma aceptable para afrontar con garantías el final de temporada.

Los equipos se enfrentan a un reto especial a la hora de recuperar la forma física de sus jugadores.

Varios especialistas en preparación y readaptación deportiva avisaron del elevado riesgo de lesión que iban a tener que afrontar los jugadores al volver a entrenar y, sobre todo, competir. La pérdida tanto de capacidad aeróbica como de acondicionamiento muscular elevan ese riesgo. Habitualmente, durante una pretemporada estival normal hay tiempo y planificación suficientes para que estas circunstancias normales tras el reposo y el descanso de las vacaciones se vayan compensando mediante sesiones de entrenamiento especialmente dirigidas a esta puesta a punto. Probablemente, en la coyuntura en la que nos encontramos, esa preparación ha requerido de unos ajustes que pudieran tener en cuenta ya no solo un menor tiempo total para saltar la desventaja creada, sino también que la vuelta es a una competición ya sobradamente comenzada que entra en la fase crítica donde todo se va a decidir y donde no hay tiempo: hay que rendir desde el principio.

Las lesiones más esperables son las musculares y las ligamentosas. Desde sobrecargas a roturas fibrilares o incluso roturas musculares que pueden volver a parar al jugador justo cuando empieza a tener de nuevo buenas sensaciones. Las estructuras ligamentosas también requieren de un acondicionamiento específico para ganar elasticidad y fuerza, y los esguinces en menor grado y las roturas con una mayor gravedad pueden aparecer principalmente en la rodilla o el tobillo. Entrenadores, fisioterapeutas y médicos deben estar muy pendientes de cada jugador para identificar aquellos con mayor riesgo de lesión y además a la aparición de cualquier signo de fatiga o molestia inicial que pueda aconsejar un freno en la preparación para evitar tener que pasar finalmente por la enfermería.

Los esfuerzos para compensar esta circunstancia pueden reducir al mínimo posible el número de lesionados.

Sin embargo, y a pesar de este obvio riesgo, federaciones y equipos están buscando medidas para evitar que el incremento del número de lesiones sea exponencial. Permitir al cuerpo técnico utilizar un banquillo más amplio que cubra más opciones a la hora de realizar las sustituciones, la posibilidad de realizar hasta 5 cambios durante el partido o la minuciosidad en la preparación de las sesiones de entrenamiento deberían ser mecanismos capaces de amortiguar toda la presión que van a soportar los jugadores al volver a mentalizarse para ganar cada partido que pueda determinar la consecución o no de los objetivos planteados, teniéndolo que hacer varias veces por semana y sin haber alcanzado probablemente el punto de forma que más cómodos les hace sentir en el terreno de juego.

Andrés Sánchez

Alex Grimm / Bongarts

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