Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Ramy Bensebaini; un lateral de moda en Europa.
Jugadores

Ritmo magrebí para Marco Rose

Desde la salida de Lucien Favre, el Borussia Mönchengladbach no había conseguido recuperar la esencia en el juego que lo había acompañado en la última década hasta que Marco Rose desembarcó este verano pasado en su banquillo. El actual técnico del Borussia Dortmund cimentó las bases de un estilo vertical, ofensivo y contragolpeador que ni Schubert ni Hecking supieron mantener. Sin embargo, esta temporada el equipo ha vuelto a ser un conjunto que propone un fútbol mucho más cercano a lo que conocíamos y despertaba sensaciones positivas en el fútbol teutón.

Para ello ha sido absolutamente fundamental la elección de un técnico como Marco Rose. La filosofía del ex Salzburg encaja a la perfección con la búsqueda del club en volver a tener esas señas de identidad perdidas. A su llegada, el sajón encontró una plantilla que, en su gran mayoría, tenía grandes posibilidades para poder poner en práctica su modelo. No obstante, también se acudió al mercado en busca de algunos perfiles específicos para darle aún más sentido a la idea: Breel Embolo, Marcus Thuram, Stefan Lainer o Ramy Bensebaini. Un buen abanico de incorporaciones que desde el día uno entraron en los planes de Rose y que han ido dejando actuaciones positivas. Ahora bien, dentro de esta paleta de nuevos jugadores, el lateral izquierdo argelino se ha destapado como una de las sensaciones de la temporada en Europa.

Tras unos cursos en el Rennes donde fue moldeando su juego gracias a la facilidad que tiene la Ligue 1 para fomentar el talento joven, Bensebaini, que tenía varias ofertas, se decantó por la propuesta de Los Potros y su elección fue un éxito. El norafricano ha ido destacando estos años como central, pivote o lateral siempre ofreciendo un rendimiento alto y mostrando varias cualidades que lo hacían un jugador interesante para las características de un campeonato como el alemán y sobre todo para lo que demanda Marco Rose.

Su polivalencia en diferentes roles le ha permitido crecer a la hora de interpretar su fútbol desde el carril izquierdo.

El Mönchengladbach es un equipo con unos rasgos tácticos muy marcados donde los laterales son parte esencial de la estructura y, si ellos no cuentan con ciertas habilidades, el plan de juego no puede desarrollarse de la misma forma. Para ello, Rose ha establecido un dibujo en el que el argelino tiene grandes dosis de protagonismo con y sin balón. El sistema 1-4-3-1-2 en rombo desguarnece las bandas para obtener más presencia de piezas en el carril central. Esto provoca que los laterales tengan que tener omnipresencia en todas las fases del juego. Por tanto, Bensebaini participa constantemente en cada jugada. Su pasado como central hace que si el equipo decide salir jugando desde el costado izquierdo, su visión de juego y templanza para asociarse con los compañeros cercanos sea clave.

Aunque donde de verdad está destacando es en su productividad en campo rival. Ocupando todo el carril zurdo, Ramy se proyecta de manera repetitiva compensando que no haya extremos específicos. Durante los primeros meses en Alemania, su exuberancia física ha brillado. Y es que hablamos de un jugador, que a pesar de ser más liviano que de gran corpulencia, tiene una imponente capacidad para repetir esfuerzos y de esta manera estar los 90 minutos implicado en los ataques del equipo. Goza de una zancada superior para recorrer grandes distancias, hecho que le hace no solo ser un activo valioso para herir al rival, sino que también, sin balón, recupera rápidamente su posición.

Bensebaini se ha visto favorecido por el contexto táctico que le ha brindado Marco Rose.

Hay jugadores de perfil medio que si su técnico les regala desde la pizarra una atmósfera positiva mejoran ostensiblemente. En el caso de Bensebaini esto ha influido, pero el norafricano ya tenía, a su edad, unas condiciones que lo hacían dominante en su posición. Solo necesitaba que Rose supiera potenciarlas. Al igual que muchos de sus compatriotas, en Argelia y en todo el Magreb, el fútbol se lleva en la sangre. La técnica individual y el talento innato es algo que Ramy lleva consigo desde su años de niñez.

Sus controles orientados para manejar el perfil hacia donde salir, la precisión de sus contactos con la pelota tanto cuando recibe al pie como cuando lo hace al espacio, la pulcritud de sus toques a pesar de que en ocasiones las jugadas se desarrollen a alta velocidad y su creatividad para salir airoso en espacios reducidos, son cualidades que ejemplifican bien la variedad de facultades que atesora su pie izquierdo.

Unas condiciones físicas y técnicas privilegiadas que necesitaban ser trabajadas en seguridad y táctica. Porque a pesar de ser un defensa, en muchísimos tramos su misión es más la de apoyar y ayudar a sus centrocampistas que a sus centrales; es ahí donde vemos la evolución dentro del contexto impuesto por Marco Rose. El magrebí desde su técnica genera ventajas que van a abriendo caminos y lo hace tanto en los ataques posicionales como cuando los rivales ceden metros y espacio, porque cuenta con finura para eliminar adversarios pero también es capaz de ser determinante sin necesidad de estar siendo participe del desarrollo del juego. Tiene una inteligencia especial para detectar cuándo y cómo atacar el lado débil apareciendo por sorpresa a la espalda de la zaga rival.

Una relación recíproca. Rose y Bensebaini se retroalimentan. El entrenador alemán le ha dado un marco bucólico para que él destaque y el africano ha puesto su talento al servicio del colectivo sin dejar de lado ese fútbol que lo hace diferente para ser lateral.

Paco Mariscal

Uwe Kraft / AFP

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