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Fútbol en torno al balón

Kai Havertz deslumbra en su nuevo rol como nueve.
Jugadores

Kai Havertz en un nuevo rol

Ante la falta de alternativas para la posición de ‘9’ en el Bayer Leverkusen tras la grave lesión de Kevin Volland, Peter Bosz ha decidido innovar, en detrimento de un Lucas Alario que esperaba su oportunidad, colocando como punta de lanza a su bien más preciado: Kai Havertz. El joven talento alemán, por edad y rendimiento, ya estaba situado como un proyecto de futbolista para la élite más absoluta. Sin embargo, hablar de él era hacerlo de un ‘extremo-mediapunta’ hasta hace escasas semanas.

Havertz siempre destacó por su movilidad entre líneas, apareciendo por cualquier zona de tres cuartos, con el carril diestro como principal punto de partida. Sin embargo, cuando más peligro sumaba a los ataques del Bayern era cuando se colaba en la zona de influencia que comparten central y lateral rivales. Ahí, su mentalidad ofensiva y su verticalidad marcaban diferencias.

Guarda una relación muy positiva con el gol y la asistencia. Siempre con una sensibilidad especial a la hora de pisar área rival. Esto posiblemente haya facilitado la labor de Bosz para situarle como punta de lanza. Tanto es así que ha logrado ser el jugador más joven en alcanzar los 35 goles en la historia de la Bundesliga. Cifras que no alcanzó precisamente actuando como ‘9’, pero que desde que el neerlandés lo situó ahí suma seis tantos y una asistencia en cinco encuentros.

Un extremo derecho al que le encanta influir en el carril central y con una clarividencia para el gol muy desarrollada. Así se podría definir a Havertz.

Su capacidad de acierto de cara a puerta y su elevada talla (189cm.) nos hace pensar que puede llegar a ser un delantero formidable. Algo que combina de lujo con su gran lectura de juego y la inteligencia a la hora de atacar los espacios con clara vocación ofensiva. Un futbolista a medio camino entre un falso nueve y un rematador de área que apunta a tener el mismo techo que ya se le marcaba cuando era un extremo prácticamente en edad juvenil. Un niño jugueteando entre adultos.

La solución por el momento le está saliendo bien a Peter Bosz. La primera probatura con Havertz como punta de lanza llegó en el último partido antes del parón. Ahora, con la vuelta del fútbol en Alemania, Kai ha iniciado todos los partidos como hombre más adelantado, y el Leverkusen en este tiempo ha sumado 9 puntos de 12 posibles. Porque con Havertz como nueve, Bosz ha solucionado una papeleta, pero a su vez ha generado un problema que antes no tenía; ha perdido la influencia de Kai en la mediapunta.

El Bayer del Havertz delantero centro ha experimentado más dificultades a la hora de llegar arriba cuando tiene que dominar el juego. Por la naturaleza de sus tres futbolistas más adelantados, cuando tiene espacios para correr y transitar rápidamente el equipo encuentra vías claras para ser peligroso. Sin embargo, cuando el ataque es más pausado, la influencia de Havertz entre líneas era fundamental, y ese factor ahora lo ha perdido. El propio Kai reconocía que no le es tan ajeno ocupar su nuevo rol, pues tiene libertad para descolgarse de los centrales e intervenir en la jugada. Y es cierto, pero a su vez su participación en esta se produce de una forma muy diferente.

Si bien llega a influir en la misma zona que antes, ahora lo hace con movimientos diferentes y, especialmente, desocupando zonas diferentes.

En su movimiento de fuera a dentro, Havertz recibía siempre en dirección al área rival, en ventaja sobre los defensores, mirando cara a puerta. Ahora es a la inversa; su intervención está destinada a la descarga, el toque rápido, alejándose de la portería adversaria y no yendo hacia ella, jugando de espaldas y no de cara. Este matiz, aunque parezca pequeño, es muy relevante. Este no es el factor que impide al Bayer lucir en estos ataques más posicionales, es el hecho de que Bosz aún no ha encontrado la forma de compensar esos movimientos que antes le daba Havertz. Porque no es semejante despejar el pasillo central y quedarte sin referencia arriba que hacer eso mismo desde un costado.

Charles Aránguiz es sin duda la brújula de este equipo. El chileno comanda y lidera cada jugada que el conjunto de la aspirina quiera crear con balón. Es quien decide si es necesario filtrar un pase vertical, romper líneas o por el contrario pausar y distribuir en horizontal. Pero a su influencia ahora le falta un socio. Sigue combinando con Havertz por dentro pero -como apuntábamos- lo hace de forma diferente. Ahora es tarea de Bosz y su pizarra encontrar ese argumento que sirva de nexo entre Aránguiz y un Havertz más adelantado. Al Leverkusen le cuesta combinar y transitar entre líneas, y habiendo ganado un recurso claro en el área, ha perdido otro igual de valioso fuera de ella. Trabajo para el neerlandés el poder encontrar la mejor versión de Havertz para sus intereses sin que esto perjudique al funcionamiento general del equipo.

Dani Souto

Dean Mouhtaropoulos / Bongarts

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